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Las agendas que no deben ocultar detrás de las elipsis

POR Hermes D. Ceniceros

El próximo sábado comienzan las elecciones locales y con éstas, la agenda de mayo y junio se va a centrar aún más en lo electoral, dejando en un segundo plano temas que tienen mucho valor y deberían estar más presentes en el debate público.

Prueba de ello es que la semana pasada temas como el homicidio de Genaro en la celda de la Policía Municipal de Navojoa o el informe que presentó Fundar sobre el uso inadecuado de los fideicomisos en el país, no fueron discutidos con la profundidad que se merecía en todos los espacios.

Este manejo de la información, que en momentos políticos prioriza la agenda electoral, es inevitable por todo lo que está en juego durante las campañas electorales. Sin embargo, creo que también es importante ver fuera de lo que está enmarcado por los medios y lo que los grupos de poder impulsan por estrategia como prioridades en el debate público.

Los pendientes en el Río Sonora

El informe especial: “Fideicomisos en México”, que dio a conocer Fundar es un trabajo extenso y multidisciplinario que deja en evidencia cómo el gobierno usa los fideicomisos como una herramienta para evadir responsabilidades, actuar con opacidad y sacarle la vuelta a la rendición de cuentas.

Entre los casos que el informe analizó está el del Fideicomiso Río Sonora donde sobresalen las irregularidades en la repartición de los apoyos a los afectados por el derrame de tóxicos de la mina Buenavista del Cobre, de Grupo México en agosto del 2014.

Quienes conocemos a los afectados de la peor tragedia ambiental en la historia minera nacional, sabemos perfectamente cómo el Fideicomiso Río Sonora solamente sirvió para simular el resarcimiento del daño, que los apoyos económicos que se repartieron no fueron nada transparentes, beneficiando a familiares de políticos o políticos locales del PRI y el PAN, así como también que fue una estrategia para dividir a la comunidad.

A más de tres años del derrame y en medio de otro proceso electoral, los afectados siguen sin ser atendidos de la manera correcta, expuestos a los metales pesados que quedaron el río y que afecten su salud.

De esta manera el Fideicomiso Río Sonora no sirvió para atender a los afectados en lo acordado, que fueron plantas tratadoras de aguas que separen metales pesados y una clínica especializada que monitoree y atienda los efectos a la salud de la población por la contaminación.

Las víctimas

Uno de los temas que estarán en la agenda pública durante las elecciones va a ser el de la inseguridad; sin embargo, las propuestas que van a aparecer girarán en torno a evitar los robos y a un cambio de estrategia en el combate al crimen organizado, dejando, en la mayoría de los casos, en el olvido a las víctimas y a sus familiares.

La propuesta de Andrés Manuel de hacer una amnistía y su insistencia en pacificar el país está comenzando a contemplar el tema de las víctimas, los desparecidos y los deudos de la estrategia fallida de combate frontal al crimen organizado; sin embargo, en Sonora no se ha dado a conocer cómo se atenderá este aspecto fundamental para regresar a la paz.

En Sonora, aunque nos ufanemos de no estar como en otras entidades de la República donde el crimen organizado ha sido más violento, en enero de este año recibimos un baldazo de agua al ver que el cañón del Nacapule en Guaymas era usado para abandonar cuerpos. Este tétrico descubrimiento trajo al colectivo de Las Rastreadoras de El Fuerte, que dio a conocer que están dándole seguimiento a 400 casos de desaparecidos en Sonora.

Si dejamos a un lado la idea de que el problema de la inseguridad es exclusivamente el de los robos y la drogadicción, dejaremos de creer que se soluciona con penas más graves para los criminales o con más patrullas y armamento para los policías.

Al final necesitamos entender la gran complejidad del tema de seguridad, desde sus orígenes en la desigualdad, las estrategias fallidas -y la necedad de querer enfrentar los problemas de salud pública como si fueran de seguridad– hasta la forma en que no solamente debemos pacificar el país, sino también atender a las víctimas y los deudos de la violencia.

Para el final les pido que hagamos el siguiente ejercicio. Imaginemos que una cámara de televisión tiene en cuadro un debate político, que en el set están los equipos de comunicación de los candidatos y aunque no salgan a cuadro están constantemente intentando manipular el escenario para beneficiar a su correligionario a cuadro o afectar al rival.

En la escena que les describo, el público desde sus hogares no ve a los equipos de comunicación, solamente percibe lo que está a cuadro en la tele y a unos niños jugando solos afuera en una calle muy transitada. La agenda en tiempos electoral es la de la televisión, pero la agenda del público son los niños que juegan en la calle. ¿Decidan ustedes cuál es la más importante?

Acerca del autor

Hermes D. Ceniceros es doctor en Didáctica de la Lengua y la Literatura en contextos plurilingües y multiculturales por la Universidad de Barcelona. Comunicador freelance y colaborador en espacios alternativos como Nuestra Aparente Rendición y Crónica Sonora.

Correo Electrónico

nar.hermes@gmail.com

Las opiniones expresadas en los artículos de nuestros colaboradores, son de exclusiva responsabilidad del autor, no necesariamente representan el sentir de Proyecto Puente

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