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¿Hermosillo en quiebra?

Imagen ilustrativa: Internet

POR Ernesto Urbina

Un tema recurrente en la agenda pública local es el estado que guardan las finanzas del Ayuntamiento. La alcaldesa electa, Celida López, recientemente mencionó que “Hermosillo está en bancarrota” (Proyecto Puente, 04/08/2018). Sin duda se trata de un contexto adverso para la próxima administración municipal que tendrá una capacidad operativa limitada, sin embargo, ¿qué tan profunda es esta problemática? A continuación se presentan algunos datos para su análisis.

Hermosillo tiene un presupuesto de egresos acotado. En 2017, los egresos aprobados fueron de $2,580 millones. Si lo medimos en términos per cápita, es un egreso de $2,882 por hermosillense. Municipios similares cuentan con egresos significativamente mayores. Por ejemplo, Aguascalientes, Mexicali o San Luis Potosí, registraron egresos por encima de los $3,500 por habitante. Existen otros casos sobresalientes como Querétaro, con un egreso por habitante superior a los $5,000, o casos extraordinarios, como San Pedro Garza García, Nuevo León, con un egreso por habitante superior a los $22,000.

Otra problemática es la combinación de un alto gasto en nómina y bajos ingresos propios. Actualmente, los gastos en servicios personales (sueldos y prestaciones de los trabajadores del ayuntamiento) representan cerca del 50% de los egresos. A nivel nacional, los municipios destinan en promedio el 35% de sus egresos en servicios personales. En contraste, los ingresos propios del municipio (impuestos como el predial y otros derechos) representan menos del 25% de los ingresos totales del ayuntamiento. Municipios como Chihuahua, Mexicali o Querétaro, tienen ingresos propios que representan entre el 40% y el 50% de sus ingresos totales.

El endeudamiento de Hermosillo es muy alto. Somos el cuarto municipio más endeudado del país, con una deuda mayor a los 1,800 millones de pesos. Cada año se destinan más de 200 millones de pesos al pago del servicio de la deuda. Las últimas tres administraciones municipales son las que han recurrido más al endeudamiento, siendo en 2011, 2013 y 2016 los años en los que se tiene un mayor crecimiento de la deuda.

Retomando el caso de Querétaro, en 2010 este municipio tenía una deuda de $800 millones la cual era superior a la de Hermosillo, que en ese entonces era de $550 millones. Para 2017 lograron liquidar el total de su deuda, dos años antes de lo estipulado. Por decreto, el gasto que se realizaba en el servicio de la deuda ahora se destina a programas para el desarrollo social. ¿Cómo lo hicieron? Este y otros casos nos pueden brindar algunas ideas ante la difícil situación que enfrentamos en nuestra ciudad.

Los municipios que destacan por la situación de sus finanzas se caracterizan por haber implementado esfuerzos de reingeniería financiera, es decir, una transformación de fondo en la forma en que se gestionan y administran los recursos en el municipio, enfocada a recaudar más y gastar menos, de manera más eficiente, transparente y con procesos de rendición de cuentas ante la ciudadanía.

Antes de incrementar los impuestos, se impulsó la eficiencia recaudatoria. Regularmente, los huecos financieros se cubren de manera rápida a través del incremento de tarifas e impuestos, sin embargo, un aspecto importante de los casos de éxito es que primero se enfocaron en cobrar mejor y recuperar la cartera vencida de los diversos impuestos y servicios públicos que brinda un ayuntamiento. Se calcula que en Hermosillo, la cartera vencida del impuesto predial es cercana a los 200 millones de pesos. En Agua de Hermosillo, cada año se deja de cobrar entre el 15% y el 20% del volumen de agua facturado.

Es probable que el contexto financiero del municipio amerite una revisión a profundidad de las tasas impositivas, sobre todo del impuesto predial. Algunos municipios han impulsado acciones para reducir las brechas entre el valor catastral y el valor comercial de los predios. De resultar indispensable una modificación de la tasa del impuesto predial, es importante no descuidar una visión progresiva que afecte en menor proporción a la ciudadanía de menor ingreso.

Otro eje de acción resultado de buenas prácticas, tiene que ver con impulsar un sistema municipal de compras públicas basado en la tecnología y la transparencia, que promueva la competencia (entre posibles proveedores), para que el ayuntamiento adquiera los bienes y servicios necesarios para su operación al menor costo y mayor calidad posibles. Además, este sistema ayudaría a atender un reclamo social importante relacionado a la percepción ciudadana sobre corrupción en los procesos de licitación y compras municipales.

Otras recomendaciones tienen que ver con el impulso del servicio civil de carrera a nivel municipal, los presupuestos ciudadanos o la incorporación de tecnologías y “apps” que disminuyan los costos administrativos de algunos servicios públicos. Estos temas los abordaremos en próximas entregas.

Efectivamente, Hermosillo enfrenta condiciones financieras adversas para garantizar la sostenibilidad y expansión de la prestación de diversos servicios públicos. Si bien es cierto que se trata de una herencia de pasadas administraciones, existen condiciones políticas para romper con esta inercia y establecer un compromiso ante la ciudadanía que ponga el fortalecimiento de las finanzas municipales en el corazón de las preocupaciones de los próximos gobiernos.

Debe de entenderse que sin una política que corrija esta tendencia no habrá manera de responder a las altas expectativas que tiene la ciudadanía sobre la próxima administración municipal. El punto de partida pasa por diseñar acciones concretas que pueden ayudar a aliviar ligeramente la situación del municipio en el corto plazo, sin perder de vista que estamos ante un reto que exige la implementación de acciones profundas con visión a mediano y largo plazo. De la respuesta ante este reto, depende en buena medida el éxito de la próxima administración.

Acerca del autor

Ernesto Urbina es maestro en Economía por la Universidad Autónoma Metropolitana y actualmente se desempeña como director general de Hermosillo, ¿Cómo vamos?

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@ErnestoUrbinaM

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COMENTARIOS

2 Comentarios

  • Hugo Acosta dice:

    Falta sumarle los más de 800 millones de deuda de agua de Hermosillo (todavía el consejo consultivo quieren que premien a esta administración con la continuidad), 500 millones que se ledeben a proveedores, más lo que salga “La corrupción en todo su esplendor”. Lo bueno que ya se van, sino hasta los bulevares hubierán vendido. Los datos los dio la alcaldesa electa en una entrevista a Proyecto Puente el 8 de agpsto pasado.

  • Francisco Mariscal dice:

    Nunca va a haber dinero que alcance si se lo roban. Si el funcionario crea una empresa de concretos que le vende al ayuntamiento a precio sobrefacturado. Si la nómina de burócratas cuenta con una nutrido número de aviadores, que cobran sin siquiera presentarse a la oficina. Si los directores o responsables de área tienen en nómina a su sobrina, al yerno y hasta a la querida como “asesores” o como lo que sea. Si un trabajo de construcción o de reparación se tiene que estar repitiendo una y otra vez porque se cae, porque se vence, porque se hunde. Si las diferentes funciones de “control” (policías, inspectores de hacienda, inspectores de comercios, etc.) transforman el puesto en un negocio, “bolseando” al ciudadano con pretexto de multas y sanciones siempre que tienen oportunidad, pero que ése dinero nunca llega a las arcas públicas. Hay mucho por hacer. Todo empieza por cortar esas manos que saquean y esa conciencia que corrompe.

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