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Más que bailar en las calles, el fariseo es un personaje que representa el sacrificio

POR Priscila Cárdenas

¿Quién por voluntad propia dejaría de bañarse por más de 40 días al mismo tiempo que cambia la comodidad de su cama por una choza a la intemperie?

Para los fariseos hay esas y otras privaciones como dejar de beber alcohol o suspender actividades tan cotidianas como subirse a un camión para llegar a su destino.

Mientras el ciudadano común se abstiene de comer carne de res durante la Cuaresma, los fariseos lo dejan todo.

Abandonan sus casas por irse a vivir a la ramada, dejan de ver a su familia, cambian su ropa por un traje que representa el uniforme de los soldados romanos y ocultan su rostro con una máscara.

A diferencia de lo que se cree, ellos no están acostumbrados, pues detrás del atuendo hay hombres comunes, que estudian o trabajan con un propósito en común: pagar una manda al estilo Yaqui.

De acuerdo con Inmaculada Puente Andrés, directora de la asociación cultural Lutisuc, los fariseos son más que hombres que danzan en los bulevares a cambio de unas monedas.

“El fariseo es un personaje que realmente hace un sacrificio durante toda la Cuaresma, es una figura muy seria, no es lo que vemos en la calle nada más danzando”, explicó.

Y es que esta tradición se originó en la época de los Jesuitas. Cuando llegaron a Sonora a evangelizar a los Yaquis, se buscó una manera en que se sintieran identificados, por lo que ambas culturas se mezclaron.

Por eso todo el ajuar representa a los soldados romanos. “La coraza es una cobija, el cinturón está decorado con pezuñas de venado o jabalí y arriba la máscara, la cual es difícil de llevar porque es incómoda y casi no ven”, agregó Puente Andrés.

“Durante la Cuaresma aguantan el calor, el hambre, deben levantarse temprano y rezar a diferentes horas, ser fariseo es más que bailar en el bulevar”, explicó la directora.

Por ejemplo, en cada una de las 5 ramadas que hay en Hermosillo, así como en los diferentes asentamientos de fariseos que hay en el estado, todos los viernes realizan un ritual llamado “conti”.

Un conti es una representación del viacrucis, en donde los fariseos, gente de la tribu Yaqui y ciudadanos recorren rezando las diferentes etapas vividas por Jesucristo desde el momento en que fue aprehendido hasta su crucifixión y sepultura.

Pero cuando llega la Semana Santa hay más rituales, que finalizan el Sábado Santo o Sábado de Gloria, cuando queman la máscara que “simboliza el mal y fue el único testigo de la penitencia que pagan”, señaló.

La directora de Lutisuc detalló que en Hermosillo hay 5 ramadas o asentamientos de fariseos, que se ubican en las colonias de Coloso Alto y Coloso Bajo, La Matanza, El Ranchito así como en El Mariachi.

Cada asentamiento tiene sus propios fariseos, algunos con máscara de vaca, otros portan cabeza de pato Donald o traje de payaso, independientemente de la figura que cubra su rostro, a todos los une la tradición Yaqui.

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