El fracaso de Peña Nieto: advertencia para Sonora - Proyecto Puente
Proyecto Puente > Opinión > El fracaso de Peña Nieto: advertencia para Sonora

El fracaso de Peña Nieto: advertencia para Sonora

POR Luis Alberto Medina

La crisis política sin precedentes en la historia de México obliga a preguntarnos por qué a los gobernantes se les olvida que el poder es pasajero. Del Presidente se ha escrito todo. Ha caído, en lo que David Owen detectó, en la enfermedad del poder: El grupo de amigos, las encuestas, las televisoras, les han hecho creer que era indestructible. Hoy se tambalea en el poder.

Los gobernantes actuales han sido educados en una escuela política antigua que obedecía al sistema que creó el PRI: “El presidente no se toca. El gobernador en turno es quien manda. El gobierno es oportunidad de hacer negocio. Un político pobre es un pobre político. La lealtad política lo cubre todo. Estás conmigo o contra mí. Los críticos son enemigos y opositores”, etc. Son ya estilos y formas de vida política priista, adoptadas fielmente por el PAN y PRD. No hay distingo entre uno y otro. Practican la política del doble discurso: Al llegar al poder las palabras de toma de protesta, de las campañas, se les olvidan. Una prensa que cuestione la ven como enemiga. Reniegan que necesitan un periodismo independiente que haga contrapeso que fue lo que les permitió llegar al poder. Ahora les incomoda. Es necesario entender la enfermedad en el poder de los políticos desde la comparación mundial de la doctrina Owen.

En el poder y la enfermedad

El título es el nombre del libro del médico alemán, David Owen, exministro de Sanidad y de Asuntos Exteriores del Reino Unido, en el Gobierno Laborista de James Callaghan, entre 1977 y 1979. Es autor de diferentes libros que estudian la relación entre el poder y los gobernantes. Este material estudia los gobiernos de 100 mandatarios de la historia mundial desde Margaret Thatcher, Ronald Reagan, Adolfo Hitler, Boris Yeltsin, Winston Churchill, entre otros. Owen se convenció de que hay un momento de quiebre en los gobiernos donde quien lo encabeza pierde el control porque se cree todo poderoso, indestructible, o bien, las enfermedades personales influyen en la toma de decisiones, como la senectud de Reagan que le hacía olvidar decisiones de gobierno, el alcoholismo del ruso Yeltsin, la soberbia que nubló a Margaret, entre otras historias que narra. Pero no quiero hablar de los casos internacionales, sino tomar en cuenta los catorce puntos de la enfermedad de poder que le da a los gobernantes y que los puede llevar a la catástrofe, si no se detectan.

La hybris

Owen conceptualiza a la enfermedad de poder como el “síndrome de hybris”. No es un término médico ni aprobado aún por la ciencia, pero es una referencia histórica para detectar la soberbia en el poder. El término hybris se desarrolló en la antigua Grecia, donde un personaje poderoso se comportaba con desmesura, orgullo, exceso de confianza en sí mismo, trataba a los demás con insolencia y desprecio. Era, dice David Cooper en el libro, “rechazar consejos, advertencias y tomarse como modelo de referencia a uno mismo”.

Las 14 señales de la hybris

Estos son los síntomas conductuales que Owen advierte como enfermedad de poder:

1: Inclinación narcisista a ver el mundo, como un escenario en el que puede ejercer su poder y buscar la gloria.

2: Buscar siempre tener buena imagen.

3: Preocupación desproporcionada por la imagen y la presentación personal.

4: Una forma mesiánica de hablar de lo que están haciendo y una tendencia a la exaltación.

5: Una identificación de sí mismo con el Estado hasta el punto de considerar idénticos los intereses y perspectivas de ambos.

6: Una tendencia a hablar de sí mismos en tercera persona o utilizando el mayestático “nosotros”.

7: Excesiva confianza en sí mismo y desprecio del consejo y la crítica ajena.

8: Exagerada creencia en lo que pueden conseguir personalmente.

9: La creencia de ser responsable no ante un tribunal terrenal de sus colegas o de la opinión pública, sino ante la historia o sólo Dios. Lo más alto.

10: Creer que ante Dios y la historia serán justificados por sus acciones.

11: Inquietud, irreflexión e impulsividad.

12: Pérdida de contacto con la realidad y aislamiento.

13: Obstinada negativa a cambiar de rumbo.

14: Incompetencia a ejecutar una política. Es aquí donde según Owen, se tuerce todo, porque el exceso de confianza ha llevado al líder a no tomarse la molestia de preocuparse por los aspectos prácticos de una directriz política. Lo que le ha pasado al Presidente de México.

¿En cuántos puntos se identifica a un gobernante? Owen no lo dice. Pero los pone a debate para que se detecte la enfermedad de poder que lleva a la tumba política a Gobiernos. Ojalá lo estudien en Sonora: ¿Cómo quieren verse en tres y seis años?

