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Las declaraciones y la golondrina. Los cambios en la Unison

Imagen: Internet

Felipe Mora Arellano

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El cabalístico martes 13 pasado, el diario local Expreso publicó una noticia que, más que enigmática o misteriosa propia del esoterismo, fue alentadora.

Se trata de las declaraciones del licenciado en Administración de Empresas, Jesús Contreras Ayala, presidente en turno de la Junta Universitaria (JU) de la Unison, quien se integró a la JU en 2005 y terminará en 2017.

El presidente afirmó que en esa instancia todos (sic) sus integrantes están preocupados por la transparencia de los procesos y han analizado crear mecanismos para evitar la secrecía de ese órgano universitario.

Además, declaró que la JU busca democratizar la próxima elección de rector de la Unison y considera abrir sesiones para que estudiantes y maestros puedan enterarse de los acuerdos que se toman.

Desconozco por qué el presidente de la JU afirmó, en esa entrevista, que el actual rector “no está impedido por los estatutos para hacer proselitismo a favor de cualquiera de los candidatos que quiera sucederlo en el rectorado, incluso de manera anticipada a la salida de la convocatoria”.

Supongo que la declaración se dio a raíz de una pregunta del reportero, que este haya observado o indagado que cierto proselitismo esté ocurriendo. Si no fue por eso, convendría saber si el presidente lo ha advertido.

En dos de mis colaboraciones  del mes de agosto, señalaba cómo la JU parecía una caja negra de la que muy poco se sabe con todo y que toma importantes decisiones -una de ellas la elección de rector y vicerrectores- de enorme trascendencia para la vida de la institución.

También escribía acerca de cómo el reclamo de democracia apareció en unas pintas y el temor que albergaba la oficina de control y seguridad universitaria de que el vandalismo creciera.

Ahora, más que temer, hay que celebrar que sea otro el discurso y la disposición de la JU de marcar una ruta diferente a las que se habían transitado en el proceso de elección de rector y, algo muy importante, en difundir lo que ocurre al interior de ese órgano.

Al respecto, considero que la JU debe tener su propio vocero(a) oficial, sea el presidente(a) en turno o a quien se designe. Hasta ahora la comunidad universitaria y la sociedad se enteran de lo que ahí ocurre, a través de la página web de la Unison que elabora la dirección de comunicación,  en notas muy breves y generales. O también, en las entrevistas que suelen dar a la prensa local pero no precisamente un vocero de la Junta sino el rector quien suele hablar a nombre de ella.

Así por ejemplo, un día después de las declaraciones del presidente de la JU, el rector de la Unison declaró al mismo diario, que “La Universidad de Sonora podría difundir las sesiones de la Junta Universitaria donde se elija al nuevo rector, así como la presentación de sus planes de trabajo a través de radio y televisión, indicó Heriberto Grijalva Monteverde”.

Cierto, reconoce que “será la misma Junta quien decidirá si se acepta la transmisión por los medios universitarios”. Pero sería preferible que un vocero autorizado dijera lo que la JU puede y quiere hacer.

La apertura de la JU y la participación de la comunidad universitaria en el proceso de elección de rector, no son demandas recientes. Para el segundo punto en particular, la agrupación Universitarios por la democracia (UxD) entregó a la JU el 1° de febrero de 2013 un oficio propositivo.

En él se solicitaba que “el actual proceso de nombramiento de Rector sea REPUESTO, bajo un esquema innovador e incluyente en el que la auscultación a realizarse pueda contemplar otros mecanismos que involucren con efectividad el sentir y la opinión de la comunidad académica, estudiantil y de trabajadores de toda la Universidad de Sonora”.

Entre los mecanismos que entonces se proponían figuraban la organización de uno o varios debates entre aspirantes que se transmitan por Radio y TV Universitaria, y que las sesiones de la Junta Universitaria en todo el proceso de nombramiento sean públicas y con transmisión en tiempo real.

Asimismo recomendaban una auscultación plebiscitaria entre los universitarios mediante voto ponderado de maestros, alumnos y trabajadores, cuyos resultados sirvan para normar el criterio de ese órgano de gobierno.

Desconozco la respuesta, si la hubo, de la JU a la UxD. Pero nada de lo que se demandaba fue considerado.

¿Cuál es la diferencia entre ese tiempo y ahora para qué, al menos en el discurso, se diga que es preciso modificar procedimientos y formas de elección y de conducción de la JU?  ¿Qué ocurrió en la Junta, qué ha sucedido en la Unison?

Con todo y el anuncio y promesa de que eso ocurra ha generado dudas y suspicacias. Algunos consideran que no está en la naturaleza de la JU abrirse y promover la participación de la comunidad. Argumentan que no creen en la Junta y por ende no ven referente alguno en el pasado que les haga abrigar una esperanza.

Otros, en cambio, piensan que si bien unos miembros  de la JU desean el cambio, la mayoría es temerosa al considerar que generarlos los rebasaría.

Algunos más estiman que se trata de declaraciones, de promesas, pero que los cambios serán cosméticos; piensan en Lampedusa y su gatopardo.

Con excepción de los incrédulos, que sostienen que no está en la naturaleza de la JU la apertura, todos los demás se atienen a la frase del apóstol Tomás: Ver para creer.

La incógnita se despejará la última semana de noviembre, cuando se dé a conocer la convocatoria para la elección de rector y los procedimientos a seguir.

De ahora a ese tiempo, esperamos ver algunas señales que muestren si los deseos de cambio se nutren de ideas, experiencias y sugerencias de cómo llevar a cabo un proceso que requiere de  ingenieriles construcciones que aseguren una auscultación amplia, transparente, justa, pacífica y enriquecedora.

Acepto que una declaración es un deseo, tanto como que una golondrina no hace verano. Sin embargo, la veo como una palabra empeñada, dada en prenda para garantizar que habrá cambios. Confiamos en que así sea.

Felipe Mora Arellano es profesor de tiempo completo del Departamento de Sociología y Administración Pública de la Universidad de Sonora. fmora@sociales.uson.mx

 

 

 

 

 

 

 

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