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¿Por qué ir al FAOT?, parte II

POR Erika Tamaura

Si le han dicho que uno no debe meterse con temas de política, ni de religión, agréguele también “ni de alta cultura”.

En mi experiencia cerca de la gestión cultural, he escuchado acalorados debates sobre qué es y qué no es alta cultura.

Me he tomado un café con los expertos, con los puristas, con los programadores, con los administradores, con los operativos, con los que van, con los que no van y el resultado siempre es el mismo: jamás se llega a un acuerdo y todos viven la experiencia de forma distinta.

Hay una ley, por supuesto, hay cosas para medir y apreciar el nivel de las cosas, de eso no hay duda. La cosa es que, cómo me dijo alguna vez alguien muy inteligente (y economista): cada quién le da el valor a las cosas que cree se merecen.

He estado intentando evadir el tema de la discusión de esta edición del FAOT. Sí, lo admito, la razón es que a mi me gustan Syntek y Mijares. Lo siento, pero así es, ya lo dije. Y también soy fan total de Elina Garança, Joyce DiDonato, Simone Kermes y Elizabeth Blancke-Biggs… a las cuatro las seguí de forma desenfrenada y las gocé enormemente cuando vinieron al FAOT en años pasados, las tengo en mi Spotify y a veces antes de dormir las veo en Youtube, así como a otros tantos exponentes de alta cultura en la categoría de música en mi app de Selecta TV por la cual pago una mensualidad…

Admito también que si no hubiera sido por el FAOT yo jamás hubiera tenido acceso (o decisión) por mi propio pie en un futuro cercano y en mis modestas condiciones para verlas en algún gran teatro del mundo. Pero también bailé con Mon Laferte y Los Ángeles Azules. Lo siento, lo hice. LO HICE. Y también los pongo en mi carro, y en mi oficina, y cuando tengo reuniones con mis amigas.

Y tampoco yo, por mi propio pie, hubiera ido a comprar boletos para ir a verlos en alguno de sus foros curiosamente por el lado opuesto de mis razones sobre las divas: porque siento que mi personalidad no aguanta ese tipo de fiestas, así que siempre me he sentido un poco excluida. Sí, escucharon bien, me he sentido excluida de la música comercial.

Pero no los quiero distraer, hablemos del tema caliente: Mijares cerrando la barra de programación alterna del FAOT en un concierto sinfónico con la Orquesta Filarmónica de Sonora. Sin duda son muchos los puntos que han ido y venido en todos las opiniones, pero voy a elegir solo dos para concentrar el debate que ha estado sobre la mesa y en “cuadratura”, o sea en tensión pues, como dice mi astróloga. Veamos.

a) Políticas de programación de festivales las cuales determinan la inversión del recurso público.

Sobre esto hay muchas cosas que decir, no acabaríamos nunca. Podría empezar sobre que sin importar el partido político que administre el FAOT, siempre será criticado por algo y la razón es porque la dimensión pública, debe alinearse a políticas públicas las cuales tienen metas e indicadores de diversidad y acceso, lo cual por supuesto no está peleado con la calidad, pero luego entramos al tema de qué es calidad en cultura y qué no y sobre todo, de quién está autorizado para decirlo y evaluarlo.

Estoy de acuerdo con la premisa básica de que hay que diferenciar muy estratégicamente la frontera que divide la actividad turística y el desarrollo del arte y la cultura (y recordar que en proyectos, las alianzas con diversas áreas con fines que a simple vista parecen similares se dan como apoyos importantes. Por ejemplo, una inyección de algún aporte de recurso del área de turismo o economía (o educación o desarrollo social), puede verse reflejado en otras líneas que contribuyan a juntar indicadores y metas en común) y estoy de acuerdo con que el presupuesto destinado estrictamente al área cultural deberá favorecer mayormente a expresiones que necesitan fortalecerse. Lo que me lleva a mi siguiente punto.

b) La consolidación y profesionalización de la formación y producción de los cantantes líricos e instrumentistas clásicos en Sonora y México.

Este, debería ser el tema que nos convoca. No el discutir si Mijares o Syntek deben venir, o si es que la inversión debe hacerse en artistas comerciales. Esas estrategias nos guste o no, siempre estarán palpitantes en cualquier programador cuando su proyecto dependa de factores externos, como apoyos, alianzas e inversionistas si es que así está definido su esquema de financiación.

Y seamos realistas, en México es sumamente difícil lograr procurar fondos para festivales. Pero ese es otro tema. En este punto no veo a casi nadie discutiendo sobre lo que es mi personal punto de vista DEBEMOS poner atención y mucha: ¿quiénes son las instancias, instituciones, conservatorios y/o escuelas que son responsables de la formación y profesionalización de aquellos que deciden dedicarse a esto que llamamos “operístico/lírico/clásico” y cómo lo están haciendo?, ¿está funcionando?, ¿qué sucede con la realidad del egresado? ¿con que vara estamos midiendo la calidad de nuestros artistas de “alta cultura”? Estas preguntas son las que creo que valdría la pena discutir y entonces después de exigir a los programadores, exigir también a los artistas y a las instituciones encargadas de habilitar talento, técnica y estilo.

Otro de los tantos, tantísimos temas sería el santificado asunto de la formación de públicos, que nos lleva a satanizar o canonizar los caminos que se elijan por esta vía, pero ese tema, me gustaría platicarlo ya estando en Álamos, estaré compartiendo detalles en el Festival durante toda la semana. Estaré en las noches de gala disfrutando “alta cultura” y sin duda, me estaré tomando una copita de vino en la plaza cantando a todo pulmón. Y es que hay algo que a veces se nos olvida el desarrollo cultural no solo es esa tabla de indicadores sobre cuánta gente fue, índices de lectura, si se previnieron adicciones o no… a veces, se trata solo del goce.

Acerca del autor

Erika Tamaura es maestra en Gestión Cultural con especialidad en Patrimonio por la Universidad de Barcelona. Impulsora del movimiento blogger en Sonora. Académica en la Licenciatura de Gestión y Desarrollo de las Artes del Instituto Tecnológico de Sonora. Consejera en ISCradio. Consultora de proyectos y colaboradora de Proyecto Puente.

Correo Electrónico

erika.tamaura@gmail.com

Twitter

@erikatamaura

Las opiniones expresadas en los artículos de nuestros colaboradores, son de exclusiva responsabilidad del autor, no necesariamente representan el sentir de Proyecto Puente

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