Luis Alberto Medina es periodista; director de Proyecto Puente, en Radio Fórmula Sonora; Premio Nacional de Periodismo 2014; colaborador de Denise Maerker, columnista en periódico El imparcial y coordinador de la Licenciatura de Periodismo en la Universidad Kino. @elalbertomedina

Columna tomada de periódico El Imparcial.

Acerca del autor

Luis Alberto Medina es director de Proyecto Puente, noticiero en Internet. Coordinador de Periodismo de la Universidad Kino. Premio Nacional de Periodismo 2014. Corresponsal nacional de Denise Maerker en Atando Cabos.

Correo Electrónico

luisalberto@proyectopuente.com.mx

Las opiniones expresadas en los artículos de nuestros colaboradores, son de exclusiva responsabilidad del autor, no necesariamente representan el sentir de Proyecto Puente

COMENTARIOS

5 Comentarios

  • Antonio Esquer dice:

    Muy interesante. Lastima que aun con conocimiento de causa, el político actua como semidios.

    Buena colaboración

  • Alejandra Fimbres dice:

    Magnifico! Pinta a la perfección la situación actual del presidente de México, ese, el que a mí no me representa ya, como dijo Gonzalez Iñárritu

  • Carlos Perez dice:

    Interesante articulo… Sin embargo y al margen del mismo porque está muy bien redactado me gustaria preguntarte… Por que odias tanto a los politicos?? He tenido la oportunidad de escuchar algunos de tus programas matutinos y tengo esa impresión porque la constante son comentarios negativos invariablemente hacia los politicos… Efectivamente y como bien sabes, ha habido mucha corrupcion en la cual se han involucrado muchos politicos incluso de izquierda a los que pareces defender o bien minimizar sus acciones porque nunca las refieres aun cuando sabemos que hay muchos que han resultado peores que los propios priiistas y panistas. El derecho a discentir es valido para todas las personas por lo que tambien es valido aclarar, porque es real, que no todos los politicos estan cortados con la misma tijera y para ti, todo lo que huele a politico o a politica apesta, merece tu inmediato descrédito y es repudiable por ti desde ya … Para ti cualquier politico excluyendo a los de izquierda debe ser medido con el rigor de tu vara implacable y yo te pregunto por que??

  • Lenis dice:

    Te lolio Carlos Perez?

  • José Alfredo Félix Serna dice:

    Enrique Peña Nieto, entre Escila y Caribdis
    Siguiendo la Huella de lo Inesperado

    Hugo López Ochoa Dossier Politico
    Dia de publicación: 2016-09-07

    Cuenta Homero en La Odisea, cómo sobrevivió Ulises a la trampa entre dos monstruos, Escila y Caribdis, cuando tuvo que atravesar un estrecho entre dos peligrosos acantilados con arrecifes y un remolino gigantesco en medio que se tragaba a todo barco que se le acercaba. En el acantilado vivía Escila, un monstruo de doce pies y seis cabezas que devoraba a seis remeros de un barco a la vez. Debajo del remolino estaba Caribdis, el monstruo que succionaba el agua con todo y barcos, para luego expulsar sus restos. Los dos eran inmortales y nadie los podía vencer en combate. La adivina Circe le aconsejó a Ulises una posibilidad: navegar cerca de Escilis pero sin enfrentarle, porque era inmortal. Era preferible perder seis marineros y huir mientras se los comía, que perder a toda la tripulación. Ulises desobedeció a Circe y enfrentó a Escila, quien arrojó con furia al barco de aquél hacia Caribdis. Solo la intervención de Atenea, que simpatizaba con Ulises, rescató a la maltrecha tripulación de perecer ahogada.

    Entre el sartén y la lumbre, dice el dicho hispano. Así pasó con Peña Nieto. Los dos candidatos presidenciales estadounidenses son como los inmortales monstruos de la leyenda Griega.
    Imposible acercarse a Trump (Escila), sin ponerle un alto, con patriotismo, públicamente y sin vacilaciones, respecto al muro y sus insultos y atropellos contra México y los mexicanos.
    Imposible hacerlo, sin despertar la furia del monstruo, que paralizó con su fétido aliento al atrevido mortal y lo lanzó a las fauces de la fauna clintoniana (Caribdis), que lo devoran ya, pedazo a pedazo, para derrocarlo.

    Solo Atenea puede salvar a Peña Nieto. Su mensajero es China, la potencia económica más poderosa del planeta. Esperemos que Peña Nieto, quien ya no tiene nada que perder sino su oportunidad de ganar la inmortalidad, aprenda la lección: un héroe debe esperar con paciencia el momento adecuado, como los buenos generales, pero una vez llegado el momento, debe actuar a tiempo y sin vacilaciones.

