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La tormenta perfecta para Hermosillo

Imagen: La silla rota

POR Ernesto Urbina

En los últimos meses, la complicada situación de las finanzas municipales ha ocupado un lugar importante en la agenda pública y si a esto agregamos variables de alto riesgo, como la concentración de la economía local en la industria automotriz, tenemos elementos que pueden originar una tormenta perfecta, que afecte drásticamente el desarrollo económico de la ciudad y la calidad de vida de quienes la habitamos.

Lo que una vez fue una ciudad pujante, con los mejores niveles de ingreso y generación de empleo, hoy es ejemplo de las consecuencias de la concentración económica y un gobierno financieramente inviable.

La contracción de la producción automotriz afectó severamente los ingresos del gobierno, originando un deterioro en los servicios públicos. Los delitos se incrementaron a los niveles más altos del país e inició el éxodo de prácticamente dos tercios de su población. En años recientes, el gobierno de Detroit se declaró en bancarrota y aún no logra revertir una crisis iniciada hace más de cinco décadas.

¿Por qué es importante retomar este ejemplo? Analicemos el caso de Hermosillo.

Somos el cuarto municipio más endeudado del país, con una deuda a largo plazo de 1.811 millones. A esta deuda, se agrega la de Agua de Hermosillo por 330 millones y aproximadamente mil millones adicionales de pasivos con proveedores.

En suma, se adeuda aproximadamente el 75% de los ingresos operativos.

Recientemente, el cabildo de Hermosillo aprobó solicitar una línea de crédito a corto plazo por más de 279 millones de pesos; 90 millones estarían dirigidos al pago de aguinaldos y el resto a otros gastos como pago a proveedores. Esta línea representa el 6% de los ingresos municipales y se encuentra en el límite máximo de lo establecido en la Ley de Deuda Pública del Estado de Sonora para una solicitud de crédito sin someterlo a discusión del Congreso.

Según declaraciones de Martín Alberto Aspe, tesorero municipal, no hay liquidez. En cuentas bancarias solo se tienen 2 millones de pesos disponibles no comprometidos. Se ha solicitado crédito a las gasolineras para satisfacer los 200 mil diarios de combustible que requieren las patrullas u otros vehículos y se tienen dificultades para el pago de la nómina municipal, la cual supera los 110 millones de pesos al mes.

¿Qué explica esta situación? Se convirtió en costumbre gastar por encima de los ingresos. En los últimos años, se ha mantenido un déficit presupuestario promedio de 5% que, en lugar de cubrirse con una mejora en la recaudación, se financió vía endeudamiento. La recaudación de ingresos propios disminuyó. Pasaron de representar el 46.5% del total de ingresos en 2015 a 38.5% en 2017. Bajo este modelo nocivo, el ayuntamiento requerirá cada año ingresos adicionales por encima de los 200 millones.

En cuando a la base productiva, Hermosillo tiene un alto grado de concentración de la economía local en la industria automotriz. 60% de la actividad manufacturera de la ciudad, principal motor de nuestra economía, esta relacionada con la producción de automóviles.

La industria automotriz se encuentra en un escenario de alta incertidumbre por los cambios en los patrones de consumo, la transición tecnológica a la producción de vehículos híbridos-eléctricos, y en el caso de México, por las nuevas reglas comerciales establecidas en el USMCA. No hay claridad sobre los proyectos a futuro de la planta Ford de Hermosillo, que ya anunció que dejará de producir el modelo Fusion para el 2020.

La aportación de la planta de Ford a la economía local, en términos de empleo, es muy importante; ocupa a más de 2 mil trabajadores y expertos calculan una derrama superior a los 10 mil empleos directos a través de la red de proveeduría y 20 mil empleos indirectos. Un declive drástico en la actividad de esta industria tendría repercusiones significativas en el ingreso de las familias, de las empresas y del mismo gobierno.

Partiendo de lo anterior, se están combinando elementos que pudieran propiciar una tormenta perfecta para Hermosillo.

Por un lado, una situación de insolvencia financiera del gobierno municipal, que le complica dotar de manera satisfactoria un mínimo de servicios públicos indispensables para el desarrollo de la ciudad, así como mantener la seguridad en niveles aceptables. Destacamos a nivel nacional en incidencia delictiva, principalmente en robos. Esto influye en las decisiones de inversión.

Por otro lado, se ha observado una disminución importante en la actividad automotriz. Recientemente, la planta Ford recortó a 600 trabajadores, eliminando todo un turno de producción. No queda claro si viene un proyecto nuevo a partir de 2020 o si existe probabilidad del cierre de la planta.

Para resolver el reto de las finanzas públicas, la ruta es muy clara. Es necesario implementar un plan de consolidación fiscal que permita al municipio pasar del déficit al superávit sin incurrir en más deuda. Se ha anunciado la meta de reducir en 40% el gasto corriente, lo cual permitiría cubrir gastos operativos e incrementar paulatinamente el gasto de inversión, que hoy no supera el 10% de los egresos.

Ante el segundo reto, el escenario es más complicado. La diversificación a partir de la atracción de industrias emergentes como la aeroespacial o de energías renovables, parece avanzar de manera muy lenta. Es urgente que los tres niveles de gobierno, en conjunto con universidades, cámaras empresariales y otros actores sociales, diseñen e implementen un plan de acción, ejecutable a corto plazo, para la gestión de inversiones en sectores económicos y tecnológicos que permitan diversificar la economía de la ciudad.

Sin duda, el lector puede considerar esta interpretación como catastrofista, pero resulta importante tener presente (especialmente los tomadores de decisiones) casos como el de Detroit y los riesgos asociados a una combinación de alta concentración económica y finanzas públicas insostenibles. Retomando la hipótesis de Ricardo Hausmann, economista de Harvard: a mayor complejidad (diversificación) de nuestra economía, mayor resistencia tendremos a los choques externos.

Acerca del autor

Ernesto Urbina es maestro en Economía por la Universidad Autónoma Metropolitana y actualmente se desempeña como director general de Hermosillo, ¿Cómo vamos?

Correo Electrónico

direccion@hermosillocomovamos.mx

Twitter

@ErnestoUrbinaM

Las opiniones expresadas en los artículos de nuestros colaboradores, son de exclusiva responsabilidad del autor, no necesariamente representan el sentir de Proyecto Puente

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