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Denuncian maestros de telebachilleratos rurales en Sonora atraso en pagos y malas condiciones de trabajo

Imagen ilustrativa

POR Astrid Arellano

Docentes de telebachillerato en ejidos y comunidades indígenas de Sonora denuncian atraso en pago de honorarios, así como ausencia de prestaciones laborales y condiciones dignas para ejercer su trabajo, además de estar amenazados –por las autoridades del Colegio de Estudios Científicos y Tecnológicos del Estado de Sonora (CECyTES)– de perder sus empleos si se manifiestan.

Se habla de un pago promedio mensual de 15 mil pesos por cada docente, es decir, 1 millón 575 mil pesos en total que mes a mes no llega a las cuentas de los maestros, denunciaron.

Los afectados contactaron a Proyecto Puente para denunciar –de manera anónima por precaución ante posibles represalias en su contra– la situación que viven 105 docentes de 35 planteles, desde hace cinco años, en comunidades con menos de 2 mil 500 habitantes, como Agiabampo, Bacoachi, El Desemboque, El Choyudo, Fronteras, Las Bocas, Maycoba, Mesa Colorada, Molino de Camou, Ónavas, Punta Chueca, Sásabe y Trincheras, entre otras.

En este subsistema de educación media superior al que pertenecen estas regiones, se tienen asignados tres profesores por escuela, quienes imparten sus clases –en la mayoría de los casos– en las instalaciones prestadas de las telesecundarias de cada pueblo y, en otras, en determinado momento, lo han hecho incluso debajo de algún árbol o en salones sin puertas, ventanas ni aire acondicionado en pleno verano.

Los maestros explicaron que son contratados bajo el esquema de honorarios –con pagos que pueden llegar entre dos y tres meses después, provocando que los maestros se endeuden, pidan fiado o “malcoman”–, además de trabajar sin prestaciones laborales esenciales como servicio médico, mientras se encuentran en zonas marginadas, peligrosas, apartadas o prácticamente incomunicadas.

A través de un correo electrónico, uno de los docentes afectados desglosó la manera en la que han recibido los pagos durante 2018, dando cuenta de que el único mes en que recibieron su salario a tiempo, fue en junio pasado. El resto de meses, los salarios tardaron en llegar entre 36 y hasta más de 60 días.

El subsistema de Telebachilleratos no aparece en el sitio web de CECyTES como una de sus modalidades educativas. Esta es la lista de planteles proporcionada por los docentes.

“Jorge” es maestro del área de ciencias exactas en un ejido sonorense. Ha dado clases desde hace tres años y medio a grupos que a veces no pasan de los 12 alumnos, en dos comunidades distintas.

“Me tocó dar clases en salones horribles y debajo de un árbol durante un mes y medio”, contó, “luego, los salones eran horrendos, sin ventanas, con media puerta y estuvimos paseando por todos lados para intentar dar las clases.

Ya cambié de comunidad, pero ahora tengo que pedir prestado e incluso tengo empeñada una motocicleta que no voy a poder sacar porque no me han pagado; van a decir que es dinero federal el que no ha llegado para pagarnos, pero yo ya no quiero estarles financiando sus ineficiencias, porque en cinco años no han gestionado el dinero a tiempo”, dijo.

Fue el 17 de agosto pasado, al inicio del ciclo escolar, contó Jorge, que las autoridades de CECyTES citaron en Hermosillo a los docentes y, como ya se habían manifestado en Palacio de Gobierno con anterioridad por la misma situación, aseguran que fueron advertidos por su director general.

“El director general, Amós Benjamín Moreno Ruíz, nos dijo que no quería gente protestando, que no era la solución y que quien protestara, se iba a prescindir de su trabajo; lo dijo suavecito y con sonrisa al estilo político, pero fue muy claro”, afirmó.

Quienes se atrevieron a participar en aquella manifestación de junio pasado, tras dos meses sin sueldo, aseguró Jorge, no recibieron renovación de contrato bajo el argumento de que eran faltistas.

“Retóricamente nos dijeron ‘búsquenle’”, contó Antonio, otro de los maestros denunciantes, “no importan ni los años de servicio que tiene uno aquí; somos 105 maestros y siempre ha pasado lo mismo, nos prometen una cosa y luego no cumplen”.

Antonio es maestro en un telebachillerato desde 2015, vive en la comunidad en la que imparte clases junto a otro profesor, con quien comparte renta, alimentación y transporte, porque bajo sus circunstancias económicas “no hay de otra”; es padre de un bebé y está casado, pero su familia vive en una ciudad más grande. Si no fuera por su esposa, aseguró, no habría sustento para ellos.

“Me gusta el trabajo, me gusta la docencia, me interesa demasiado”, contó Antonio, “pero no sabemos a dónde más irnos, seríamos obreros… vivimos en la incertidumbre”.

En su escuela se batalla además con la infraestructura, con la tardanza de la llegada de los libros y, en ocasiones, con la falta de energía eléctrica.

“Necesitamos que nos valoren, porque prestaciones no tenemos, ni bonos o seguridad social”, explicó, “si nos llega a pasar algo en el camino, lo tenemos que pagar todos y estamos sin estabilidad económica, hay que endrogarse, pedir préstamos para subsistir.

Nos pagan por transferencia, no tenemos nómina, no hay ninguna seguridad y cuando quieran, nos pueden correr sin bronca; para los pagos, pedimos que nos digan fechas claras al menos y con eso uno se administra”, concluyó.

Leonardo vive en el estrés. La inestabilidad económica provoca que esté siempre preocupado y, por más que se esfuerza en sus clases, muchas veces siente que rinde menos. Además, trabaja en una escuela en condiciones sumamente precarias.