    Llegó el momento de retomar todos los grandes proyectos en cartera con China y el bloque euroasiático. Peña Nieto debió plantearle a Trump que el TLC ya es un cadáver, y que si se une a la Nueva Ruta de la Seda, como lo hará México, no solo no necesitarán ningún muro, sino que cualquiera que gobierne a los Estados Unidos, tendrá que pagarle a México para que mande trabajadores mexicanos allá. Y a ver si quieren ir, porque tendrán muy buenos trabajos acá.

    De Donald Trump no hay nada que agregar, para definirlo como un peligro para México. Está claro para la mayoría.

    La que nos tiene confundidos es Hillary Clinton. Hay quienes piensan que Hillary es mejor, o el mal menor. Pero eso es producto de la ignorancia o del trabajo desinformador de agentes sinarquistas al servicio del imperio británico como Enrique Krautze, Jesús Silva Herzog, Hector Aguilar Camín o Ricardo Anaya, el presidente del PAN, cuyo deseo es que Hillary continúe el papel de fascista con cara democrática que ha desempeñado “exitosamente” Obama.

    No olvidemos que:

    • Fue bajo Obama, con Hillary en el Departamento de Estado, que se lanzó la Operación Rápido y Furioso, para surtir de armas de alto poder a los narcotraficantes mexicanos, y ambos lo encubrieron.

    • Hillary jugó parte activa en el derrocamiento y asesinato de Kadafi en Libia, para dejar a ese país en manos de Al-Kaeda y convertirlo en santuario de los traficantes de armas y reclutadores de militantes para ISIS.

    • Hillary encubrió descaradamente a Al Kaeda en el caso del asesinato del Cónsul estadounidense en Bengasi, Libia, para proteger la reeleción de Obama en 2012.

    • Ambos encubren y apoyan , hasta la fecha, a ISIS, en su descabellado intento de derrocar a Assad en Siria.

    • Ambos encubren el papel de Arabia Saudita en el financiamiento y entrenamiento de los terroristas del 11-S.

    • Ambos conducen una escalada suicida de provocaciones contra Rusia y China, y nos mantienen al borde de la guerra termonuclear general.

    • Ambos defienden a muerte a los principales contribuyentes de sus campañas electorales: la oligarquía especuladora de Londres y Wall Street, negándose fanáticamente a aceptar que la única esperanza de recuperación económica en Estados Unidos y en el mundo Occidental es reimplantar la Ley Glass-Steagall de Franklin Roosevelt, que le quitó su poder a los bancos especuladores.
    Tanto Obama, como Hillary y el propio Trump se han hecho de la vista gorda ante el hecho de que, como resultado de la presión de las bases descontentas, tanto demócratas como republicanas, la Ley Glass-Steagall se aprobó oficialmente en las asambleas demócrata y republicanas en donde fueron electos Hillary y Trump como candidatos presidenciales.

    • Pero el peor de los crímenes de Obama contra México, con el encubrimiento de Hillary como secretaria de Estado, es éste: desde que Enrique Peña Nieto anunció que empresas chinas habían ganado un contrato para construir tres ferrocarriles de alta velocidad en México, Obama lo mandó llamar a Washington y le ordenó que detuviera ese proyecto, con la amenaza de usar el tema de la corrupción y los derechos humanos en su contra. Y hablar de derechos humanos en enero de 2015 estaba vinculado directamente al caso Ayotzinapa, que fue una operación ordenada desde los altos mandos del narcotráfico internacional, los bancos lavanderos como el HSBC y los narcolegalizadores como George Soros, las unicas fuerzas del Olimpo que pueden secuestrar a tantas personas durante tanto tiempo, dejando impotentes al ejércitoy al gobierno de México, para usar el dolor de los padres y de gente de buena fe del país en contra de Peña Nieto, como punta de lanza de una operación de guerra sicológica y desestabilización de gran alcance, incluyendo los temas de La Casa Blanca y el Grupo Higa, así como varias acusaciones contra el ejército de violación de derechos humanos (Tlatlaya, etc,) con el fin de chantajear a Peña Nieto, como lo hizo Obama, para que detenga cualquier proyecto de esos con China, con quien Obama sostiene una escalada de provocaciones de guerra. Es la misma operación que le hicieron a Dilma Rouseff en Brasil y contra Critina Kirshner en Argentina, a quien quieren encarcelar también, para desbaratar la presencia de los BRICS en las Américas.

    Es el momento de retomar el Proyecto de Nación, el bueno, el de las Zonas especiales del Sur-Sureste, no el de “profundizar la reforma enérgética”, como quieren tanto Hillary como Trump.. Nota de Hugo López Ochoa en Dossier Politico

    http://www.dossierpolitico.com/vercolumnas.php?artid=179258&relacion=dossierpolitico&categoria=292

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *