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Plan Municipal de Desarrollo, y el reto de involucrar a la ciudadanía

POR Ernesto Urbina

El Plan Municipal de Desarrollo (PMD) es el documento rector de las políticas públicas, programas y acciones, que una administración municipal implementará en su periodo de gobierno. Cada tres años, el Ayuntamiento tiene la responsabilidad de elaborar, aprobar y publicar este documento en un plazo de cuatro meses a partir de la fecha de su toma de protesta.

La Ley de Gobierno y Administración Municipal del Estado de Sonora establece que el PMD debe de integrar por lo menos un diagnóstico de la situación del municipio, los objetivos, metas y estrategias del gobierno municipal, los indicadores para la medición y evaluación de sus resultados y las bases de la participación de la comunidad en la ejecución de dichos programas.

Para su elaboración, existe una figura denominada Comité de Planeación Municipal (Coplam), que, de acuerdo a su reglamento, tiene entre sus funciones la de “promover y coadyuvar, con la colaboración de los distintos sectores de la comunidad, en la elaboración y permanente actualización del Plan Municipal de Desarrollo, buscando su congruencia con los planes nacional y estatal de desarrollo

El Coplam lo preside el alcalde en turno e integra a funcionarios de alto nivel de los gobiernos federal y estatal que actúan en Hermosillo. Así mismo, a invitación expresa del alcalde, podrán participar organizaciones de la sociedad civil, universidades, asociaciones de vecinos, sindicatos, cámaras empresariales, entre otras representaciones ciudadanas.

El pasado jueves 4 de octubre, la presidenta municipal Célida López, encabezó la integración del Coplam que participará en la elaboración del PMD 2019-2021.

Actualmente se desarrollan los foros de discusión que estarán complementados por mesas de trabajo y un portal de internet en donde los ciudadanos podemos enviar nuestras propuestas.

Si bien, su elaboración es un reto, este nuevo PMD enfrenta un desafío aún mayor relacionado con ¿cómo desarrollar un documento de interés y utilidad para el ciudadano? A continuación, algunas ideas que pueden colaborar en este objetivo.

Transitar de metas e indicadores de gestión administrativa a indicadores de impacto. Una de las críticas a los PMD es que se han enfocado exclusivamente en determinar metas programáticas para las dependencias municipales. Por ejemplo, en el PMD anterior se definió como una meta (entre varias) para el combate a la corrupción, la entrega de 6 mil trípticos informativos sobre los sistemas de quejas y denuncias. En el tema de seguridad, se contemplaba la impartición de ocho cursos a policías y funcionarios de esa área sobre procedimientos de prevención (sin definir el contenido).

Este tipo de metas propician que el incentivo del funcionario sea cumplir con la actividad relacionada a la meta y no con el resultado final asociado al impacto de sus acciones en el bienestar de la ciudadanía. Retomando el ejemplo de los talleres, seguramente parte de los esfuerzos de los funcionarios encargados de esa meta estuvieron enfocados en la impartición de esos ocho cursos y no necesariamente en el resultado final que es la disminución en los índices delictivos.

Para el ciudadano, es complejo descifrar cómo estas metas o actividades tan específicas, tendrán una incidencia en aquellos asuntos que influyen directamente en su calidad de vida. De ahí la importancia de que el documento lo exponga claramente.

Ampliar la base de la participación ciudadana. El Coplam es un órgano plural, compuesto por una diversidad de funcionarios, especialistas y representantes de organizaciones que a partir de su conocimiento y experiencia pueden aportar elementos importantes en la elaboración del PMD. El uso de la tecnología también es una señal favorable, ya que permite recolectar la perspectiva de un mayor volumen de ciudadanos (con acceso a internet) a un bajo costo operativo. No obstante, existen segmentos de la población que no necesariamente se están consultando.

Derivado de la trascendencia del documento, es importante implementar mecanismos que permitan consultar e integrar la visión de un sector más amplio de la sociedad, sobre todo de aquellos segmentos de población en condiciones más adversas. Seguramente, un vecino de La Choya o del poblado Miguel Alemán enfrenta problemáticas diferentes a las de un vecino de la colonia Country Club.

Seguimiento del Coplam. En ejercicios anteriores, se ha observado que el Coplam se integra de manera coyuntural para la validación de los PMD pero no existe un trabajo de seguimiento, ampliamente socializado, que permita evaluar el avance, cumplimiento e impacto de sus metas y acciones. El Coplam, como órgano formal, debería de sesionar frecuentemente, a lo largo de los próximos tres años, monitoreando la implementación del PMD y promoviendo los ajustes que se consideren pertinentes.

Articular el PMD con otras agendas para el desarrollo. Existen otros documentos que se han generado a partir de ejercicios de deliberación democrática que establecen los principales retos que enfrentamos como sociedad. De manera específica, se encuentra la Agenda 2030 de la ONU que contiene los Objetivos del Desarrollo Sostenible. Se trata de una ruta crítica para atender los temas más urgentes de la sociedad en 17 áreas y con más de 160 metas, muchas de ellas con capacidad de gestionarse en el ámbito local. Es importante atender, medir y evaluar la contribución que hacemos desde lo local a la resolución de esos grandes retos.

Las ideas anteriores abordan solo algunas de las áreas que se deben de atender para contribuir a que el PMD sea un documento de utilidad para el ciudadano, que permita evaluar efectivamente el desempeño gubernamental. Los involucrados en su elaboración no deben de perder de vista que el documento debe de exponer a los hermosillenses, de manera clara y entendible, qué se va a hacer, en qué se va a gastar y cómo eso mejorará nuestras condiciones de vida. De no lograrse, el documento podrá cumplir con una obligación normativa pero poco contribuirá al interés e involucramiento de la ciudadanía.

Acerca del autor

Ernesto Urbina es maestro en Economía por la Universidad Autónoma Metropolitana y actualmente se desempeña como director general de Hermosillo, ¿Cómo vamos?

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Twitter

@ErnestoUrbinaM

Las opiniones expresadas en los artículos de nuestros colaboradores, son de exclusiva responsabilidad del autor, no necesariamente representan el sentir de Proyecto Puente

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