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2018, ¿qué hay y qué nos falta?

En quince días de vacaciones estuve dejando pendientes, notas y distintos temas para abordar en mi primera columna del 2018. Sin embargo cada día hay más para comentar, de modo que empezaré por el principio, lo demás lo veremos después.

Agradezco y deseo feliz año para los lectores de ésta, mi columna, deseo que a través de la lectura sigamos acompañándonos en una ruta hacia una vida digna, con los ojos abiertos y la mirada en alto para ser capaces de pedir y merecer lo nuestro, nuestra riqueza material y espiritual.

El 2018 es un año electoral en nuestro país, y con la cantidad de mensajes publicitarios que recibimos a diario sobre este acontecimiento, resulta imposible abstraerse del día a día electoral.

El recién iniciado año dibuja esperanza para muchos. 2018 alberga la posibilidad de participar en los procesos de elección de nuestros gobernantes, y con ello invita a las y los ciudadanos a ser hacedores de una democracia que, como la mayoría de los países latinoamericanos, aún no  se sacude las cadenas del imperialismo yanqui.

A propósito de la discordancia en opiniones sobre los procesos electorales que rigen a nuestro país, cabe mencionar que, en mi opinión, México no necesita las largas y vergonzosas campañas que actualmente regulan los procesos electorales. Me pregunto ¿cómo se pueden dirigir campañas de más de seis meses? ¿Cómo éstas, pueden ser equitativas, transparentes y honestas en un país que alberga más de 55 millones de pobres?

Tanto dinero gastado en un país con tantas necesidades me resulta vergonzoso.

El 2018 es parte de la vida,  la vida es una y sin duda estamos de paso en ella. Resulta, dicen los sicólogos, que en términos personales con frecuencia damos por sentadas las cosas buenas que tenemos y nos concentramos más en lo que no tenemos, y algo tienen de razón estos especialistas, por ello también vale la pena reconocer que los procesos electorales nos brindan a pesar de los pesares oportunidades de reflexión y cambio.

En este año, veremos de todo, y en este caso, “todo es todo”. La camarilla de amafiados en el poder político y económico de nuestro país no estará dispuesta a perder la oportunidad de seguir enriqueciéndose a manos llenas. Viviremos distintos procesos electorales que -como en el pasado-, lanzan ya ráfagas de intolerancia y excesos, sucesos como el que observamos recientemente en la Ciudad de México donde una mujer muere tras la violencia perpetrada en un mitin de proselitismo electoral.

Provocaciones y calumnias de todo tipo imperarán en los medios de comunicación bajo el cobijo del tema electoral; sin embargo, para nosotros los ciudadanos el objetivo es mantenernos en calma, razonadamente votar a la basura toda información maliciosa que nos invite a enfrentarnos entre nosotros, debemos observarnos, apreciarnos y deliberadamente quedarnos con lo mejor de nosotros, con la empatía hacia nuestros semejantes y con las acciones que armonicen nuestra riqueza material y espiritual, sin que por ello alejemos de nuestro haber la batalla de transformar un país con mejores gobernantes.

Las reglas y los candidatos ya están aquí y  seguirá el proceso. La democracia no es perfecta pero sí perfectible aunque cueste muchos años.

Me digo seriamente: no caben las confusiones, una cosa es ser merecedores de una vida equitativa y digna para todos, y otra cosa es la ambición desmedida de una vida basada en la desgracia de los demás.

“Merezco abundancia merezco abundancia merezco abundancia” leímos en el diario de Karime Macías, la esposa del ahora preso exgobernador de Veracruz Javier Duarte. ¿De cuánta abundancia se creyó merecedora esta señora para despojar a miles de personas de sus derechos, incluidos niños enfermos de cáncer?

Este 2018 las instituciones deberán hacer su mejor trabajo, creo que las instituciones son el pilar que debe regir el funcionamiento óptimo de nuestra sociedad, son ellas las encargadas de brindarnos protección y seguridad, pero además nosotros, de manera aparejada al proceso electoral, debemos observar nuestras vidas y seguir el proceso natural de crecimiento.

Aún con dudas, el universo nos ofrece la oportunidad de seguir viviendo, de seguir participando en la creación de una sociedad más justa. Vivir nos permite -para  nosotros y para nuestros semejantes- la construcción de momentos felices basados en aprender y aportar lo mejor de nosotros.

Está muy claro, como en otras ocasiones, un nuevo año ofrece oportunidades y en cada quien está tomarlas.

Tenemos la obligación de tomar buenas decisiones que conecten el hoy con el mañana. En comunicación el lenguaje importa, y el ritmo del mensaje también, escuchémonos.

Acerca del autor

María Dolores Rodríguez Tepezano es licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de Sonora; pasante de maestría en Educación por la Universidad Pedagógica Nacional; promotora en Gestión Cultural por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes; fundadora de la Red Sonorense por la Defensa de los Derechos Humanos Laborales.

Correo Electrónico

mariadolores_tepezano@hotmail.com

Las opiniones expresadas en los artículos de nuestros colaboradores, son de exclusiva responsabilidad del autor, no necesariamente representan el sentir de Proyecto Puente

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