La intolerancia - Proyecto Puente

La intolerancia

POR Javier Cázares

Este defecto de la personalidad se puede definir como todo comportamiento, forma de expresión o actitud que viola o denigra los derechos de los demás, o que invita a otros a violarlos o negarlos.

La intolerancia es la causa de que broten actitudes y conductas sociales, políticas, económicas o culturales, que perjudican a grupos o personas, dañando o dificultando la vida en comunidad y un sano desarrollo de los países.

Es el origen de manifestaciones de odio racial, sexual, étnico, religioso o de otras formas de discriminación a ciertas personas o grupos de personas por el sólo hecho de ser diferentes.

El acoso escolar o laboral también puede deberse, entre otras causas, a la intolerancia, ya que los acosadores escogen a sus víctimas por no ser como los demás o contar con algún atributo que no están dispuestos a tolerar.

Se fundamenta en el prejuicio, es decir en generalizaciones o análisis parciales, estereotipos, y es una falta de respeto a las prácticas o creencias distintas de la propia. Puede manifestarse de muy diversas maneras, tales como mensajes de odio, golpes, marginación, ataques verbales, acoso psicológico y otras muy diversas formas de agresión a todo lo diferente.

En los últimos años hemos escuchado esta palabra con bastante frecuencia en relación con causas muy diversas y justas como los derechos de las personas homosexuales, el avance de las mujeres en temas de igualdad, el derecho de los pueblos indígenas a conservar sus usos y costumbres, así como su derecho a ser incluidos en el desarrollo social y económico del país, o en negativo, por el clima de odio hacia México que se ha venido fomentado en Estados Unidos, entre muchos otros temas.

La tolerancia es una virtud que nos facilita vivir en una sociedad compuesta por personas que son diferentes a nosotros, ya sea por su forma de pensar, su forma de hablar, su nacionalidad, el color de su piel, su religión, sus gustos y preferencias, vamos, incluso por el equipo de beisbol o futbol de su preferencia.

Para poder dirigir un equipo, a una empresa o incluso a un gobierno, es necesario que se respeten las diferencias de sus integrantes con el fin de poder convivir, trabajar y desarrollarnos.

Si queremos sólo entendernos con los que son iguales a nosotros, no podremos prosperar y crecer porque tarde o temprano requeriremos la colaboración de gente que es diferente, no vivimos en una burbuja ni debemos sentirnos superiores a otros, ya que todos nos necesitamos.

Hablando de hechos recientes en nuestro país, me preocupó mucho el que una persona de Hermosillo saliera en notas nacionales debido a que promovió en sus redes sociales personales una quema de libros del Premio Nobel Mario Vargas Llosa, por haber osado criticar a su candidato presidencial.

Esta persona posteriormente comentó que había sido una ocurrencia entre amigos, un juego, excusa común entre los intolerantes cuando se ven sorprendidos.

Lamentablemente este es un hecho claro de intolerancia que no es aislado. En el discurso político se ha generalizado el uso de calificativos como señoritingos, fifís, güeritos, pirrurris o miembros de la mafia del poder refiriéndose a cualquier persona que no apoye incondicionalmente a uno de los candidatos.

Se puede entender la lógica de rentabilidad política de estas estrategias: divide y vencerás. Pero esa rentabilidad va en contra de los intereses del país, no se puede gobernar eficazmente cuando intencionalmente promueves la división y el odio entre los mexicanos

La frustración de muchos mexicanos por la falta de avances o retrocesos en el rumbo del país han provocado que este discurso intolerante caiga en tierra fértil. Muchos quieren cambios drásticos y creen que la confrontación se los traerá, piensan que las cosas se tienen que romper para luego volverlas a construir.

Este pensamiento ha provocado muchas revoluciones, que lejos de arreglar los problemas los han empeorado, y, sobre todo le han costado más a los hijos de quienes las iniciaron. Hoy necesitamos construir no destruir, mejorar no empeorar, fortalecer instituciones en lugar de debilitarlas, se requiere que aprendamos a convivir todos, respetando nuestras diferencias y que trabajemos en darnos un mejor país, sepamos escoger a líderes que tengan esto claro.

Acerca del autor

Javier Cázares

Consultor organizacional.

Correo Electrónico

javier.cazares@outlook.com

Twitter

@jcazares6

Las opiniones expresadas en los artículos de nuestros colaboradores, son de exclusiva responsabilidad del autor, no necesariamente representan el sentir de Proyecto Puente

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