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Guillermo Maldonado: el guardián de la danza en México

Erika Tamaura

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Refracción. Una columna sobre periodismo, cultura y atardeceres en Sonora.

Es tal la especialización requerida para dotar a un cuerpo
de la capacidad de entrar en comunión consigo mismo, para entonces
comunicarse con el exterior que, si el lenguaje del movimiento resulta una vocación,
el individuo elige un camino imposible de recorrer en solitario.
En este periplo, nadie existe sin un maestro,
hay una relación simbiótica entre ambos y quien baila siempre sabrá a quién se lo debe.
-Manuel Stephens, sobre Guillermo Maldonado.

Escribo desde la duela. Redacto en mi laptop mientras observo la clase de Metodología para la danza que imparte el maestro Guillermo Maldonado. Mientras tecleo, escucho su voz dando instrucciones y resuena en mi mente como en las primeras veces que lo escuché. Sólo que, en aquellos años, el sudor bajaba por mi espalda mientras intentaba seguir su clase.

Intento compartir con ustedes mi sensación de este momento mientras estoy del otro lado, observando. En mi cuerpo que no baila, se sienten los ecos de la madera que suena con los assemblé y los movimientos de quienes toman clase con el maestro.

El maestro debe tener un pacto secreto con la danza, porque parece que los años no lo tocan. La energía y el porte son innegociables en él. Lo veo parado enseguida del equipo de audio dirigiendo las secuencias para un grupo de entusiastas amantes de la danza. Hay de todo: principiantes, avanzados, de buena voluntad y virtuosos. El maestro los trata a todos por igual. Les exige igual. Los ama por igual. Les tiene paciencia por igual.

Me pregunto la diferencia entre ellos y los grandes bailarines que han tomado clase con él. Tal vez no la haya. El maestro impone respeto y admiración entre las grandes compañías de la misma forma que un bailarín que apenas descubre que puede hacer una doble pirouette. Les sonríe emocionado.

La misión de Guillermo Maldonado ha sido la de la enseñanza de la danza en México. Quizá ahí radica su eterna juventud y salud. Se renueva en todo momento porque siempre hay alguien que necesita aprender de él y él siempre quiere enseñar a alguien. El maestro viaja, lo llevan, lo traen, hacen fila para un espacio en su agenda. Todos lo necesitan. Todos lo necesitamos. Y su sentido del humor, ese que nos enamora a todos, sólo se compara con la agudeza de su ojo para colocar hasta el último músculo de sus alumnos.

El maestro resguarda en sí, décadas de transformación de cuerpos, pero más allá de lo físico, la notable expansión de las mentes de sus bailarines a través de una especie de espejo mágico donde al verse en él, los cuerpos se abren, se colocan, se alinean como si obedecieran a la mirada quirúrgica de Guillermo Maldonado. Lo único que necesita el maestro es recitar ciertas instrucciones al cuerpo, órdenes que sólo él sabe cómo decirlas para que la materia que baila, ocupe su lugar en el espacio.

Yo sólo soy una amante de la danza. Jamás fui profesional. Jamás logré grandes cosas en ella. Pero estar cerca cambió mi vida para siempre. Jamás logré grandes cosas en grandes foros o en grandes programas, pero lo que la danza hizo con mi cuerpo y mi mente siempre me hará sentarme de cierta manera, caminar de cierta forma, pensar de diferente forma. Jamás fui la bailarina que soñé porque mi camino iba hacia otro lado. Pero tomar clases con Guillermo Maldonado me enseñó a comulgar con cada parte de mi cuerpo, a descubrir la vida desde el movimiento y sin duda, mi respeto y mi admiración con él estarán siempre, siempre, ligados a mi pasión por la danza en esta vida fuera del escenario, donde camino en lugar de desplazarme, pero sin duda, una vida que ha sido abierta a nuevos mundos por haber tomado alguna clase de danza con él.

Y después de tanta vida, el maestro Guillermo Maldonado aún sigue diciendo: “Todos los días, aprendo algo nuevo con cada uno de ustedes”.

Acerca del autor

Erika Tamaura es maestra en Gestión Cultural con especialidad en Patrimonio por la Universidad de Barcelona. Consultora de proyectos de desarrollo y comunicación cultural. Colaboradora de Proyecto Puente.

Correo Electrónico

erika.tamaura@gmail.com

Twitter

@erikatamaura

Las opiniones expresadas en los artículos de nuestros colaboradores, son de exclusiva responsabilidad del autor, no necesariamente representan el sentir de Proyecto Puente

COMENTARIOS

2 Comentarios

  • Leticia Pliego dice:

    Gracias a Dios por la vida de nuestro querido Maestro Guillermo Maldonado*
    Bendiciones siempre a su vida,su familia y todo su equipo de gente bella que trabaja con él.
    Gracias por este artículo,poético y certero;
    y a proyecto puente*
    Enhorabuena*

  • Blanca Cortazar dice:

    Soy madre de una bailarina y tuve la suerte de presenciar una clase magistral sin duda que el maestro Guillermo Maldonado es un genio de la danza.LARGA VIDA.

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