“Maloro” y Angelina - Proyecto Puente
Proyecto Puente > Opinión > “Maloro” y Angelina

“Maloro” y Angelina

POR Luis Alberto Medina

Dice Jesús Silva Herzog que un político es preso de sus peldaños. Se encarga de construir la forma en que sube la escalera del poder. Y también de bajarla. Es lo que estamos viviendo en Hermosillo con Angelina Muñoz Fernández y “Maloro” Acosta.

“¿Qué importa cómo se asciende si al final del día se llega a la cima? No se da cuenta el político de que la ruta lo atrapa. La vía de ascenso configura los retos, ventajas y cargas del poder”, cuestionó en un análisis en marzo el politólogo mexicano de los más prestigiados intérpretes del poder en el país. Recordó a Nicolás Maquiavelo sobre la concepción del poder: “¿Cómo se adquiere el principado? ¿Lo has heredado o quieres conquistarlo? ¿Has hecho pacto con los poderosos para hacerte del reino o te has aliado a los débiles? En la batalla que se elige para llegar al poder se esculpe la forma en que podrá ejercerse. El modo de tu ascenso será tu perdición. Aquello que te enorgullece hoy te arruinará mañana. Eres lo que haces con el poder y cómo lo ejerces”, advirtió Silva Herzog. Esta explicación se ajusta al proceso que vive cualquier ex alcalde, exgobernador o político que haya ejercido el poder. Deberían estudiarla en Palacio de Gobierno.

No hay duda ni regateo porque en este mismo espacio se enumeraron los aciertos de “Maloro” a la ciudad después de la quiebra que le heredaron. Sólo que él, su gente y Angelina, no entienden el momento que viven ni aceptan su crítica herencia financiera. Legan el mismo manejo y transacciones financieras cuestionadas que tanto criticaron. Uno de los grandes errores de “Maloro” fue, primero, aliarse con Alejandro López Caballero para derrotar a Damián Zepeda. El costo fue impunidad para el panista. “Maloro” intentó romper el pacto y la nomenclatura del PRI no lo dejó. Él absorbió todo. Quiso castigar el desorden del panismo en Hermosillo pero no pudo. El otro error fue reconocer muy tarde los problemas que tenía Hermosillo. Hasta el segundo año admitió la inseguridad, la quiebra financiera se empezó a atender. Actuaba como candidato, no como alcalde. Empezaron los pasos de “En Causa”, el rescate de indigentes, calles pavimentadas, los programas verdes para Hermosillo, su esposa brillando (una gran mujer, Martha Antúnez) pero no fue suficiente. La negación, ver la critica personal, no entender que era elegido por tres años, le costó el rechazo social. La gente comprobó, sintió, vivió su molestia. Lo reflejaba en cada entrevista, declaración que daba, culpando a sus antecesores. Se le agotó el discurso y siguieron. Fue un crítico acérrimo y sistemático contra la herencia del panismo. Hoy que le toca rendir cuentas, junto con Angelina Muñoz, que en una semana cambió su perfil y se convirtió en la protectora de los datos personales de las deudas y ventas de terrenos, actúa igual: Negando, culpando y atacando en campañas negras en redes sociales a quien cuestiona su legado. Javier Gándara y López Caballero entendieron, estoicos, el momento que les tocó vivir. Jamás reclamaron ni actuaron con campañas negras contra medios que publicaban sin dolo ni otro afán más que hacer periodismo, su legado y lo que “Maloro” decía. Tampoco entendió que no era su momento ser candidato al Senado. Pero subió la escalera dejando atrás a los aspirantes priistas. En la primera derrota del 2012 se reconstruyó parcialmente. Ahora vemos que volvió graduado de la escuela política de la vieja guardia que no lo deja ver ni admitir. Nadie está en contra de él. Eso, su gente no lo entiende. Están cegados, obcecados, bajando la escalera. En una ocasión pidió López Caballero derecho de réplica para contestarle a “Maloro”. Se le advirtió que ya no era alcalde y que tendría que responder cada una de las acusaciones que le hacía el priista. Declinó su defensa. Entendió que no era su momento. Pero jamás atacó ni reprochó a nadie. Él y Javier Gándara aceptaron ser exalcaldes. Fueron maduros. Javier con muy buenos resultados. De frente respondió las acusaciones de regidores priistas que eran usados por el lopezcaballerismo para cuestionar con documentos a Gándara. Hoy asistimos a una entrega-recepción en Hermosillo opaca. Paranoica. Colérica. Intransigente. Obnubilada. Ominosa. La puerta que el PRI abrió hace tres años en Sonora. Que le toca vivir al malorismo y será lo mismo con la actual administración estatal. Llegar al absurdo de que lo que se debate y aprueba en una sesión de Cabildo, un evento público, no puede ser informado a los ciudadanos y salir a cuestionar la información publicada habla de que algo se esconde. También a Angelina le falló la comunicación.

Columna tomada de El Imparcial

Acerca del autor

Luis Alberto Medina es periodista, director de Proyecto Puente noticiero por internet y en Megacable; Premio Nacional de Periodismo 2014. Colabora con Denisse Maerker en Atando Cabos; con Carmen Aristegui, El Imparcial y Animal Político.

Correo Electrónico

luisalberto@proyectopuente.com.mx

Las opiniones expresadas en los artículos de nuestros colaboradores, son de exclusiva responsabilidad del autor, no necesariamente representan el sentir de Proyecto Puente

COMENTARIOS

1 Comentario

  • GILBERTO GARCIA dice:

    Es una tristeza que Acosta Gutiérrez no supo o no pudo responder a la esperanza que los ciudadanos tenían en el, en las ganas que demostró por querer gobernar a nuestra ciudad. Deja su prestigio personal y el de su partido por los suelos ante la ciudadanía. En fin, en las urnas fueron evaluados.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *