"La nación Comcaac está con hambre y pobreza" dice el chamán seri, Francisco Barnett, al ser reconocido su legado - Proyecto Puente
Proyecto Puente > Hermosillo > “La nación Comcaac está con hambre y pobreza” dice el chamán seri, Francisco Barnett, al ser reconocido su legado

“La nación Comcaac está con hambre y pobreza” dice el chamán seri, Francisco Barnett, al ser reconocido su legado

POR Astrid Arellano

“Soy un hombre de Sonora que comparto”, dice el chamán seri Francisco Barnett al reconcerse su legado en la Unison

Junto a la ceiba se escucha un canto. Un hombre mayor alza los brazos para extender al cielo una concha marina humeante, olorosa, de salvia y eucalipto. El árbol que rodea danzando cumple 25 años de vida y el chamán, haciendo pequeñas pausas en cada uno de los cuatro puntos cardinales, lo celebra.

El escenario es la Plaza del Estudiante, al interior de la Universidad de Sonora. Allí, Francisco “Chapo” Barnett Astorga es el ejecutante y bajo la ceiba que él mismo sembró hace más de dos décadas, agradece al Creador.

Chapito es el Haaco cama de la Nación Comcáac. En su lengua materna –el cmiique iitom, conocido también como seri–, este título significa ‘hombre medicina’. En su pueblo, Socaaix (Punta Chueca, Sonora) es mucha la gente que también lo llama ‘Caziim’, es decir, ‘bonito’.

La ceiba que se yergue enorme en medio de la plaza y que fue sembrada allí luego de un encuentro entre comunidades indígenas en los años noventa, ahora muestra sus primeras hojas al inicio de la primavera, mientras que para la ceremonia, se le sujetó al tronco un lazo de sangre: un listón de tela roja que simboliza a la raza amerindia, adornado por colgajes con plumas de cóndor y de águila.

“Este graba todo, todo nuestro pensamiento, nuestra sabiduría… está grabado aquí, mis cantos, nuestras palabras, aquí está todo grabado, aquí se está grabando ahora”, dice Barnett palmeando el corazón de la ceiba, para luego abrazarla y continuar su canto.

Cada año esta ceremonia se hizo de manera silenciosa: siempre los estudiantes, los maestros y el Chapito. La excepción actual se hizo como un pequeño homenaje público al chamán, a quien en el Festival de Primavera 2018 de la Universidad, le fue entregado un reconocimiento que se suma al Premio Nacional de las Artes al que el originario de la etnia comcáac fue merecedor en diciembre del 2017.

Este 1° de abril, le será entregado el importante galardón en la Ciudad de México, en manos del presidente de la República.

This slideshow requires JavaScript.

“Es para todos, están contentos todos”, responde el Chapito sobre lo que el premio significa para su pueblo, “pero están esperando porque no se apuran ellos (quienes entregarán el premio en efectivo)… falta comer, tengo que darles a las familias el dinero”.

Éste no ha llegado porque, aunque la organización ya quiso depositárselo, su cuenta bancaria está bloqueada al encontrarse en ceros por largo tiempo.

Aunque su rostro es apacible y es breve al hablar, su preocupación por el estado de su pueblo es evidente y su pensamiento se dirige solamente a lo que él sabe hacer: compartir. “¡Con hambre!”, dice el Chapo que está la gente, “yo soy el único que puede apoyar, pero no hay dinero”.

 

 

El legado que Francisco Barnett ha sembrado y reproducido en Sonora, México y el mundo, pertenece a la comunicad comcáac, una etnia sonorense que ha sido menospreciada sistemáticamente por gobernantes, sociedad e instituciones, al ignorar sus necesidades y derechos, afirmaron quienes están con ella de cerca.

“Se habían tardado en voltear la vista hacia esta comunidad porque estamos, así como quien dice, donde da vuelta el viento de los cuatro puntos cardinales: es hora del pueblo comcáac, es hora de rescatar la dignidad para esta nación”, compartió Francisco Javier Covarrubias, académico de la licenciatura en Ciencias de la Comunicación.

Mientras tanto, el Chapito, con su alma de niño, no para de jugar alrededor de la ceiba. Las piedras y hojas secas crujen debajo de sus pies y suenan junto a las semillas y el cascabel de víbora que cuelgan de su cuello. En su cabeza, la corona de torote con una cruz al centro, esboza el dibujo de un hombre pequeño: él mismo.

La figura, que en su cabeza tiene una pequeña antena, encoge los hombros y extiende las manos al cielo.

“Está diciendo ‘no sé, pero sí sé’… la antena es mía, va arriba con Dios, para hablar con Dios es mi antena… para purificar a la humanidad, a todo lo que se mueva”, dijo Barnett, “pido para todo: Él sabe, él los creó, yo lo pido y él va a dar… soy un hombre de Sonora, que comparto”.

COMENTARIOS

1 Comentario

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *