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Nuevas épocas, mismos problemas

POR Guillermo Noriega

Columna En la lupa

Las nuevas épocas obligan a, como dicen los anglosajones, “pensar fuera de la caja” (think outside the box). Esto es, buscar soluciones nuevas a problemas añejos, rompiendo paradigmas y retando valores entendidos.

El “siempre se ha hecho así” es tal vez lo más dañino para la innovación y la barrera más difícil para que se tomen las decisiones públicas necesarias.

Si seguimos la inercia de nuestros comportamientos (o incluso de quienes nos antecedieron), obtendremos los mismos resultados (o peores). Y de ello debemos estar conscientes tanto los gobernantes como nosotros sus jefes, la sociedad.

Así que no siempre a lo que estamos acostumbrados es lo mejor. Por el contrario. Es larga la historia de paternalismo gubernamental, clientelismo y simulación, por lo que se hace más que necesario flexibilizarnos para el cambio social. Abrir la mente a nuevos entendimientos, a cambios incluso de comportamiento.

Pero cuidado, no falta aquel gobernante que pretenda, en aras de resolver un problema determinado, de seguridad -por ejemplo-, implementar restricciones como toques de queda, regímenes de excepción o normalizar detenciones arbitrarias. Eso no es innovación sino pretender que la población renunciemos a derechos y libertades para actuar sin principios y discrecionalmente, lo que es simplemente inadmisible.

Existe un marco de actuación mínimo que se debe respetar y desde ahí es donde se deben emprender soluciones innovadoras, positivas, construidas e implementadas de forma participativa de la mano de la sociedad civil.

Existe en nuestro país y en nuestras comunidades una gran energía social desaprovechada, con personas (organizadas o no) ansiosas de aportar, de ser parte de las soluciones. Desafortunadamente las autoridades han fallado olímpicamente en convocarles y coadyuvar en la co-creación de las medidas más eficaces.

Por el contrario. Los gobiernos han limitado las aportaciones ciudadanas hasta el límite de los absurdos. Incluso hay quienes les han combatido

Mientras otros países se han dedicado a resolver -y no a “atender”- problemas, en México se han dedicado a administrarles. Crean las peores ocurrencias de programas y les otorgan presupuestos absurdos con tal de que se diga que algo se hace o para hacer su negocio. Y poco o nada se resuelve.

Sí, en todo están… pero nada resuelven.

Así, administraciones van y vienen y los problemas son los mismos. A veces con mayor o menor sentido de urgencia, pero los problemas son los mismos. Esto denota una grave carencia de planeación, falta de profesionalismo, debilidad institucional, incapacidad regulatoria y una cerrazón gubernamental propia de regímenes que no son adeptos a la rendición de cuentas.

Los nuevos gobiernos, incluyendo a aquellos que no han sido electos este año (nuevos porque están obligados a reinventarse), deberán revolucionar el arte de la gestión pública. Habrán de reinventarse.

Tendrán que ser al igual inexorables con los vicios del poder: la prepotencia, intransigencia, insensibilidad y la soberbia. Dejar de actuar como “el padre protector machista” que en nada permite que su familia se entere de los problemas y por lo que, tampoco, será parte de las soluciones.

Por lo contrario, se requieren gobiernos eminentemente democráticos, que abran la información, que compartan sus problemas y dilemas y busquemos, todos juntos, soluciones.

Eso es a lo que se refiere el co-gobierno tan de moda en los mejores lugares para vivir a nivel internacional. No es inventar la rueda… es seguir un camino de apertura

Por último, debo decir que la transparencia es ya un elemento indispensable, un piso mínimo irrenunciable. Es solamente la base. Desafortunadamente la hemos sobrevalorado. No es suficiente. Se requiere de apertura, de convicción, innovación y rendición de cuentas.

En los nuevos tiempos debemos dejar de decir “en sus manos estamos” para decir… el futuro lo construiremos todas y todos.

En La Lupa: Hermosillo

Hermosillo no es el único municipio en el país con problemas crónico-degenerativos: seguridad, vialidades, adicciones, recolección de basura, parques, indigencia, deuda, corrupción, etcétera. Este cuadro infeccioso tiene sus raíces en varias generaciones de malas decisiones.

Celebro la franqueza que ha mostrado Célida López en medios sobre los problemas a los que todos nos enfrentamos y aplaudo algunas decisiones. Algunas, no todas.

Como sea, le deseo el mejor de los éxitos. En nuestras manos está.

Los municipios mexicanos recaudan sólo el 0.4% del PIB nacional. En Brasil, la recaudación municipal alcanza el 2.4% del PIB, y en Colombia el 3.7% del PIB.

Tomada de El Imparcial

Acerca del autor

Guillermo Noriega es licenciado en Relaciones Internacionales, exdirector de Sonora Ciudadana A.C., activista en favor de la transparencia.

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@elmemonoriega

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