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Mueren y talan árboles en Hermosillo por plagas y enfermedades; urge reforestar

POR Astrid Arellano

El tronco se balancea sujetado a los cables y poleas de la grúa operada por un trabajador del municipio. Rodeada por una cinta roja con la palabra “PELIGRO” impresa decenas de veces. De la enorme ceiba de la plaza, solo quedaron centenas de trozos de ramas sobre el montículo de pasto sintético en el que se encontraba.

La base, sus raíces, quedaron como vestigio de la vida que fue: un árbol de algunas décadas de existencia en una esquina de la plaza Alonso Vidal, en el centro de Hermosillo.

En las redes sociales, de inmediato corrió la noticia de que había sido talado un árbol más. Los videos y fotografías circularon durante horas, mientras que las publicaciones se atiborraban de comentarios que lamentaban la muerte de otro árbol, cuando la ciudad es cada vez más caliente y contaminada.

De acuerdo con información de la Dirección de Servicios Públicos Municipales, fue en octubre de 2017 cuando se detectó que el árbol comenzó a deshojar a destiempo -pues habitualmente lo hacía hasta finales de noviembre- y entonces el personal del área de Parques y Jardines intentó rescatarlo usando agroquímicos y fertilizantes desde esas fechas y hasta marzo de 2018, cuando notaron que no había resultados favorables y, por el contrario, el árbol estaba prácticamente muerto. La enfermedad que lo había atacado era una plaga denominada pudrición texana.

“Nos han preguntado qué va a pasar en ese sector”, dijo Luis Fernando Pérez Pumarino, director de Servicios Públicos Municipales, “primeramente, terminar de sacarlo porque todavía queda la raíz y está completamente seca, sobre todo salvar y tratar la tierra, para poner tierra nueva y volver a reforestar y hacer un área verde, buscar un árbol que sea endémico de la región y que tenga buen follaje para que continúe con el medio ambiente y de sombra e imagen a la plaza”.

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Aseguró entonces que se está trabajando con el Instituto Municipal de Planeación Urbana (IMPLAN) para determinar cuál será el mejor diseño para rehabilitar ese espacio, a la par que se elegirá del vivero municipal un árbol de al menos dos o tres metros de altura para sembrarlo, que bien podría ser, por ejemplo, un mezquite, un palo verde o un olivo negro.

Al menos durante esta administración municipal, señaló Pérez Pumarino, han sido talados siete enormes árboles por diversas plagas y enfermedades: tres en el Parque Madero, dos en el camellón del bulevar Morelos, uno en la Plaza de los Cien Años y el último en la Plaza Alonso Vidal. “Es la misma naturaleza y son cosas muy ajenas a nosotros y, como a todos, la verdad nos duele”, afirmó.

De igual forma, aseguró que por cada árbol que se cae en una fuerte tormenta, o es talado al no tener salvación de una enfermedad, se ha reforestado con diez unidades más en el mismo espacio.

Eliminan espacios verdes y árboles están enfermos

A lo largo de las décadas de existencia de la capital sonorense, la ciudadanía ha sido testigo de cómo la urbanización ha ido acabando con los espacios verdes. Sólo basta hacer una pequeña lista de sitios emblemáticos de la ciudad, para hacer memoria del color que falta: La Sauceda, la Plaza Emiliana de Zubeldía, el extinto Parque del DIF-Villa de Seris que ahora es un enorme centro comercial y un museo, son apenas una muestra.

También, para ilustrar, basta con entrar a las aplicaciones de Google Earth o Google Maps y hacer un recorrido visual desde el satélite o con imágenes terrestres de los espacios públicos de Hermosillo, para dimensionar el deterioro o la eventual desaparición de las áreas verdes. Las diferencias entre 2009 y 2017, menos de 10 años, son impactantes.

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De acuerdo con un estudio realizado por la Licenciatura en Ecología de Universidad Estatal de Sonora (UES) y publicado en 2016 por Proyecto Puente, en Hermosillo hay un déficit del 300% de áreas verdes por cada habitante, es decir, la Organización Mundial de la Salud (OMS) establece que deben ser nueve metros cuadrados de superficie cubierta de árboles por habitante, mientras que Hermosillo sólo tiene tres.

Según datos de Comisión Nacional Forestal, Sonora es el primer estado de la república en deforestación, con hasta 24 mil 980.48 hectáreas perdidas anualmente.

Juan Carlos Bravo, conservacionista y director de Wildlands Network en México, oriundo de Hermosillo, señaló que no resulta extraña la decisión del municipio de retirar árboles enfermos, porque en principio, muchos de ellos no son endémicos de la región y son más propensos a enfermarse por plagas o por los efectos climáticos.

Sin embargo, agregó que más allá de la estrategia de sembrar árboles que sean más resistentes a las condiciones de la zona, es necesario dejar de urbanizar y crecer hacia afuera, para comenzar a hacerlo hacia arriba como una ciudad moderna, estableciendo un cinturón verde que frene el desorden de la mancha urbana que está acabando con la vegetación.

Hermosillo en 2003

Hermosillo en 2008

Hermosillo en 2018

 

“Consiste en designar un área alrededor de la mancha gris de la ciudad como un área donde se va a prohibir la construcción de nuevos edificios”, explicó el especialista, “y entonces van a servir como parques para la recreación de la gente, para las funciones agrícolas y otras más; la ciudad, al no poder seguir creciendo en desorden, tiene que reaprovechar los espacios y eso le da más valor a los espacios inhabilitados que hay hacia el centro y propicia la construcción de edificios altos en vez de desarrollos horizontales”.

Para esto, deben implementarse acciones muy decididas para castigar a los desarrolladores que no obedezcan y continúen construyendo en áreas protegidas, aseveró.

El calentamiento global es una realidad mundial, sostuvo, por lo que no por plantar nuevos árboles en Hermosillo, se tendrá un impacto importante, pero sí se pueden disminuir valiosamente sus efectos al volver mucho más habitables los espacios.

“Los arboles filtran bastantes contaminantes del aire, entonces nos proveen un aire más limpio”, continuó Bravo, “además, en las zonas donde hay concentración de arboles, la temperatura va a bajar algunos grados; ayudan a que se retenga el agua en la zona de la ciudad por más tiempo y nos permite aprovecharla mejor antes de que siga su cauce; reducen la contaminación auditiva porque absorben el ruido del tráfico y de maquinaria pesada, los árboles dan espacio de esparcimiento para las familias y son un hábitat para la fauna, por lo que son una buena oportunidad de aproximar a los niños a conocer la naturaleza.

Dicen que el mejor momento para plantar un árbol era hace veinte años, pero el segundo mejor momento también es hoy; así que ahora es tiempo de aprovechar que la gente está interesada en la vegetación de Hermosillo y empezar a promover que se planten muchos palo verdes, muchos mezquites, palo fierros, torotes y distintas especies, que sabemos que van a resistir mejor al cambio climático”, concluyó.

COMENTARIOS

2 Comentarios

  • Teresa Arminda Durand dice:

    Los árboles del NIM son muy rapidos en crecer y no necesita mucha agua,
    Ademas los palos verdes y mesquites chilenos son de nuestro clima, y dejar de poner piedras en los camellones.

  • Marcos Marmolejo López dice:

    Aún se puede hacer mucho por salvar árboles que están en peligro…con decisión y prevención. Se necesita primero detectar los problemas y atacarlos oportunamente, sólo así se tendrá éxito…

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