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Julio 2018: el gran problema del PRIAN es el discurso

Imagen: Internet

POR Sergio Oliver

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“No queremos candidatos que, al ser postulados, los primeros sorprendidos en conocer su supuesta militancia, seamos los propios priistas”: Luis Donaldo Colosio Murrieta.

La partidocracia mexicana ha llegado al límite de sus posibilidades. No tienen nada nuevo que decir y se limitan a repetir la cantaleta que los ha llevado y mantenido en el poder hasta el día de hoy, y solo por hoy dado a que las radiografías estadísticas los ubican por debajo de partidos de reciente creación e inclusive de los independentistas.

Tanto el PRI como el PAN incluyendo su estela de partidos satélites o rémoras -como también se les conoce- están ahogados por sus limitaciones, por su pasado y por su presente.

Incapaces de afrontar el rechazo ciudadano que les acorrala, actúan como si este no existiera.

Se mueven en el terreno irreal del engaño, de las medias palabras o del truco publicitario porque, a falta de otros recursos, no tienen más remedio que creerse que eso va a funcionar o porque esa es la única manera de alimentar a sus enormes maquinarias partidarias, en la que todo el mundo quiere cobrar a fin de mes.

Su única esperanza es que su juego falsario pero omnipresente termine por aburrir a mucha gente y que ésta, al final, les vote justamente por eso, por hastío. Y en que eso se produzca o no está la principal incógnita del futuro político de México.

Ni el PRI ni el PAN, así como el Verde, el PRD y los etcéteras. Ninguno de ellos ha hecho el mínimo esfuerzo por conectar con los sentimientos y expectativas de los mexicanos que estamos deseosos que verdaderos políticos (con mayúsculas) nos digan que existe un camino concreto y posible para que se resuelvan nuestros problemas, y sobretodo que aparezca la confianza como una señal inequívoca de esperanza.

Cuando digo que el discurso ya se acabó para la partidocracia mexicana, me refiero más específicamente a la retórica propagandística de ideologías y principios partidistas que llega a un círculo cada vez más reducido de ciudadanos. Porque la gente ya se las sabe todas. Para muchos esa postura es ya casi una cuestión de fe.

Por ejemplo, en el caso del abstencionismo si no se reduce sustancialmente ese porcentaje de indiferencia cívica para el 2018, las nomenclaturas partidistas seguramente darán un golpe mortal a nuestra incipiente democracia.

Y por lo que se ha visto esta semana donde sobresalen iniciativas como la de empoderar al ejército en tareas civiles indica que el gobierno federal ha claudicado en este tema tan sensible para todos los mexicanos mostrando cínicamente que carece de recursos e inteligencia para conseguirlo; aunque no deja de llamar la atención que la intención de fondo es ir preparando la estrategia para hacer frente a disturbios sociales de gran envergadura como producto del fraude electoral que se está cocinando para el 2018, pero no parece que esta vez vaya a ser suficiente.

Acerca del autor

Sergio Oliver Burruel es Master en salud mental y educación, UNAM-Unison y presidente de la Asociación Sonorense de Psicología Aplicada A.C. (ASPA). FB. Psic. Sergio Oliver

Correo Electrónico

paecoliver@gmail.com

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