A un mes de gobierno de Trump: Incertidumbre en México, agitación en la Casa Blanca y tuits cada día - Proyecto Puente

A un mes de gobierno de Trump: Incertidumbre en México, agitación en la Casa Blanca y tuits cada día

Agencias

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Por Nancy Benac, Associated Press y José Díaz Briseño, Agencia Reforma

WASHINGTON (AP).- Un mes después de la ceremonia de investidura, un tramo de la avenida Pensilvania frente a la Casa Blanca habitada por Donald Trump sigue siendo un casco de seguridad. Todavía hay esqueletos de los retenes instalados el mes pasado. En otras partes se ven tablas apiladas y cables amontonados ocultos dentro de rejas de metal torcidas.

El desorden fuera de la puerta del presidente, aunque no es su culpa, parece una metáfora de la agitación que sigue aconteciendo en su interior.

Con cuatro semanas en el gobierno, el hombre que asegura haber heredado “un desastre” dentro y fuera del país encabeza una Casa Blanca que es descrita por muchos como un desastre en sí misma.

A un ritmo impresionante, Trump ha irritado a líderes mundiales y frustrado aliados. Recibió un golpe legal en una de sus emblemáticas políticas. Perdió a su asesor de seguridad nacional y a su nominado como secretario del Trabajo debido a escándalos. Ha visto a fuerzas dentro de su propio gobierno pelear contra sus políticas y la filtración de información confidencial.

Todo esto ha sucedido en medio de un constante goteo de revelaciones sobre investigaciones del FBI en torno a los contactos de su campaña con autoridades de inteligencia de Rusia.

Trump asegura que su gobierno funciona como una “máquina bien aceitada”. Habla de las ganancias en el mercado bursátil y de la devoción de sus todavía leales partidarios como evidencia de que todo está bien, aunque sus niveles de aprobación son mucho más bajos que los de otros presidentes estadounidenses en sus primeras semanas de gobierno.

Aguijoneado por las críticas incesantes, Trump las descalifica diciendo que son “noticias falsas” entregadas por “el enemigo de la gente”, es decir la prensa. Las denuncias diarias contra los medios son solo uno de los nuevos hábitos a los que los estadounidenses se están acostumbrando.

Casi todos los días comienzan (y terminan) con tuits presidenciales que tocan casi cualquier cosa, desde hablar de los noticiarios de televisión, hasta promocionar próximos eventos o insultar a la prensa.

En algún momento del día, se cuenta con Trump para recordar la maravillosa derrota de Hillary Clinton en las elecciones de noviembre y muy posiblemente exagere sus márgenes de apoyo. También hay que esperar más denuncias de la prensa “deshonesta” y sus “noticias falsas”.

Desde ahí, las cosas pueden tomar rumbos inesperados mientras Trump ofrece pronunciamientos en política o hace comentarios improvisados que dejan incluso a los colaboradores en la Casa Blanca pasando apuros para interpretarlos.

Los días de Trump son atareados. Afuera, hay grupos listos para las “sesiones de escucha”. Líderes extranjeros llaman o llegan de visita o en su caso, las cancelan, como hizo el presidente de México en respuesta a las diferencias por el muro que Trump desea construir en la frontera común.

En política exterior, Trump ofreció hace unos días un pronunciamiento enigmático sobre el conflicto israelí-palestino: “Estoy viendo dos estados y un estado, y me gusta el que le gusta a ambos partidos. Puedo vivir con uno u otro”. Su embajadora en Naciones Unidas, Nikki Haley, dijo al día siguiente que “nosotros apoyamos absolutamente la solución de dos estados”. De hecho, esa ha sido la postura de Washington desde hace años.

Después de que el mandatario estadounidense firmó más de una veintena de acciones ejecutivas, la Casa Blanca estaba esperando una orden urgente más de bolígrafos enchapados en oro, como le gustan al presidente.

Trump regala los bolígrafos como recuerdos después de las ceremonias donde firma decretos que pone como evidencia de su ritmo ambicioso.

“Este último mes ha representado un grado sin precedentes de acción a favor de los grandes ciudadanos de nuestro país”, dijo Trump el jueves en conferencia de prensa. “Otra vez lo digo: nunca ha habido una presidencia que haya hecho tanto en tan poco periodo de tiempo”.

Todo eso es música para los oídos de sus seguidores, quienes lo enviaron a Washington a trastocar y cambiar drásticamente el orden establecido.

