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¿Decentes y cuerdos o trinqueteros y locos?

POR Antonio Quintal Berny

Columna A toro pasado

“El mundo está loco, loco, loco” es una película de 1963, en cuya trama, la búsqueda de un botín por ocho personas, era muy sencilla y jocosa; todo funcionaba al revés. El guionista llevaba cada escena a una posición absurda y el resultado resultaba muy cómico.

Entonces, era inconcebible que el mundo, por codicia, funcionara al revés. No obstante, hoy parece que la realidad emula a la película. El mundo está loco, loco, loco.

Mientras que el avance de las comunicaciones de todo tipo acortan las distancias y los tiempos, facilitan la integración humana, atenúan barreras físicas, idiomáticas, culturales y sociales y provocan un acelerado proceso de fusión, el país más poderoso elige a Trump como presidente, un sujeto indecente, inculto, separatista, racista y enfermo de poder, que actúa como cacique y que jala en sentido opuesto a la lógica;  al retirar a su país del Acuerdo de París en contra del calentamiento global; al empecinarse en construir un muro para aislar su frontera sur y al persistir en inyectarle odio e ínfulas de grandeza en sus votantes.

Por otro lado, ¿cómo es posible que Maduro, otro retrógrado, incompetente e incompleto personaje que habla con los pajaritos y les pide su voto a las vacas, sin pizca de lógica social, azuce una guerra civil en Venezuela por la ocurrencia de perpetuarse en el poder en nombre de otro loco como Chávez y una bandera socialista decrépita?

El mundo está loco, loco, loco, también en México, donde siempre ha sido público que los poderosos compran a los medios y sus voceros y cuando no lo pueden hacer, simplemente los desparecen, como los tantos asesinatos de periodistas, o como el caso de Proyecto Puente, programa que salió de la radio por no alinearse a decir lo que la audiencia debía oír, a criterio de ellos. ¿que no la autoridad debería garantizar la libertad de expresión, en vez de dictar su contenido?

¿En qué país del mundo se designa a un “cuate” auto-confeso inexperto, como canciller para manejar las relaciones exteriores de México en momentos tan delicados y difíciles, o se introducen reformas legislativas a destiempo, sin posibilidades de logros impactantes, como la energética, la de comunicaciones o la educativa?, ¿por qué no pasa nada al descubrirse una Casa Blanca mal habida o 43 estudiantes desaparecidos? ¿Son realidades locas o locos son los que las promueven, o quienes las aprueban y toleran?

El mundo sigue estando loco, cuando un personaje empapado de corrupción, pero cubierto de impunidad como Humberto Moreira, anda libre y buscando en un partido “patito” una candidatura legislativa que le otorgue el salvoconducto del fuero. ¿Con qué derecho muchos gobernantes y funcionarios de alto nivel se apropian de recursos públicos como terrenos, dinero o agua para beneficio propio?, ¿qué no les alcanza lo que ganan, que se vuelven rateros y cómplices de capos, y traficantes para tener más?, ¿Para que usarán las casas en Miami, Barcelona o Phoenix y las cuentas en Islas Caimán, Liechtenstein o Tucson?

A nivel local, también el mundo está loco.  Se invierten 24 millones en 10 paradas de camión cuando hay más de 700 inexistentes o en ruinas; ¿no sería más cuerdo hacer muchas más paradas, menos onerosas y ostentosas, pero que beneficiaran a más usuarios?, ¿por qué cada gobierno pone su sello en el transporte urbano, SUBA, BUS, UNE y renueva cada seis años los camiones, propiedad de los concesionarios, a expensas del erario público?, ¿Qué significa ponerse guapo?, ¿Será cierto que se han rehabilitado 450 mil kilómetros de camellones en Hermosillo, ¡10 veces la distancia de la tierra a la luna!, ¿son estas preguntas cuerdas o locas?

La policía debe cuidar a la gente, pero aquí y en todo México pasa lo contrario; no confiamos en la institución más devaluada y de peor imagen por sus corruptelas, extorsiones y por proteger a narcos y a pillos. No obstante, cuando actúa contra macheteros, la opinión pública se vuelca en críticas argumentando violaciones a los derechos humanos y al debido proceso. ¿Es congruente este estado de cosas?

Si cada vez más en el mundo, los países, los estados y las ciudades se hacen más locuras. Es tiempo de reflexionar si estamos en manos de gente decente y cuerda o a merced de trinqueteros y locos.

Los pueblos tienen los gobiernos que se merecen; yo agregaría que, por dejados, por miedosos y por indolentes. Así pues, para que cambie el resultado, la receta tiene que modificarse y, para empezar, debemos levantar la voz para ser escuchados.  ¿O seguiremos viendo pasivamente que el mundo está loco, loco, loco quejándonos en lo oscurito y sin hacer nada?

Acerca del autor

Antonio Quintal Berny es socio-director de WB Solutions, Talento en Movimiento; ha sido director general del Tecnológico de Monterrey, Campus Sonora Norte; rector de UVM y UNO, subsecretario de Fomento Industrial y director general de Copreson; es conferencista, expositor y facilitador en congresos, seminarios y talleres en México y otros países y profesor en varias universidades de cursos en administración e ingeniería en profesional y posgrado.

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