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La ley y la carabina de Ambrosio

POR Antonio Quintal Berny

Columna A toro pasado

Ambrosio fue un campesino de Sevilla a principios de siglo XIX, época en que la agricultura no marchaba bien; por ello, decidió abandonarla y volverse bandolero, acompañado solamente por una carabina descargada.

Su candidez era proverbial, tanto que se mofaban de él los viajeros que intentaba asaltar, obligándolo a retirarse regañando a su carabina, a quien achacaba la culpa de no imponer respeto. Su carabina empezó a ser la imagen de algo que no se respeta ni se teme.

En agosto de 2016, escribí una colaboración titulada ¿Estado de Derecho o derecho de estado?, en la que documentaba que, de acuerdo al Banco Mundial, el Estado de Derecho era el mejor incentivo para generar confianza en la inversión que produce empleos; también en ese artículo, daba la definición clásica de este concepto como: “Una comunidad que tiene leyes que todos cumplen y a quienes  las incumplen, se les reprende”.

Es relativamente sencillo que en comunidad se observen las leyes; por ejemplo, el bando de tránsito local determina las sanciones de la conducción punible, que hasta hace pocos años, si existía, era letra muerta, pero que al cabo de un corto período se volvieron tan temidas por el rigor que las autoridades empezaron a poner en su cumplimiento. Así, ya pocos conductores se atreven a manejar con copitas en el cuerpo y todos han modificado sus hábitos de trasporte, habilitando conductores designados o usando taxis o autos Uber, al finalizar una reunión donde ha habido alcohol. La ley se empezó a aplicar y respetar y quienes la incumplían, recibían la sanción correspondiente. Dejo de haber impunidad.

Otro ejemplo. Hasta hace pocos años no se veían carros chuecos en las calles porque era muy riesgoso y penado. Bastó que la ley dejara de aplicarse para empezar a ver las calles llenas de carros de procedencia extranjera ilegal. ¿Ahora es legal traer un carro chueco? No.  Ni antes ni ahora son legales los carros chuecos.

Pues bien, este concepto, el Estado de Derecho, es incluido “de cajón” en las propuestas de todos los que aspiran a la presidencia de México; no obstante, parece que ninguno ha reflexionado en serio en las implicaciones de este postulado

Recientemente uno de ellos visitó Sonora y se comprometió a que cuando sea presidente, arreglará la situación de los carros chuecos.

A saber, esos vehículos evidencian una larga y compleja cadena de delitos en los que mucha gente incurre y a quienes la autoridad no molesta o reprende. Su compra-venta genera corrupción, tráfico de influencias, economía informal, evasión fiscal y comercio ilícito. Todo ello se dispensa argumentando que representa un patrimonio familiar al que se ha accedido de manera ilegal en virtud de los altos precios de los carros seminuevos mexicanos. El argumento es bueno, tal vez, pero no es legal y, por lo tanto, atenta contra el Estado de Derecho establecido.

No deberían de tolerarse los carros ilegales; punto.

Pero, por representar una fuente inagotable de dinero mal habido para muchos, incluso para las autoridades, se hacen de la vista gorda y hacen como que la virgen les habla y voltean para otro lado para no verlos.

La ley, como la carabina de Ambrosio, no la respeta nadie.

Pero ahí no acaba la indolencia, ya que encima, viene un candidato a prometer regularizarlos; esto quiere decir que ofrece pasar por alto el Estado de Derecho, permitir el contrabando y perdonar todos los delitos que mucha gente comete con el tráfico y circulación ilegal de carros; a quienes los introducen, los venden y los compran; y a los aduanales y tránsitos que no hacerla de tos. ¿No es esto ilegal?, ¿que no afirma ese candidato que será respetuoso del Estado de Derecho? Obvio que hay inconsistencia entre lo debe hacer y lo que dice que hará.

Otro candidato promete una amnistía a narcotraficantes, lo que representa una clara violación al código penal, que define al narcotráfico como un delito de orden federal.  Entonces, ¿para que se hicieron las leyes?, ¿Acaso esta iniciativa no muestra una atentado evidente al Estado de Derecho en México?

Un presidente, al tomar protesta se compromete a cumplir y velar por el cumplimiento de la Constitución y las leyes que de ella emanen; sin embargo, como candidato ya está diciendo que no lo va a hacer.

¿Qué autoridad moral tendrá para ser presidente?, ¿Sabrán los candidatos lo que significa “cumplir las leyes”?

El Estado de Derecho debería ser, no un ofrecimiento de campaña, sino un postulado de Estado, no obstante  apenas se queda en eso, en un ofrecimiento de todos los candidatos, que lo desdicen con otras promesas más vendibles.  Todo sea por ganar.

¿El Estado de Derecho puede esperar? No puede. Si quiere que México realmente progrese, es lo primero que debe ofrecer cualquier candidato.

Digo…

 

Acerca del autor

Antonio Quintal Berny es socio-director de WB Solutions, Talento en Movimiento; ha sido director general del Tecnológico de Monterrey, Campus Sonora Norte; rector de UVM y UNO, subsecretario de Fomento Industrial y director general de Copreson; es conferencista, expositor y facilitador en congresos, seminarios y talleres en México y otros países y profesor en varias universidades de cursos en administración e ingeniería en profesional y posgrado.

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