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Peña Nieto y el PRI fortalecieron a AMLO

POR Luis Alberto Medina

La campaña presidencial entró en la etapa de debatir si hay o no pacto entre Enrique Peña Nieto y Andrés Manuel López Obrador. Ayer en redes sociales Jorge Castañeda, el coordinador de estrategia de Ricardo Anaya y Tatiana Clouthier, coordinadora nacional, compartieron videografía en sus cuentas personales de Twitter en las que se acusan de pactos y rompimientos con Enrique Peña Nieto, respectivamente.

A solo 20 días de las elecciones presidenciales no sabemos qué tanto pueda afectar a López Obrador esos señalamientos cuando las encuestas le dan en promedio 20 puntos de ventaja sobre Ricardo Anaya y José Antonio Meade.

En discurso y entrevistas durante la campaña, Andrés Manuel deja claro que no castigará a Peña Nieto si gana la Presidencia. Incluso llamó a respetarlo a él y a la investidura presidencial. Pero en los hechos, durante al menos cinco años, el panismo en el poder, el PRD, se prestaron a co gobernar con el priismo en Los Pinos.

Desde el 2 de diciembre del 2012, tan sólo un día después de la toma de protesta, Peña Nieto logró sentar a la oposición para que gobernara a su lado: Gustavo Madero del PAN, Jesús Zambrano del PRD, adornaron la foto que marcaría el sexenio peñanietista que sentó las bases para sus reformas estructurales que no se han visto reflejadas en el bienestar del mexicano. Después vendría el mismo Ricardo Anaya, quien se sentaría a colaborar y trabajar de la mano del priismo en acuerdos legislativos y en Los Pinos. Se reforzó la alianza que ya es de todos conocida: el Prian. En medio de este escenario quien se posicionó como única oposición real a Peña Nieto durante su sexenio fue Andrés Manuel López Obrador. Le dejaron prácticamente el camino libre. Se convirtió en la única voz critica del gobierno federal. Así fue hasta la campaña presidencial que cambió su tono. Ahora es más moderado. Respetuoso y hasta institucional. En una declaración del pasado 2 de junio publicada por el diario Reforma, que ayer Luis Carlos Ugalde, expresidente del entonces Instituto Federal Electoral (acusado por el morenista de prestarse al fraude electoral del 2006), retomó en su cuenta de Twitter, Andrés Manuel llamó a respaldar a Peña Nieto una vez que gane la elección.

“Primero respaldar a Peña Nieto hasta que termine su mandato. No apostarle a la dualidad de poderes. Es decir que no haya un poder paralelo. Que se siga reconociendo la autoridad del Presidente hasta el último día. Que se actúe de manera respetuosa y de manera institucional”. Así textual lo dijo. Incluso también lo apoyó por su comportamiento ante Donald Trump: “A pesar de que Trump ha actuado con mucha prepotencia el presidente Peña no se ha sometido. Quisiéramos a veces que fuera más contundente, pero últimamente ha estado bien”, dijo el tabasqueño. Es un cambio radical de discurso. Estamos frente a un trato institucional que le da ahora el morenista al priista. Un mensaje de reconciliación en este periodo electoral. No hay una prueba de que haya un pacto escrito, como bien lo señala el doctor José Antonio Crespo, pero sí hay una actitud amigable que no había existido en todo el sexenio. Es otro Andrés Manuel. Pero, ojo, no sabemos realmente cómo será López Obrador en caso de ganar la Presidencia. Como todo candidato promete y dice cosas que quieren oír sus públicos, incluidos los círculos del poder en Los Pinos. En discurso electoral, apoya a Peña Nieto para la transición de poder que se tiene que dar en cualquier cambio de gobierno. Pero durante su sexenio no fue así. El gran error del panismo fue la colaboración en los hechos con el PRI en el poder. Y en la campaña Ricardo Anaya ha titubeado: primero arrancó con un discurso firme en que perseguiría y metería a la cárcel a Enrique Peña Nieto. Después tambaleó: Jorge Castañeda dejó claro que pudiera darse una eventual alianza entre el PRI y PAN para derrotar a López Obrador. Y Anaya lo confirmó: dijo estar absolutamente abierto a aliarse con quien se tenga que aliar, incluido el presidente Peña Nieto, para evitar que el morenista sea el Presidente. La narrativa no fue consistente. Por eso el electorado se ha confundido y, pese a la gran preparación de Anaya, sus ideas, energía y juventud, el electorado lo ve como más de lo mismo. Sigue siendo López Obrador, como lo dicen las encuestas y estudios a 20 días de la campaña, el depositario del enojo ciudadano. La opción del cambio.

Columna tomada de El Imparcial

Acerca del autor

Luis Alberto Medina es director de Proyecto Puente, noticiero en Internet. Coordinador de Periodismo de la Universidad Kino. Premio Nacional de Periodismo 2014. Corresponsal nacional de Denise Maerker en Atando Cabos.

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