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Boicot, legítima defensa

POR Norma Abril

Columna Cara a cara

De la incertidumbre hemos pasado a la certeza de que no nos va a ir nada bien con el próximo Presidente de los Estados Unidos, por las medidas que ya se empieza a vislumbrar tomará en cuanto acceda al poder.

Si bien es cierto que no dejan de atemorizarnos las consecuencias que tendrán para México la repatriación de más de 2 millones de mexicanos (mayormente de aquellos que se encuentran recluidos en las cárceles o cuenten con antecedentes penales, como así lo ha anunciado Trump), como también que las empresas instaladas en nuestro país analicen la posibilidad de recoger sus bártulos e irse a instalar a donde más convenga a sus intereses, los mexicanos no debemos de entrar en pánico y pensar que aquí se nos acabó el corrido.

Creo que hay que crecerse ante el castigo, sacar fuerzas de flaqueza, es decir, hace un esfuerzo extraordinario y no aceptar la derrota, sobreponerse a momentos angustiantes y al miedo con una férrea voluntad de seguir adelante con la cabeza en alto.

Los mexicanos, unidos en objetivos comunes, podemos empezar a colocar uno a uno los ladrillos de un país más grande, donde dejemos para siempre la dependencia de los Estados Unidos y nos quitemos ese yugo al que hemos estado sometidos, donde hemos tenido que soportar muchos agravios y abusos.

No espero que sea el gobierno el que dicte la pauta para defender los intereses nacionales, nunca lo ha hecho, no veo por qué lo vaya hacer ahora. Somos los ciudadanos lo que debemos empezar a actuar y también exigir al gobierno que defienda al país y a los mexicanos.

México, entre otras cosas, le ha permitido a los Estados Unidos que nos vean como su basurero. El tristemente célebre Cytrar, un vil basurero de residuos tóxicos que impunemente vino a instalarse a 15 kilómetros al sur de Hermosillo, es un botón de muestra de lo que ocurre en muchas entidades del país.

La sociedad civil organizada tuvo que enfrentarse a todos los intereses de poder y a los gobiernos federal, estatal y municipal para cerrarlo. Sin embargo, ahí siguen enterradas miles de toneladas de desechos tóxicos, amenazando la salud de los hermosillenses. Tóxicos provenientes de los Estados Unidos.

Ante lo que hoy estamos viviendo, los ciudadanos debemos de tomar cartas en el asunto y hacer lo que nos corresponda para enfrentar este escenario, con una convicción basada en el amor por nuestra patria para estar dispuestos a hacer un sacrificio.

¿Qué podemos hacer nosotros, los ciudadanos de a pie, que esté en nuestras manos para contrarrestar esta situación de total desventaja con nuestro vecino del Norte?

Por lo pronto consumir lo que nuestro país produce. Fortalecer el consumo interno y dejar de comprar allende la frontera y en empresas trasnacionales que vinieron a borrar del mapa a empresas locales.

Dejar de consumirles para que se den cuenta que buena parte de su economía en los estados fronterizos y de otros estados depende de nosotros, los prietitos. ¿Qué pasaría en Arizona y Texas, estados que le dieron el voto a Trump, si de buenas a primeras dejan de recibir los ingresos que los mexicanos vamos a dejarles?

Por lo pronto los sonorenses, en un acto de dignidad, no deberíamos volver a Arizona y, si de plano, por el momento, no podemos hacer conciencia de lo importante que es actuar en consecuencia y no podemos sustraernos al embrujo de ir hacer nuestras compras al otro lado y no somos capaces de hacer lo que consideramos sería un sacrificio, pues, de perdida, voltear al estado de California, aunque nos quede más lejos, pero donde hay las mismas tiendas y a los mismos precios. Y que todos los mexicanos hagan otro tanto, boicotear los estados que le dieron el voto a Trump.  Eso por lo pronto, mientras nos cae el veinte y reaccionamos ante lo que se nos avecina.

¿Qué pasaría si, también, de buenas a primeras se inicia una campaña de brazos caídos por parte de los trabajadores inmigrantes? Sabemos que Estados Unidos se paraliza. Eso no depende de quienes vivimos en suelo mexicano, pero algo se podría hacer para concientizar y convencer a los inmigrantes de tal acción, de los beneficios que les traería hacerles sentir a quienes hoy los denigran de la necesidad que tienen de ellos y así cambien su odio por respeto.

¿Qué puede hacer el gobierno? Negarse a comprar, vender o tener alguna otra forma de relación comercial o de otro tipo con nuestros vecinos del Norte si Trump y seguidores cumplen sus amenazas, aunque esto parezca estar en chino.

No hay que desestimar que México figura como el segundo país importador de productos norteamericanos. ¿Qué tal si el gobierno y los mexicanos empezamos a voltear para otro lado? Los íbamos a poner a temblar, más de lo que ellos nos han puesto a temblar a nosotros.

Sólo falta que nos decidamos, perdamos el miedo, dejemos de ver a los Estados Unidos como el paraíso del mundo, nos pongamos de pie y nos decidamos a boicotearlo, en un acto de legítima defensa.

Acerca del autor

Norma Alicia Abril Fimbres es presidenta del Consejo Ciudadano de Protección al Medio Ambiente, coordinadora general del Movimiento ¡Vamos por Sonora!, coordinadora de Red Inocente y exdirectora del Cereso Hermosillo II (2005-2011).

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