“Las instalaciones son muy malas, muy precarias, trabajamos con lo elemental y casi no tenemos nada”, explicó, “no tenemos salones oficiales, estamos en un lugar que nos prestaron, más o menos acondicionado, era una casa de maestros que se desocupó y la acondicionamos entre la gente de la comunidad y los maestros.

Nos donaron mesabancos, pintura y otras cosas muy básicas, conseguimos pizarrones de una primaria de la localidad y después una iglesia de Estados Unidos nos donó un pintarrón”.

Leonardo pertenece, vive y da clases en una comunidad indígena donde escasean los docentes, por eso, aunque como ingeniero podría dedicarse a otros proyectos, decidió ser maestro, por apoyar a su pueblo. De no aceptar, afirmó, se pudo haber cerrado la preparatoria, dejando a los jóvenes sin acceso a la educación.

“Soy nuevo como maestro, pero hay unos que ya tienen hasta cinco años y exigen formalización de sus contratos, de bases, ellos no están generando antigüedad; en mi caso, no me veo siendo profesor toda la vida, porque puedo dedicarme a otros temas, pero ojalá sí les echen la mano a los docentes de profesión que quieren formalizarse”, concluyó.

Ana es una maestra que, siendo originaria de una de las ciudades más grandes de Sonora, trabaja en una comunidad de las más pequeñas y apartadas en el estado. Trabaja como maestra y como coordinadora de otros dos profesores. Vive en una casa de asistencia donde, por fortuna, la dueña le hace el favor de esperarla con el pago de la renta.

“Siempre batallamos para que nos paguen a tiempo y ahorita apenas nos pagaron el mes de julio”, contó, “se acabó agosto y casi septiembre y no hay aviso de pago… hay veces que nos piden facturar para pagarnos y no lo hacen, pero nosotros sí tenemos que pagar a Hacienda esos impuestos”.

Ana también estuvo en la reunión con las autoridades de CECyTES en agosto pasado y confirmó que Moreno Ruíz les dijo que era una vergüenza que los maestros “se anduvieran quejando y haciendo alboroto”, si ya sabían las condiciones de su contratación y que sólo se puede pagar si hay dinero federal y estatal.

“Si no nos quejamos y no hablamos, nos tendrán igual”, afirmó, “les estamos llorando para que nos paguen, les marcamos a Finanzas, que no es su culpa, pero nos dicen que nos pagan en una semana, luego que en otra y nada.

Exijo un pago puntual con la misma manera que nos exigen calidad en la educación; ellos nos evalúan, nosotros pedimos paga digna y a tiempo”.

Proyecto Puente solicitó la versión de Amós Benjamín Moreno Ruíz, director general de CECyTES, pero no se obtuvo. Sin embargo, su oficina de Comunicación Social, afirmó que no existe actualmente algún retraso en los pagos de honorarios de las y los docentes, y que estos recibirán el depósito correspondiente al mes de agosto, el próximo lunes 1 de octubre.

De igual forma, se solicitó la versión y valoración del caso de parte de Onésimo Mariscales, subsecretario de Educación Media Superior y Superior, pero su oficina de Comunicación Social informó que el tema de los telebachilleratos es llevado únicamente por el director general de CECyTES.

COMENTARIOS

2 Comentarios

  • G Yberri dice:

    Que terrible , asi como pues , quienes son los responsables ?Luis Alberto vale LA Pena le des seguimiento …

  • Antoine Charlot dice:

    Yo como docente de Telebachilleratos Comunitario en el estado de Sonora, considero que si existen carencias, pero no creo que sea lo más justo exponerlo de la manera en que se plantea.

    Primero que nada hay que ser conscientes que estamos por contrato de servicios profesionales y que si bien es cierto, esto nos da derecho a devengar nuestro suelto en tiempo y forma,

    En el tiempo que he laborado, se me ha informado una fecha aproximada en que nos realizarán el pago de honorario y una vez mencionada dicha fecha realizan el depósito un poco antes o un poco después.

    También es importante destacar que los Telebachilleratos son un programa que está en un proceso de formalizarse como un sistema educativo y considero que no abona en lo positivo enviar información imprecisa, cuando son las mismas autoridades responsables de los Talebachilleratos en Sonora quienes están apoyando para que formalize.

    Grave es la situación que pasa en el Estado de Chiapas en donde existen rezagos en el pago de sueldos por más de 10 meses.

    El 17 de agosto en la reunión con Amos Benjamin, nos dio una explicación muy clara y apegada a la realidad de la situación sin sacarle la vuelta al tema, Y en ningún momento hizo comentario alguno en el sentido de quien se manifestará sería despedido. También aseguró que el pago de honorarios se iba a regularizar, tal como sucedió y a la fecha está cubierto el pago hasta el mes de agosto y septiembre aún no termina.

    Que si la situación es difícil, lo és, hay carencias, las hay, pero considero es mejor transitar por el camino de la mediación y no por el golpeteo que tanto a caracterizado y dañado a los sistemas educativos.

    También es muy difícil la situación por la que pasa la encargada de finanzas a quien le exigen el pago de horarios, sin embargo cuando está en sus manos se realizan lo más pronto posible e incluso en parte se generan atrasos por el envío tardío de las facturas y tiene que esperar a que se las envíen y no generar pagos incompletos a la planta docente.

    Respeto la manifestación de las inquietudes de manera anónima, pero considero que es mejor manifestar y plantear las situaciones por la vía correcta, de manera formal, organizada y buscando una solución de la mejor manera. Solución que está en proceso e insisto que en estos momentos no abona en lo positivo irse por la vía que no es la indicada.

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