“No puedo creer que exista realmente un político que haga lo que dice que hará”, opinó Scott Hiltgen, vendedora de muebles de 66 años y partidaria de Trump. “Eso nunca pasa”, agrega la residente de River Falls, Wisconsin.

Trump lo ha hecho. Aunque posiblemente haya más fuerza y furia que sustancia en muchas de sus primeras acciones.

Eligió al juez Neil Gorsuch para reemplazar al fallecido Antonin Scalia en la Corte Suprema, una nominación que ha atraído fuertes críticas, incluso por parte de los conservadores.

Mientras, el presidente se está reenfocando en la inmigración después de que los jueces federales bloquearon el decreto que prohibía la entrada al país a refugiados y a visitantes de siete países de mayoría musulmana, lo cual causó caos a viajeros en todo el mundo. Algunas otras de sus órdenes en asuntos como la frontera con México y la modificación a la ley de salud que impulsó Barack Obama son de efecto limitado.

Trump dice que sus primeras acciones muestran que está cumpliendo las promesas que hizo en campaña.

“Mucha gente dice ‘oh, oh, Trump solo estaba bromeando con lo del muro”’, dijo hace poco el presidente a un grupo de jefes de policía. “No estaba bromeando. No lo estaba”.

Sin embargo, el Congreso —donde los republicanos son mayoría— sigue esperando detalles de cómo procederá Trump legalmente en las iniciativas principales, como el reemplazo de la ley de salud, el recorte de impuestos y la reestructuración de tratados comerciales.

 

Y en México incertidumbre

Tras un mes con Donald Trump al frente de Estados Unidos, el gobierno de México capotea una tormenta de incertidumbre frente a una nueva administración que lentamente clarifica sus prioridades.

Si bien el peso mexicano ganó fuerza ante el dólar desde el 20 de enero, expertos perciben preocupación por las recientes redadas de indocumentados, la falta de definición de la política comercial y la retórica de Trump ya como presidente sobre la frontera.

“Las empresas están preocupadas, los grupos de migrantes y los migrantes están preocupados, pienso que los residentes de la zona fronteriza entre México y Estados Unidos están preocupados”, dijo a Grupo REFORMA Chris Wilson, subdirector del Instituto México del Woodrow Wilson Center.

Con una Casa Blanca que muestra división y con puestos del gabinete aún pendientes, la retórica de Trump obligó la cancelación de una visita del presidente Enrique Peña Nieto programada para el 31 de enero.

Y es que el mandatario afectó de forma directa a México con un decreto crucial del 25 de enero que ordena la construcción de un muro fronterizo y que, según críticos, expande la deportación de indocumentados.

En sus primeras cuatro semanas de gobierno, además, Trump ha enviado más de 170 tuits, incluido el hoy ya famoso mensaje del jueves 26 de enero que echó por la borda la visita de Peña Nieto al insistir en el pago de un muro fronterizo.

“Si México no tiene voluntad de pagar por un muro que tanto se necesita, entonces sería mejor cancelar la reunión que viene”, escribió en Twitter justo el día en que el propio canciller Luis Videgaray visitaba la Casa Blanca.

A pesar de prometer en campaña la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLC), Trump ha dado muestras de no tener claro si encarar la relación comercial con México vía aranceles o vía un ajuste fiscal fronterizo.

“En este momento está cada vez más claro que la administración Trump no tiene un plan viable para arreglar lo que ellos ven como el déficit comercial de Estados Unidos con México”, afirmó el profesor George DeMartino, experto en comercio y economía internacional en la Universidad de Denver.

“Es poco probable que el Congreso republicano esté dispuesto a romper el TLC… En ausencia de un plan creíble, la estrategia más probable del presidente Trump será hostigar y sobornar a las compañías estadounidenses a no mudar empleos a México”, añadió.

Previo a la asunción de Trump al poder, Peña Nieto aseguró que la estrategia de negociación en esta etapa de redefinición de la relación bilateral incluía colocar en la mesa todos los temas -no sólo el comercio- sino en particular la colaboración fronteriza y de seguridad.

Pienso que la administración Trump no entiende qué tan importante es México como un ‘segundo muro’ contra la migración centroamericana”, indicó a REFORMA Jason De León, profesor de antropología en la Universidad de Michigan en Ann Arbor y experto en procesos migratorios.

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