Los millennials - Proyecto Puente

Los millennials

POR Javier Cázares

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En México existen alrededor de 30 a 40 millones de jóvenes que cumplen con las características para ser denominados millennials o Generación “Y”, es decir: personas que nacieron entre los ochentas hasta el año 2000. Existen tantos criterios como autores que estudian el tema, pero en lo general se habla del grupo de personas jóvenes entre 18 y 35 años.

Como toda generación en la historia del mundo, este grupo de personas tienen características diferentes a la generación de sus padres y obviamente a la de sus abuelos.

Los gustos y preferencias en materia de música, entretenimiento, pasatiempos, formas de socializar, medios de comunicación utilizados, prioridades en su vida, formas de relacionarse, entre otros muchos elementos que nos han diferenciado entre generaciones.

Siempre ha habido roces generacionales, disgusto por las cosas que ahora están de moda por parte de los mayores, y añoranza de las tendencias y gustos de antes, que se ven olvidadas por el paso del tiempo, así como por los avances en la tecnología, comunicación y el desarrollo humano.

No nos debe de asombrar que esta nueva generación tenga sus propias formas de manifestarse, socializar, divertirse, trabajar, es decir por buscar tener una óptica diferente de lo que es vivir en este mundo, a la visión que podamos tener otras generaciones.

No obstante, se empiezan a prender algunos focos amarillos y rojos en materia de patrones de conducta nocivos en estos jóvenes, que nos deben de llamar la atención y ocuparnos todos de ello, para evitar perjudicar más a nuestra comunidad.

Se ha documentado una mayor incidencia en las tasas de suicidio, muertes por sobredosis, depresión, entre otros indicadores negativos, así como una falta de habilidad suficiente para manejar el estrés, la ansiedad o la frustración comúnmente presentes en el desarrollo de la vida humana, se habla de que esta generación tiene más dificultades que las anteriores para ser feliz.

Conforme esta generación se ha ido integrando al trabajo, se han hecho notorias algunas características que los distinguen; sus empleadores y compañeros se refieren a ellos como muy trabajadores, habilidosos en el uso de la tecnología, muy adaptables a los cambios, más abiertos a viajar y adaptarse a otras culturas, pero también los describen como distraídos, distantes, pretensiosos, que prefieren ocuparse solo de las cosas que les gustan, que son inseguros y con poca fortaleza real de carácter.

Estos jóvenes comúnmente se criaron en familias o con padres que en muchas ocasiones no estuvieron con ellos porque ambos trabajaban, a diferencia de la realidad de otras generaciones, por lo que se les daban muchos satisfactores materiales para compensar el sentimiento de culpabilidad de sus padres.

En la escuela fue común que los padres pelearan por sus calificaciones, su lugar en el equipo, la cantidad de tareas, los premios, y todo aquello que pudiera hacerlos sentir bien o especiales.

Cuando la tecnología estuvo disponible muchos de ellos disfrutaron de los últimos juguetes, los mejores celulares, las computadoras y las tabletas, y se fueron olvidando de muchas actividades que eran comunes, como jugar con otros niños, ir al parque o tener una mascota real que cuidar.

Después llegaron los teléfonos inteligentes y las redes sociales, por lo que muchas de sus conductas se modificaron aún más. Empezaron a sentir una necesidad por tener más “amigos”, recibir “likes”, influenciar en otros, compartir fotos, chistes, es decir tener una presencia importante en estas redes.

La compulsión por estar conectado, por compartir cosas, por ser parte de una red es cada vez más grande y generalizada. 

Existen estudios sobre los efectos dañinos en la capacidad de atención, la dificultad para establecer relaciones duraderas, daños físicos en cuello y manos, entre algunos otros aspectos negativos que el abuso de estas tecnologías puede causar.

Como siempre pasa en la vida, los padres y abuelos de estos millennials, en algún momento los dejaran solos y cada vez habrá menos gente que les resuelva sus problemas, que hagan las cosas que ellos no quieran hacer o a quien le puedan echar la culpa de lo que les pasa.

Hoy en día estos jóvenes tienen el reto de construir la nueva sociedad en la que ellos vivirán, como todas las generaciones lo hemos hecho, tendrán que aprender a tomar más responsabilidades y enfocarse en lo que quieren lograr, por sí mismos.

Acerca del autor

Javier Cázares

Consultor organizacional.

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javier.cazares@outlook.com

Twitter

@jcazares6

Las opiniones expresadas en los artículos de nuestros colaboradores, son de exclusiva responsabilidad del autor, no necesariamente representan el sentir de Proyecto Puente

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