La abdicación del Estado - Proyecto Puente
Proyecto Puente > Opinión > La abdicación del Estado

La abdicación del Estado

POR Bolivar Portugal

En los últimos meses he visto con preocupación diversas crisis de servicios públicos en Sonora. Un día observamos problemas en la gestión de recolección de basura en Cajeme. Otro día el dolor de cabeza son las vialidades en Hermosillo. Luego nos enteramos de la proliferación de robos y homicidios en distintos municipios. Incluso cabe en esta lista la disputa entre el servicio de taxis y la llegada de Uber.

Evidentemente cada crisis supone problemas con una naturaleza específica -características del servicio, relaciones de actores públicos y privados, procesos de gestión y capacidades institucionales distintas-; no obstante, pienso que podemos identificar un hilo conductor en estas crisis, en principio, divergentes.

Visto así, no se trataría solamente de una crisis de la gestión de recolección de basura, de la mala gestión de la regulación de servicio de taxis o de la carencia de políticas de prevención y control de delitos. Se trataría, entonces, de un síntoma más amplio: de la incapacidad crónica de las instituciones públicas para coordinar bienes y servicios públicos.

Pareciera, sin embargo, que los actores responsables no perciben en estos problemas un mal más amplio: ven en apariencia asuntos menores que se solucionan con medidas que parten de una simplificación preocupante de los asuntos públicos. Ofrecen páginas de internet, intensifican campañas de comunicación social, transfieren sus responsabilidades a actores privados y, en el extremo, hacen responsables de sus tareas a los mismos ciudadanos. Tan sólo en el tema de seguridad señalo tres eventos recientes que ponen de relieve este lamentable estado de cosas.

Una primera imagen de este síntoma lo podemos encontrar en la crisis de seguridad pública que se vive en Hermosillo. La cobertura periodística de los últimos meses nos habla de la proliferación de robos al patrimonio de numerosas familias. Frente a esta crisis de seguridad, como ya se sabe, el alcalde y sus asesores respondieron, como lo redactó Pablo de Llano para El País, con una “galería de delincuentes” en la que exhibirían a presuntos responsables de robo.

Por fortuna, las críticas fueron inmediatas y el alcalde tuvo que dar marcha atrás.

Sin embargo, después de una respuesta tan poco reflexiva, no se ha presentado alguna iniciativa que atienda este problema de seguridad. Aquí claramente el alcalde identificó el problema como uno en el que los presuntos responsables de robo no están siendo castigados y, por tanto, bastaba con facilitar mecanismos que los llevasen ante las instancias de procuración de justicia.

En todo caso, la solución al problema se redujo a comunicar y a promover la participación de los ciudadanos a través de Infraganti.

Una segunda imagen de la crisis de seguridad la ofreció Renato Sales, el Comisionado Nacional de Seguridad Pública. En la Reunión Nacional de Reguladores de Seguridad Privada, Sales planteó la necesidad de hacer una reforma constitucional y legal para crear un nuevo marco regulatorio del servicio de seguridad privada.

De acuerdo a una nota del Reforma, justificó la medida así: “Regular no sólo es vigilar o controlar, es ajustar el funcionamiento de un sistema a determinados fines, en este caso ajustar el actuar del sector de la seguridad privada a los fines de la seguridad ciudadana”.

En otras palabras, al Comisionado Sales le parece necesario, frente al problema de seguridad pública, complementar y reforzar el marco institucional de los servicios de seguridad privada.

La solución al problema para el gobierno federal pasa por transferir a la iniciativa privada un asunto de naturaleza pública tan esencial como la seguridad.

Una tercera imagen, muy delicada, la ofreció el senador por el PAN, José Luis Preciado. El Senador presentó una iniciativa de reforma constitucional y a la Ley Federal de Armas de Fuego y Explosivos, en este caso para autorizar la portación de armas a los ciudadanos en su trabajo y servicios de autotransportes.

Ante la crisis de inseguridad urbana, al Senador le parece razonable transferir la responsabilidad de cuidar nuestra integridad física a los ciudadanos.

Alguien podría decir que no hay que tomarse en serio la propuesta del Senador Preciado, pero no tomársela en serio en las circunstancias actuales, me parece, que sería muy grave.

Su propuesta supondría, aunque suene a perogrullada, ni más ni menos que una abdicación de la justificación histórica del Estado: asegurarnos una convivencia social en paz.

Y, a todo esto,  ¿en dónde se localizan estas crisis? La respuesta es clara: en las ciudades. Ciudades que son administradas por gobiernos municipales incapaces de garantizar servicios públicos. Es ahí donde se concentran de manera más dramática los síntomas de un estado ausente y, en el mejor de los casos, incapaz.

El declive de la capacidad del Estado para responder a las demandas sociales parece adquirir una dimensión endémica. Cada día parece más apremiante detener su acelerada descomposición y desarticulación del poder común que le depositamos.

Necesitamos recuperar su autonomía de aquellos intereses que sólo buscan lastimar el interés público con su avaricia. Será urgente a partir de ahí reconstruir sus capacidades. Frente a estas crisis no debemos permitir la abdicación del Estado.

Bolívar G. Portugal Celaya es abogado (Universidad de Sonora), maestro en Derecho Administrativo y Regulación (ITAM) y candidato a doctor en Ciencias Políticas y Sociales por la Universidad Pompeu Fabra. Se especializa en política, gobierno y regulación. bolivarportugal@gmail.com  @bolivarportugal

Acerca del autor

Bolívar G. Portugal Celaya es abogado (Universidad de Sonora), maestro en Derecho Administrativo y Regulación (ITAM) y candidato a doctor en Ciencias Políticas y Sociales por la Universidad Pompeu Fabra. Se especializa en política, gobierno y regulación.

Correo Electrónico

bolivarportugal@gmail.com

Las opiniones expresadas en los artículos de nuestros colaboradores, son de exclusiva responsabilidad del autor, no necesariamente representan el sentir de Proyecto Puente

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *