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El que gane en el PAN… A levantarle la mano

Luis Alberto Medina

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Hoy amanecimos con el ganador de la contienda panista. O al menos el que tiene la mayoría de votos. No sabemos cuál de los tres sería el dirigente estatal del PAN. La elección se había cerrado en las últimas semanas.

Un proceso sucio

Hace tres semanas, en esta misma columna, habíamos reconocido la importancia del partido en su aportación a la democracia. Su proceso interno, histórico, era ejemplo de apertura, modernidad y dinamismo político. Era el arranque del proceso bajo un debate con reglas abiertas. Pero se complicó todo. De lo democrático pasó a lo antidemocrático. Del ejemplo pasó a la antítesis de una contienda interna. La aparición de dinero sin fiscalizar, campañas de difamación en redes sociales, la influencia de fuerzas e intereses externos para desestabilizar, han manchado el proceso. Todos han sido parte de un espectáculo político que ayer acabó.

Adrián Espinoza

Ya tuvo su momento. Fue una campaña de excelente propuesta. Una alianza con Alejandro López Caballero y, por ende, una confrontación ya personal con Damián Zepeda, desde el pasado proceso electoral. Hizo campaña de golpeteo, intenso, en redes sociales y en medios de comunicación. Fue parte del padrecismo como funcionario de gobierno y partido. Si insiste en cuestionar la elección serán los mismos panistas quienes le cobrarán la factura. Es rudeza innecesaria.

¿O se prestará a que intereses externos le hablen al oído para tronar la elección? ¿Qué va a ganar? ¿Más odio y resentimiento en el PAN? ¿No es hora de re pensar su futuro con tantas buenas ideas y proyectos que aprendió en Europa?

Ernesto Munro

Hoy reniega del padrecismo, pero fue representante insigne seis años. Su hijo fue favorecido con una Notaría Pública, aceptado por él mismo en grabación de video, su dependencia estuvo al servicio de la operación en la elección donde su hijo ganó en el 2015 en Puerto Peñasco. No rompió con Padrés sino hasta que se acabó el gobierno.

¿Qué gana con impugnar la elección? ¿No hay un poco de autocrítica? ¿Si se dice representante del panismo tradicional, por qué se quedó en un gobierno que despojó a los sonorenses y cometió las peores barbaridades y excesos en Sonora? Los que lo apoyan son muy buenos panistas: David Figueroa, Gustavo de Unanue Galla, y saben que de él depende debilitar más al partido o fortalecerlo.

David Galván

Es el único de los tres que ha dicho que levantaría la mano al vencedor. Es parte de la nomenclatura nacional panista. Hubo un claro apoyo de la estructura oficial hacia su campaña. Fue el que menos golpeó a la institución. Aunque también se apoyó de exfuncionarios de la Secretaría de Gobierno de tiempos de Héctor Larios, para hacer campaña negra y responder, entre otras prácticas. También formó parte del padrecismo, pero con otros valores. Ya tuvo su oportunidad. Pero, también hay que decirlo, fue al que más campaña negra y hasta con su persona se metieron. Él dará a conocer en su momento.

¿Valdrá la pena impugnar elección si con todo el apoyo oficial no pudo ganar? ¿Se prestará a afectar más al partido? ¿Cumplirá su palabra en levantar la mano al que gane, si no es él?

Influencia roja

Hay intereses políticos externos al PAN que se saborean la oportunidad de reventar el proceso interno. No les conviene una oposición fortalecida en un proceso democrático. Lo más preocupante es que sean mismos panistas que se presten a esto y permitan que haya manos de fuera interviniendo.

¿Qué sigue?

En democracia se pierde y se gana. Ninguno de los tres puede decir que uno pegó más que el otro. Los tres candidatos se han dado con todo. Los tres se han acusado de todo. Es momento de darle la vuelta a la página. De lo contrario, la institución, el partido, estará en riesgo. Quien haya ganado demostrará su actitud democrática con levantarle la mano al vencedor. Ninguno de los tres puede pasar como víctima de un proceso, o, bien, como ex funcionario. Los tres aceptaron competir bajo las mismas reglas. Los tres aportaron cosas muy buenas en este proceso, pero también muy cuestionables. Los tres son parte de la derrota en el 2015. Los tres ahora son responsables de la reconstrucción 2016, a partir de hoy. Los tres deben asumir una actitud de madurez personal para ya acabar con la pesadilla de la que ellos han sido protagonistas. Si uno de ellos continúa aceptando consejos de intereses externos, van a tronar al partido.

Luis Alberto Medina es periodista; director de Proyecto Puente, en Radio Fórmula Sonora; Premio Nacional de Periodismo 2014; colaborador de Denise Maerker, columnista en periódico El imparcial y coordinador de la Licenciatura de Periodismo en la Universidad Kino. @elalbertomedina

Columna tomada de El imparcial

Acerca del autor

Luis Alberto Medina es periodista, director de Proyecto Puente noticiero por internet y en Megacable; Premio Nacional de Periodismo 2014. Colabora con Denisse Maerker en Atando Cabos; con Carmen Aristegui, El Imparcial y Animal Político.

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luisalberto@proyectopuente.com.mx

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