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El control del pensamiento

POR Sergio Oliver

El control de los pensamientos es una estrategia psicológica que se ha demostrado muy eficaz frente a diferentes problemas psicológicos: bajo estado de ánimo, estrés o problemas de ansiedad, baja autoestima, cambios bruscos de humor, tendencia a preocuparse en exceso, etcétera.

En general, es aconsejable para aquellas personas que consideran que reaccionan de manera excesiva ante las situaciones, son muy sensibles o sufren emociones negativas muy intensas. También puede ser útil para quien no entiende algunas reacciones propias ante determinados acontecimientos y se pregunta: “¿cómo he llegado a hacer esto?”, “¿por qué lo he hecho?

El control de pensamientos es eficaz para resolver conflictos emocionales, también puede servir como curso de aprendizaje personal, pues aporta una estructura que permite analizarnos y comprendernos mejor.

Quienes sufren algunos de estos problemas acuden a la consulta del psicólogo con el objetivo de controlar sus emociones, mejorar su estado de ánimo o, como habitualmente se resume, buscando sentirse bien.

Pero la verdad es que cambiar las emociones que tiene una persona es algo muy complicado y todos hemos sido víctimas de esta dificultad en uno u otro momento de nuestras vidas.

Para intentar superar esta dificultad, la intervención psicologica pone el énfasis no en las emociones, sino en los pensamientos que desarrollamos en las diferentes situaciones a las que nos enfrentamos.

Uno se preguntará si es útil cambiar los pensamientos para manejar las emociones.

Para responder, aclaramos que esta forma de trabajar nace del sentido común, ya que utiliza las estrategias que usamos todos (aunque no nos demos cuenta), pero de una manera más estructurada.

Prioridad: evitar el sufrimiento innecesario

Es importante destacar que el control de los pensamientos no pretende que las personas sean continuamente felices; más bien el objetivo es que no sufran más de lo necesario.

En ocasiones, se ve al psicólogo como al profesional que elimina el malestar; en realidad, nuestro papel consiste en eliminar un exceso de sufrimiento que normalmente resulta innecesario o poco útil.

Nos propondremos intentar modificar nuestros pensamientos cuando consideremos (o nos dicen) que nuestras emociones son “anormales”, es decir, de una duración e intensidad excesivas, y que nos condicionan negativamente en nuestras reacciones o rendimiento diario.

Por ejemplo, la madre de un adolescente que reprobó varias asignaturas y ella se siente triste y culpable porque piensa “No lo he hecho bien”, “No le he transmitido buenos valores”, “Si le hubiera ayudado más”…

Estos pensamientos y sus correspondientes sentimientos influirán en su conducta y probablemente no castigará a su hijo, ya que según este pensamiento la única que necesita ser castigada es ella.

Finalmente, y a manera de conclusión a la que llegamos es que trabajando sobre los pensamientos que tenemos podemos conseguir sentirnos de manera diferente, y eso influirá en nuestro modo de afrontar la vida en todas sus manifestaciones.

Acerca del autor

Sergio Oliver Burruel es Master en salud mental y educación, UNAM-Unison y presidente de la Asociación Sonorense de Psicología Aplicada A.C. (ASPA). FB. Psic. Sergio Oliver

Correo Electrónico

paecoliver@gmail.com

Las opiniones expresadas en los artículos de nuestros colaboradores, son de exclusiva responsabilidad del autor, no necesariamente representan el sentir de Proyecto Puente

COMENTARIOS

1 Comentario

  • Ma. Patricia dice:

    Un articulo claro y certero, indicador de un dificil, pero gran trabajo a desarrollar, con mucha practica.
    Vale la pena este adicional esfuerzo.
    Deberia ser enseñado como otra materia en la escuela al igual que el poder de la autoestima.
    Gracias.

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