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Una promesa pendiente

POR Antonio Quintal Berny

Columna A toro pasado

Si algo hace que un país tenga paz y prosperidad es el respeto de todos, sociedad y gobierno, al Estado de Derecho, compuesto por el acervo legislativo construido a lo largo de muchos años y no menos discusiones, debates, acuerdos y negociaciones. Por otro lado, si algo perdura de la gobernanza son sus leyes, además de las instituciones.

Al final de cuentas, las leyes son las que dan certeza de que la seguridad, la educación, la salud y el bienestar se preserven en una sociedad. Asegurar el Estado de Derecho es la tarea fundamental del gobierno y cuando no se hace, se generan fallas difíciles y tardadas de corregir.

Casi cualquier día podemos observar hechos que nos muestran que el gobierno está fallando en su función de garantizar los cuatro derechos fundamentales; seguridad, educación, salud y bienestar y cuando esto pasa, cuanto el gobierno tiene fallas en todas sus obligaciones, se puede catalogar como “estado fallido”.

Los 56 millones de pobres en México nos dicen de la incapacidad de la autoridad de proveer bienestar, los más de 100 mil homicidios anuales y 200 mil desaparecidos; nos describen la incompetencia del gobierno en labores de seguridad; la saturación del sistema de salud nos informa de que los servicios médicos están colapsados y las deprimentes condiciones físicas de las escuelas y la actitud magisterial en referencia a los procedimientos y pagos laborales describen el descuido de sistema escolar.

Increíblemente, lo anterior se observa a pesar de que el andamiaje jurídico en México es fuerte y completo; por lo que es claro que la falla está en la implementación.

En 1988, Aeroméxico fue requisada por el gobierno, una empresa que llegó a la quiebra por su baja calidad y altos costos de operación, era la peor del mundo, la más impuntual, la de peores servicios al pasajero y contaba con la flota más antigua.

Nacional Azucarera S.A., una empresa paraestatal dedicada a un negocio específico fue designada para administrar Aeroméxico mientras que se decidía su futuro.

Es obvio que esta empresa sabía de vuelos lo que Aeroméxico de azúcar, pero los directivos se enteraron de que Aeroméxico tenia manuales de operación para todo, pero que desde tiempo atrás la mayoría habían dejado de usarse. Por sentido común tomaron una decisión brillante: desempolvar los manuales y seguirlos al pie de la letra.

Casi de inmediato se dio un cambio muy notable en la empresa, los vuelos empezaron a salir y llegar a tiempo, se dejó de perder el equipaje, los servicios de abordo se mejoraron notablemente y la actitud del personal se hizo más atenta.

Desde luego que el número de pasajeros aumentó rápidamente y en poco tiempo la empresa volvió a tener ganancias.

Lo único que se hizo fue seguir los procedimientos, que ya estaban pero que nadie los seguía. Eso fue lo que hizo de Aeroméxico la mejor línea de México y la más puntual del mundo.

Lo mismo ocurre en el país: el caos de inseguridad, el rampante desempleo, la saturación en servicios de salud y la baja calidad académica tiene su origen, en mucho, en la falta de cumplimiento de las leyes que ya tenemos.

México no requiere que sus candidatos ofrezcan fórmulas novedosas para salir del estado de cosas en el que estamos, lo indispensable que necesita la sociedad es que los candidatos se comprometan a respetar y hacer que se respeten las leyes, las que hay, las que ya se han hecho. No es necesario reinventar el mundo u ofrecer las “perlas de la virgen”.

Los candidatos en tiempos de piscas electorales, como los actuales, prometen el oro y el moro con tal de ganar; desafortunadamente, no he oído que ninguno se comprometa a respetar el Estado de Derecho, que, paradójicamente, es lo primero que se invoca al tomar el cargo: “Protesto respetar la constitución y las leyes que de ella emanen…”. Esta sí es una promesa pendiente.

Podrá ser muy ingenuo este análisis, pero si todos tuviéramos aprecio por las leyes y la urgencia por cumplirlas, empezando por los políticos, México sería un país mucho mejor.

Esperemos que aún cuando no se haya pronunciado ningún candidato por el respeto al estado de derecho, quien gane, lo haga y haga que la sociedad lo siga.

Al tiempo.

Acerca del autor

Antonio Quintal Berny es socio-director de WB Solutions, Talento en Movimiento; ha sido director general del Tecnológico de Monterrey, Campus Sonora Norte; rector de UVM y UNO, subsecretario de Fomento Industrial y director general de Copreson; es conferencista, expositor y facilitador en congresos, seminarios y talleres en México y otros países y profesor en varias universidades de cursos en administración e ingeniería en profesional y posgrado.

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aqberny@hotmail.com

Twitter

@aqberny

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