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La reinserción social, los ceresos… El reto

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Un tema árido e incomprendido como sociedad es la reinserción social, lo que pasa, o no pasa dentro de las cárceles o ceresos. Nos quejamos de la rampante inseguridad, pero poco reparamos en la evaluación minuciosa de este fenómeno.

Lograr reinsertar a la sociedad a menores infractores, mujeres y hombres que compurgan penas privativas de la libertad en los centros de reclusión es un reto retoma gran relevancia para evitar el mayor número de reincidencias y mejorar la seguridad pública.

Nuevo sistema de justicia penal y La nueva ley de ejecución penal

El nuevo sistema y Ley de ejecución de sanciones, están fundamentados en la presunción de inocencia, además reconoce la justicia alternativa y restaurativa. En concreto y por lógica, cada vez irá a parar menos gente a los reclusorios de forma inmediata al violentar las leyes.

La nueva Ley de ejecución de sanciones entró en vigor el pasado 18 de junio, asimismo, marca distintos plazos fatales para su implementación hasta en  4 años, de tal forma que -a más tardar en el año 2020-, Ia autoridad responsable y las corresponsables deberán aplicar la inversión necesaria, (como sucede con los juicios orales), en infraestructura penitenciaria, equipo tecnología, capacitación y formación de personal profesionalizado, de custodia, técnico, jurídico y administrativo, en especial un modelo de reinserción efectivo.

La seguridad pública y la corresponsabilidad

Hay que reconocer que el crimen organizado mayormente opera dentro y alrededor de las cárceles, de los ceresos, generando graves distorsiones que rompen el círculo virtuoso de la reinserción social, vía la introducción de sustancias y objetos prohibidos y corrupción de personal en los reclusorios, en corto creando los peligrosos los autogobiernos.

Como sociedad debemos ser corresponsables de la reinserción social, como sociedad civil, además de las autoridades penitenciarias, debemos reconocer que el fenómeno delincuencial y criminal tiene su raíz en un determinismo social alimentado por la pobreza, adicciones, maltrato, abuso, falta de educación y formación, la desintegración y violencia intrafamiliar que hace estragos en menores infractores, en nuestras comunidades, en fin un coctel social explosivo que propicia violencia y criminalidad.

Conclusión

La seguridad penitenciaria es prioritaria, establecer programas de salud, deporte, capacitación, formación, trabajo penitenciario y comunitario, en especial combatir las adicciones con apoyo y tratamiento, generar un seguimiento efectivo a las medidas tutelares que marca el nuevo sistema de justicia penal, pero sobretodo medir y dar seguimiento efectivo a las reincidencias para mejorar la seguridad pública.

Hay que creer en la reinserción social, en la condición humana que puede superar los retos y limitaciones, enfermedades como las adicciones y retomar el rumbo, es un esquema de actitud, más que de aptitud, para creer y defender las segundas oportunidades, por ello nunca debemos olvidar esta aleccionadora frase, esencia del cambio, de la reinserción social.

“Recuerda que ya no puedes cambiar tu pasado, pero si puedes cambiar tu futuro” (filipenses, 3:13)

 

Acerca del autor

Enrique Zavala Urquídes es licenciado en Administración, asesor gubernamental en seguridad pública, maestría en Global mangement, Certificación en risk, need, responsivity models, programas de reducción del riesgo penitenciario, diplomado en Filosofía y asesor en modelos de reinserción social. Teléfono 6623 – 533841

Correo Electrónico

ezavalaurquides@gmail.com

Las opiniones expresadas en los artículos de nuestros colaboradores, son de exclusiva responsabilidad del autor, no necesariamente representan el sentir de Proyecto Puente

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