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De la indigencia a la indolencia

La principal causa de la indigencia es la pobreza; la definición de un indigente es el de una persona pobre que no es capaz de satisfacer sus necesidades primordiales de alimentación, casa, vestido, atención médica; pobreza moderada de algunos satisfactores hasta la pobreza extrema y la condición de calle. Es un grupo heterogéneo: niños, hombres, mujeres, ancianos, indígenas.

En Hermosillo el número es cambiante, se trata de una población flotante y difícil de contabilizar, 608 según el último censo del DIF (junio 2016), y en Sonora se estiman 3 mil indigentes.

Otros factores son  la desintegración familiar, el maltrato infantil, lleva a los niños a la calle; los ancianos con abandono social; el desempleo, las adicciones, la principal el alcoholismo, algún tipo de enfermedad mental, manifiesta o subclínica, la depresión, la marginación, la exclusión social, discriminación y maltrato en general.

El síntoma cardinal: la evasión, de la familia, la sociedad, el trabajo, la responsabilidad; la pérdida de autoestima, descuida su persona, aseo, apariencia, alimentación, la salud; busca refugio en personas afines al problema; rechazan los albergues por no someterse al orden, reglas, aseo, obligaciones, el trabajo y la abstinencia. Para ellos sólo importa el día siguiente.

Son seres humanos muy desprotegidos, vulnerables, los niños a desnutrición o malnutrición, enfermedades infecciosas, adicciones y accidentes, los adultos propensos a otras enfermedades por el uso de drogas intravenosas: VIH, hepatitis C, endocarditis bacteriana (infección en el corazón), por los años de consumir alcohol y desnutrición a cirrosis hepática, a tuberculosis.  El caso tan sonado del indigente de Guaymas tenía una tuberculosis miliar (diseminada).

Entre ellos las agresiones y lesiones son frecuentes. En nuestro clima padecen deshidratación, enfermedades gastrointestinales, golpe de calor en verano e hipotermia y enfermedades respiratorias en invierno. El pronóstico médico de todos es malo a corto o mediano plazo para la función y la vida. Los menos se rehabilitan, la mayoría muere.

Debido a que no tienen identificación no se pueden afiliar al Seguro Popular, algunas asociaciones civiles o religiosas dan su dirección para poder afiliarlos; el hospital psiquiátrico no los recibe porque no cuentan con familiares o algún responsable que se haga cargo. No tienen apego al tratamiento, tienen múltiples recaídas.

El Hospital General del Estado (HGE) es una de las instituciones que más los apoya, la mayoría son actualmente o han sido pacientes. En el HGE reciben atención médica, con un trato digno, se les busca albergue, se les proporciona ropa; Trabajo Social trata de localizar familiares, un albergue, pasaje para regresar a su lugar de origen. Muchos ingresan en calidad de desconocidos, y los datos que proporcionan no son confiables.

La solución al problema es la rehabilitación y la reinserción social. Tarea muy difícil y compleja, sin familiares, sin voluntad; entonces, el Estado, la sociedad civil, DIF municipal y estatal deben ser los responsables de ellos. Se requiere de sensibilidad y humanitarismo.

La Constitución y la Ley General de Salud en teoría los amparan, para garantizarles techo, alimentación, atención médica y psicológica, terapia ocupacional, pero la realidad es otra.

La prioridad son estancias para los niños y asilos para los ancianos, para los adultos quizá se ocupe un albergue tipo galerón, donde se les proporcione techo y cama, comida, cuidados de enfermería, baños y actividades grupales básicas para su rehabilitación.

Debe promoverse una iniciativa en el Congreso del Estado para que se apruebe presupuesto para la asistencia social a indigentes, que se considere a la indigencia como enfermedad, facilitar su afiliación al seguro popular, promover investigación del tema, hacer un censo periódico en el estado, crear un patronato o fundación pro ayuda para indigentes.

Siempre habrá la posibilidad de encontrar una forma efectiva de ayudarlos.

Imágenes proporcionadas por el autor

Acerca del autor

Francisco René Pesqueira Fontes es médico cardiólogo.

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@rpesquei

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COMENTARIOS

4 Comentarios

  • Alfredo Miranda dice:

    Interesante artículo de Tema difícil de resolver
    Algo que se debe considerar es todo lo que se invierte en Hospital General del Estado para atenderlos de sus fracturas cuando son atropellados o cuando se enferman por Frio, calor, tuberculosis, neumonía etc.
    El Gobierno del estado, H. Ayto y Sociedad deben hacer algo para apoyarlos, atenderlos, educarlos y reinsertarlos a la sociedad, se requiere dinero seguramente pero entendiendo lo que ya se invierte en ellos para atenderlos en Hospital General por el abandono social, ese gasto se evitaría y se puede mejor invertir en prevención.

  • Gustavo Quiroz Munguía dice:

    Excelente trabajo de opinión. Y este es solo uno de los problemas que aquejan a nuestra ciudad y sus pobladores. Tenemos igual a las personas que se encuentran de “pasó” y que normalmente se les conocen como “trampitas”. A ellos se les ve regularmente en las inmediaciones de los patios del ferrocarril y se dice que en su mayoría son gente del sur del país y centroamericanos. Ese es otro de los tantos problemas de la ciudad.

  • Marcela Gómez Ramos dice:

    Me da mucho gusto que haya quien no solo se preocupa sino que se está ocupando de este tema, ojalá se logre el objetivo. Es triste ver a diario a tanta gente en estas condiciones, se siente mucha impotencia no poder hacer nada o solo hacer poco por estas personas, como darles agua o un poco de pan o cobija. Deseo de corazón se logre algo.

  • María del Rosario Granillo Yescas dice:

    Importante tema, sumamente necesaria la intervención del gobierno y legisladores para iniciar un proceso efectivo de prevención y apoyo a estas personas. Sé que este importante medio de comunicación y la claridad con la que el autor expone el tema, ayudará a elaborar estrategias para un programa que coadyuve en el tratamiento, rehabilitación y reinserción social y familiar de estas personas que en su mayoría si no es que todos son portadores de problemas de salud y deben ser considerados como pacientes.

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