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“La detención de ‘El Chapo’ cambió mi vida”, dice policía a quien le ofreció 50 mdd para liberarlo

Imagen: Internet

POR Internet

Enero de 2016 es la fecha que no solo el líder del Cártel de Sinaloa y sus allegados recordarán para siempre. También será inolvidable para el policía federal que lo conoció esa mañana.

Reforma publica hoy una entrevista especial al hombre que detuvo a Guzmán, quien tiene los reflectores sobre sí a propósito de su audiencia en Nueva York.

El hombre, de quien el diario omite su nombre, cubría un tercer turno, de las 11:00 de la noche a las 7:00 de la mañana.

Recuerda que su trabajo consistía en cubrir la carretera federal en el tramo que comprende de Guasave, Sinaloa a Navojoa, Sonora, rúa por la que circulaban muchos vehículos durante el día, no así por la noche.

En ese turno sintió algo raro, narra, inquietud que creció al escucharse el sonido de un helicóptero entre las 3:00 y 4:00 de la madrugada. Algo poco normal para una ciudad tan pequeña como Los Mochis.

“Era una madrugada más sola que de costumbre. En algún momentos nos reunimos con el Responsable de Turno, RT, en uno de los tramos”, para comentar la presencia de los helicópteros, dijo el entrevistado.

Más adelante comenzaron a escuchar disparos, situación que a él y sus compañeros los llevó a acercarse a la ciudad, alertados por un posible enfrentamiento entre delincuentes, pero después con la confirmación de que era un operativo de la Marina y había que estar atentos.

Eran cerca de las 6:00 de la mañana, bajo un puente seguían los eventos de Los Mochis. Cesaron los disparos y el sonido producido por el helicóptero. Después llegó el reporte de un robo de vehículo que, diez minutos después pasó frente al policía y su compañero. Era un Focus rojo que coincidía con el número de placas reportado.

Esa mañana lloviznaba y el pavimento estaba mojado. Los federales alcanzaron el Focus rojo y le pidieron al conductor que parara.

El chofer obedeció y al acercarse los policías les pidió echarle una mano porque traía “al patrón”.

El entrevistado de Reforma recordó que abrió la puerta del copiloto y éste se le quedó viendo: “Ah, canijo. Es “El Chapo”, pensé”.

Le ayudó a bajar del auto, primero tomándolo del hombro y después jalándolo hacia él “como abrazándolo por si traía una arma fajada”, pues ya había visto que traía una debajo de sus piernas, en el asiento.

El policía lo movió de la puerta del Focus robado y lo esposó antes la sorpresa del capo quién le preguntaba “¿Por qué me tratas así?” mientras realizaba esta acción, y cuando lo subió a la parte trasera de la patrulla.

Guzmán le pedía que lo llevara a (Juan José) “Che” Ríos, una población cercana a Los Mochis porque ahí estaba su gente y los iban a apoyar.

El policía ya había dado parte de que el conductor del carro robado era “El Cholo” y que  también estaba ahí “El Chapo”.

Avanzó por la carretera con el narcotraficante a bordo, sin que nadie lo supiera y seguro de que no lo llevaría a donde le pedía porque era dirigirse a una muerte segura.

Con miedo, pero seguro de lo que hacía, recordó que descartó entrar a Los Mochis con el hombre más buscado y optó por meterse a un hotel al que le pareció fácil meterse.

“Nunca estuvo en duda avisarles a mis compañeros y mandos. Los conozco y tengo plena confianza en ellos”, expresó.

Fue en ese lugar cuando Guzmán Loera le ofreció dinero, el suficiente para no volver a trabajar: le ofreció dos o tres empresas en Sinaloa y 50 millones de dólares.

Al ver su negativa, “El Chapo” se quedó callado, agachó la cabeza y no volvió a hablar ni ofrecer algo.

El policía se sintió seguro cuando vi que bajó un helicóptero de la Marina y llegó personal de la Sedena.

Guzmán iba sucio, mojado y maloliente porque se había fugado por el drenaje. Ese fue un reflejo de lo que podría ser de haber aceptado su dinero.

Y yo nunca me quería ver así. “Cincuenta millones de dólares que en mi vida me voy a gastar, pero así me voy a ver, huyendo”, pensé.

Su motivación señaló, es ser policía y pasar pruebas como la de rechazar hasta 50 millones de dólares gracias a la educación recibida en casa, en la academia de San Luis Potosí y en 20 años de experiencia.

Información tomada de Reforma

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