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50% de mujeres indígenas sufren violencia, autoridades niegan alerta de género

Cristina Gomez Lima

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Más de 50 por ciento de mujeres indígenas de las comunidades yaqui y mayo sufren violencia intrafamiliar. La zona sur de Sonora destaca también en los índices de feminicidios.

Las etnias con mayor número de pobladores en Sonora son la yaqui y mayo donde el 53 por ciento de las mujeres de la región han sufrido algún tipo de violencia verbal, psicológica, emocional, institucional, patrimonial, sexual o física incluso hasta llegar a la muerte.

Según las cifras del Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio en Sonora, los asesinatos a mujeres ocurren con mayor incidencia en los municipios de Cajeme, Navojoa, Etchojoa y en comunidades de sus alrededores; de los 45 registrados tan sólo en el 2016, 33 por ciento sucedieron en estas regiones.

Sin embargo, a pesar de que las cifras se elevan y que la sociedad se ha mantenido consternada ante el fenómeno de violencia, las autoridades gubernamentales se han negado a emitir la alerta de género por razones políticas.

Además, no han atendido las 12 recomendaciones emitidas desde octubre de 2015 por la Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia contra las Mujeres (Conavim).

María Gertrudis Zazueta Ortega, directora de la Casa de la Mujer Indígena “La Paloma”, ubicada en el municipio de Navojoa, detalló que a diario atienden a víctimas que pertenecen a círculos arraigados en el machismo, la pobreza y la falta de educación.

Sostuvo que la organización que dirige, trabaja en conjunto con la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas, específicamente en la fase de fortalecimiento, acercándose a ellos para atender la violencia de genero con énfasis en la difusión de sus derechos, así como educación sexual y reproductiva.

En entrevista, Zazueta Ortega advirtió que es urgente que el gobierno del Estado solicite a la federación la alerta de género en Sonora, con el fin de reconocer la problemática y comenzar a erradicarla con programas funcionales, así mismo la necesaria destinación de recursos para emprenderlos.

En noviembre de 2016 ante la oleada de feminicidios en el Sur de Sonora, Claudia Pavlovich Arellano -única gobernadora del país- anunció el programa “Transporte Naranja” que gratuitamente transportará a mujeres en su camino al trabajo o escuela para evitar acoso y delitos sexuales; sin embargo, dicho programa no ha sido activado.

“No hemos visto resultado sobre las recomendaciones que hizo la gobernadora, muy buenas propuestas, pero se quedan ahí, no se han concretado”, aseguró la directora de la Casa de la Mujer Indígena.

Dijo que el principal problema al que se enfrentan las damas violentadas, no sólo es el machismo, también las autoridades que consideran este delito como algo menor, sin tanta relevancia.

En ese sentido, lamentó que en muchas ocasiones sean las propias autoridades quienes presionan a las víctimas para que, ante el Ministerio Público, acepten la justicia alternativa para la solución de los abusos, como parte del Nuevo Sistema Penal.

“Ellas se acercan y dicen que el trato que nosotras les brindamos es diferente a las instituciones, donde a veces se sienten revictimizadas, incluso las hacen sentir culpables de haber recibido violencia en su hogar”, agregó.

La organización se encuentra trabajando con 24 grupos de 10 mujeres, a través de pláticas, talleres, capacitación y círculos de protección en los municipios de Navojoa, Etchojoa y Huatabampo; su último proyecto consiste en brindar acompañamiento a las demandantes ante las autoridades para evitar los abusos ya expuestos.

“Reconocemos que la violencia siempre ha estado, lo que sucede es que ahora no se está aceptando como antes”, indicó.

Ortega Zazueta detalló que un común denominador de este 53% son violentadas por familiares cercanos. Son adultas y adolescentes, la mayoría sin estudios al ser privadas de la educación, quienes salen a laborar como empleadas domésticas o jornaleras.

Por su parte, la directora del Instituto Sonorense de la Mujer, Blanca Saldaña, declaró que el 30 por ciento del ausentismo laboral de mujeres en Sonora es porque ellas resienten violencia intrafamiliar o acoso laboral.

La funcionaria agregó que el 20.8 por ciento de las mujeres ocupadas son violentadas en el ámbito laboral, sufren acoso y hostigamiento, por ello es necesario que conozcan que tienen derechos y pueden romper con esos círculos de violencia conociendo sus derechos.

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