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La cultura también es política

POR Hermes D. Ceniceros

La semana pasada Andrés Manuel López Obrador sostuvo un pleito a tuitazos con Silva-Herzog y Enrique Krauze, en donde los dos lados se desmoronaron como estatuas de piedra dejando ver su verdadera naturaleza.

Por una parte, el candidato a la presidencia de Morena mostró su poca tolerancia a la crítica cuando llamó a Silva-Herzog y a Krauze “conservadores con apariencia de liberales” por la columna que el primero de estos intelectuales publicó en Reforma; mientras que, por el otro lado, la respuesta en grupo evidenció que desde hace mucho estos personajes son parte de un Club de Toby que ya tiene el tufo a rancio de cualquier élite intelectual mafiosa, cómplice de la hegemonía.

Sin defender a López Obrador, quien creo debe ser más abierto a la crítica y tener más nivel para responder, coincido con él en que Silva-Herzog y Krauze son unos “conservadores con apariencia de liberales”, pues son parte de ese selecto grupo de opinólogos que construyen la opinión pública nacional manteniendo cierta afinidad al poder y que legitiman siempre al discurso oficial.

En términos más teóricos son lo que se conoce como “intelectuales tradicionales” y que en un régimen político tienen la función de dar forma al discurso oficial imponiendo la visión de la hegemonía como el sentido común de la sociedad.

A diferencia del intelectual orgánico, que puede ser quien sea mientras tenga la capacidad de hacer parte del sentido común el buen sentido, personajes como Krauze y Silva Herzog tienen los micrófonos y las cámaras que les da la hegemonía por la complicidad que tienen con los grupos de poder, y como nos recuerda Heriberto Yépez -en una excelente entrevista que le realizan en Republica32– son quienes dictan qué se publica y qué no en literatura, como auténticos comisarios culturales de un régimen.

La complicidad entre estos intelectuales tradicionales y el poder se hace evidente cuando seguimos el dinero de la publicidad del gobierno federal, quien les ha comprado tanto a Nexos como a Letras Libres y la productora Clío cantidades exorbitantes de espacios por más de tres sexenios.

Nada más de 2002 al 2017 Letras Libres a recibido 27 millones de pesos y Nexos otros 11 millones de acuerdo a un estudio que realizo Fundar.

El interés del gobierno por controlar revistas culturales a través de la publicidad oficial radica en una estrategia de cooptación que tiene su origen desde el sexenio de Salinas con la creación del Consejo Nacional para la Cultura y el Arte (Conaculta).

Este consejo desde su comienzo contaba con dos pilares ideológicos, uno conformado por el grupo que en ese entonces encabezaba Octavio Paz (ahora Letras Libres) y el otro por Carlos Fuentes (ahora Nexos), quienes desde entonces han sido cómplices del poder político llegando a apoyar fraudes electorales y atacando a quienes se opongan al status quo.

Repito, López Obrador no debió haber respondido a la crítica como lo hizo en su Twitter, pero tiene razón en llamar a Silva-Herzog y a Krauze “conservadores con apariencia de liberales” y yo le sumaría, comisarios culturales que han pervertido a las instituciones culturales con prácticas mafiosas.

En ese entendido es que debemos dejar de ver con ingenuidad a la cultura, pues esta es un eje transversal en donde se construyen los discursos políticos tanto del poder político hegemónico como de su oposición, y es en ese terreno donde se libra la batalla entre los intelectuales tradicionales que quieren preservar el status quo y los intelectuales orgánicos que ayudan a la sociedad en discernir entre el buen sentido y el sentido común que quieren imponer desde el poder.

#RetoLectorSonorense

Para febrero en el #RetoLectorSonorense vamos a leer el libro de cuentos Nenitas de Sylvia Aguilar Zéleny. Desafortunadamente en la Gandhi no tienen más ejemplares, pero logré conseguir que en la cafetería Taza Madero tuvieran algunos a la venta. Si a ti te interesa seguir este reto y apoyar tanto a autores locales anti establishment y al consumo local, puedes ir a Taza Madero a comprar Nenitas y comenzar su lectura con una taza de café.

Acerca del autor

Hermes D. Ceniceros es doctor en Didáctica de la Lengua y la Literatura en contextos plurilingües y multiculturales por la Universidad de Barcelona. Comunicador freelance y colaborador en espacios alternativos como Nuestra Aparente Rendición y Crónica Sonora.

Correo Electrónico

nar.hermes@gmail.com

Las opiniones expresadas en los artículos de nuestros colaboradores, son de exclusiva responsabilidad del autor, no necesariamente representan el sentir de Proyecto Puente

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