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¿Cuándo empezó el deterioro en el transporte urbano en Sonora?

Alfonso López Villa

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El servicio de transporte urbano en los últimos 10 años ha tenido un retroceso en la calidad de servicio.

Durante la administración de Eduardo Bours Castelo (2003-2009), en 2007 se implementó el sistema SUBA, que trató de vender la idea de que los usuarios tendrían muchos beneficios, entre otras cosas: unidades nuevas y refrigeradas.

La forma en la que estaban organizados los concesionarios era por línea, no existían los subsidios, las frecuencias de paso eran de 7 minutos entre unidades, había 452 concesiones y cuando una tenía problemas mecánicos inmediatamente se reemplazaba por otra, por lo que no se afectaba la frecuencia.

La Dirección de Transporte hizo “reingeniería” de las rutas donde la mayoría se acortaban tratando de forzar al usuario a tomar dos camiones en lugar de uno, aunque había casos -los menos- en que usuarios salían beneficiados.

Las protestas no se hicieron esperar en un tiempo en que no existían las redes sociales con cierre de calles espontáneos de usuarios furiosos, lo que llevo a dar para atrás a esa “reingeniería” que costó el puesto al Director de Transporte en el 2007.

Pero el sistema SUBA se quedó, se forzó a los concesionarios a constituir una empresa con la idea de abaratar costos (lo que no es malo, por cierto), solo que el resultado fue un monopolio, una empresa donde el nepotismo hasta la fecha se da de una forma por demás evidente y con reclamos entre concesionarios por actos de facturas con sobreprecio.

Para cubrir nepotismos y facturas infladas, como sucede en el sector gubernamental, fue necesario que el gobierno entrara a “rescatar” de forma recurrente el servicio vía “ayudas para operación” y subsidios.

Al ser un monopolio, pasa a tener control de todas las unidades y pudo manipular la oferta del servicio, y los 7 minutos máximo de espera se dispararon a casi 20 minutos en una clara afectación a la calidad de vida del usuario.

En la administración de Guillermo Padres Elías (2009-2015) como suele suceder cuando hay cambio de gobierno y de partido, los proyectos anteriores tratan de desaparecerlo o modificarlos en el mejor de los casos.

El 2011 se implementó el Bus Sonora y se trató de dividir a los concesionarios siguiendo al pie de la letra el librito de Maquiavelo: “divide y vencerás”.

Los concesionarios no iban a renunciar fácilmente a sus privilegios, además de ser adversarios políticos del partido en el gobierno, se enfrascaron en un “pleito de cholos” donde un día se peleaban y el otro también, aunque creo que el pleito entre cholos sería más caballeroso de lo que se vio en la administración pasada, pues se llevaron entre las patas con el mal servicio a usuarios de Hermosillo, Obregón y Navojoa.

Casi nada pudo hacer la administración de Guillermo Padres, donde “Vigilantes del Transporte AC” documentó casi mil millones de pesos gastados en el transcurso de esos seis años y donde se encuentran los ya famosos 600 millones de Femot.

También en esa administración se legisló para formar un Consejo Ciudadano de Transporte para que calculara las tarifas porque el costo político no quería cargarlo el Congreso ni el gobernador en turno, al final de día fue solo más burocracia porque todas las señales tanto para el Congreso, Consejo “ciudadano”, Dirección de Transporte salen de la oficina más refrigerada de Sonora.

En la administración de Claudia Pavlovich Arellano (2015-2021), volvemos a lo mismo, deshacer o medio componer, se implementa el sistema UNE-Transporte, donde un consejo “ciudadano” a modo ya autorizó la tarifa en un proceso opaco, en lo oscurito y sin rendición de cuentas, además autorizó un plan operativo de servicio para Hermosillo de 375 unidades, a pesar de haber 452 concesiones, 77 menos.

Aunque el año pasado (2016) sí se cumplió con las 375 unidades, se pudo tener una disminución en los tiempos de espera bastante significativo, ahora circulan alrededor de 300 unidades, lo que hace que los tiempos de espera se disparen otra vez.

Se les dio un plazo de cuatro meses a concesionarios para cumplir con normas de calidad que difícilmente van a cumplir porque se tiene que pagar a 452 concesionarios su renta, renta que deben generar esas 300 unidades por lo que la nómina, diésel y mantenimiento es lo que menos interesa.

Conclusión

La reversa también es cambio, en muchas ciudades de la República se trabaja con el modelo línea-empresa, eso da la oportunidad a usuarios de utilizar las empresas o líneas que les den un mejor servicio, no el monopolio que decide: cómo y cuándo otorgará el servicio donde la confortabilidad del usuario se sacrifica en aras de obtener mayor utilidad.

Acerca del autor

Alfonso López Villa es representante de Vigilantes del transporte A.C.

Twitter

@vigiadeltrans

Las opiniones expresadas en los artículos de nuestros colaboradores, son de exclusiva responsabilidad del autor, no necesariamente representan el sentir de Proyecto Puente

COMENTARIOS

1 Comentario

  • daniel tapia dice:

    Ne gustaria que se devolviers al sistema de antes de loz 90 ese si era un servjcio no de prkmera . Perovsi era un servicio de transporte público no importa el sire acondicionado si no la rapudes qud llegavas a tu destino se respetaba la tarifa al el estudiante y las perslnas de la tersera edad y cada 5 o 7 min. Pasava cada camion cada consecionario daba su servicio . Hoy es un mal servicio por mi k se regrese al servicio de antes es muh malo voltear asia atras pero en ezte caso si se puede

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