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La jornada electoral como ecología mediática

POR Isaac Palazuelos

Inédita jornada se vivió el pasado primero de julio, cuando el clímax del proceso electoral alcanzó un importante incremento en la participación ciudadana, en las urnas, en la integración de mesas directivas de casilla, en la observación electoral y en las representaciones mediáticas de los comicios, fortaleciendo de esta manera el desempeño de las y de los ciudadanos en México.

En este importante paso del sistema democrático, la comunicación digital ha jugado un papel relevante, pero no precisamente desde el mejoramiento del SIJE, el PREP o el Conteo Rápido, sino a partir de los contactos más cercanos que tienen tanto el INE como los actores políticos con las y los ciudadanos.

La verdadera sustancia del uso de redes sociodigitales durante el proceso electoral, se dio justo ahí donde las relaciones entre instituciones e individuos se forman, para construir e impulsar la modernización de su organización social, desde la confrontación o el intercambio de intereses y percepciones.

Mientras que los supervisores monitoreaban a sus asistentes electorales a través de Whats app y Google Maps, los asistentes hacían lo propio con sus funcionarios de casilla, quienes enviaban reportes en forma de mensajes de texto, fotografías y videos, para informar sobre el acontecer de la jornada. Además, los funcionarios pudieron resolver dudas o solicitar asistencia a capacitadores a través de mensajes de audio.

Emergieron múltiples intentos de monitoreo de resultados a través del desarrollo de aplicaciones que permitían fotografiar las sabanas de resultados de cada casilla, para adjuntarlas en bases de datos desde las cuales realizar conteos rápidos y resultados preliminares alternativos a los emitidos por el INE.

Desde las diferentes páginas que se hicieron en Facebook y Twitter para apoyar a los candidatos o coaliciones, se convocó a las y los ciudadanos para que salieran a votar, conjuntamente se les exhortaba a que acudieran a las urnas equipados con un celular, para documentar y publicar cualquier tipo de anomalía.

Emocionados por el compromiso ciudadano, en combinación de un sentimiento de empoderamiento comunicativo, más una inocencia en torno a las leyes y normas electorales, hubo quienes subieron a la red videos de representantes de partido firmando boletas, acusándoles de tacharlas a favor de alguno de los candidatos.

Esta y otras situaciones dejaron ver que aún falta mucho por madurar en el empoderamiento provisto por las redes sociodigitales así como en el acercamiento del INE con la ciudadanía, pero al mismo tiempo, dejaron ver que el proceso electoral 2018 marcó un hito, tanto en la participación ciudadana como en la construcción de narrativas mediáticas en torno a la democracia y la política en México.

No todas las denuncias se construyeron bajo el mismo supuesto de desconocimiento de la ley electoral, las solicitudes ciudadanas en la Fepade incrementaron y junto a estas los materiales audiovisuales que coadyuvaran en la resolución de los casos.

Pero no todo fue denuncia en la ecología mediática de la jornada electoral. Desde las redes sociodigitales también se impulsaron los valores cívicos, el respeto y apoyo a los servidores públicos y en particular a los funcionarios de casilla, se alentó la vigilancia ciudadana por el funcionamiento de las instituciones y el cumplimiento de la ley.

Se vivió una especie de júbilo democrático. Al salir de las urnas las y los votantes fotografiaban su dedo pulgar marcado y publicaban la imagen alentando el sufragio. Una de las singularidades más interesantes de este ejercicio de auto representación mediática, resultó en la capacidad de reservarse el derecho a la secrecía del voto, particularmente por parte de los simpatizantes de Andrés Manuel López Obrador.

Las fotografías de las boletas marcadas a favor de la coalición Juntos haremos historia difundidas en la red, se convirtieron en uno de los principales motores que impulsaron el voto masivo, como parte de un repertorio de acción reivindicativa frente al gobierno en turno, consolidando de esta manera el valor moral, la unidad, la identidad colectiva, el compromiso y el número de simpatizantes.

Estudiosos de la tecnopolítica y la juventud esperábamos con ansia un resurgimiento del #YoSoy132, acaso cautivados por nociones apartidistas y descentralizadas sobre los movimientos sociales, no pudimos advertir que estos también presentan tipologías de posición, colocándose de manera estratégica en relación con actores y frentes políticos que pueden resultar beneficiados.

El ex portavoz del movimiento se posicionó como vocero de Morena, al tiempo que presenciamos el surgimiento de juventudes auto organizadas en apoyo a la candidatura de López Obrador, como es el caso de Morros con AMLO en Sonora. Estos colectivos de jóvenes hicieron una gran labor en beneficio del candidato a partir de todo un repertorio de acciones que se desarrollaron desde la interface calle/red.

El inicio y cierre de las campañas, los tres debates presidenciales y el día de la jornada electoral fueron seis momentos dictaminados por la agenda electoral, contenidos, distribuidos y consumidos en redes sociodigitales, donde a su vez fueron criticados, cuestionados, replicados, discutidos, desmitificados, retroalimentados, reinterpretados y re-representados por las y los internautas.

Acerca del autor

Licenciado en Sociología por la Universidad de Sonora, maestro en Ciencias Sociales por el Colegio de Sonora, realiza investigación doctoral en estudios culturales para el Colegio de la Frontera Norte.

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