Seguridad alimentaria y nutrición en México. Parte 1 – Proyecto Puente
Proyecto Puente > Opinión > Seguridad alimentaria y nutrición en México. Parte 1

Seguridad alimentaria y nutrición en México. Parte 1

Samuel Galaviz

Compartir esta nota en redes Sociales

Como sucede en muchos otros temas, la situación nutricional en México se presenta como un mosaico de realidades.

Es el caso particular de la desnutrición infantil, que se presenta de manera más pronunciada en algunas regiones del país, sobre todo en las más pobres.

Durante el crecimiento y desarrollo de los niños, es necesario que tengan acceso a una alimentación adecuada, que sea suficiente tanto en calidad como en cantidad.

Este crecimiento y desarrollo dependen de dos factores principales: la capacidad genética y lo que el medio ambiente provea.

Todas las personas tenemos una herencia de nuestros padres, en términos de potencial de desarrollo y crecimiento, pero depende del medio ambiente, relacionado directamente con el acceso a una alimentación adecuada, que logremos, o no, desarrollar ese potencial genético.

Pero sólo hay una “ventana” de oportunidad, que se mide en tiempo, para promover el crecimiento y desarrollo de los niños.

Una vez que el tiempo ha transcurrido ya nada se puede hacer, en términos de crecimiento.

Entonces, para lograr ese potencial de desarrollo adecuado, dado por la capacidad genética, se requiere consumir alimentos, de acuerdo con las necesidades del organismo, en tiempo y en forma.

Hay un concepto importante que nos habla de ese acceso a los alimentos, relacionado, por lo tanto, con la situación nutricional: la seguridad alimentaria.

Según se definió hace ya 20 años, en la Cumbre Mundial sobre la Alimentación de 1996:

La seguridad alimentaria existe cuando todas las personas tienen, en todo momento, acceso físico, social y económico a alimentos suficientes, inocuos y nutritivos que satisfacen sus necesidades energéticas diarias y preferencias alimentarias para llevar una vida activa y sana”.

De acuerdo con la definición de la FAO, la seguridad alimentaria tiene cuatro dimensiones:

“1) La disponibilidad física de los alimentos. La seguridad alimentaria aborda la parte correspondiente a la ‘oferta’ dentro del tema de seguridad alimentaria y es función del nivel de producción de alimentos, los niveles de las existencias y el comercio neto.

2) El acceso económico y físico a los alimentos. Una oferta adecuada de alimentos a nivel nacional o internacional en sí no garantiza la seguridad alimentaria a nivel de los hogares. La preocupación acerca de una insuficiencia en el acceso a los alimentos ha conducido al diseño de políticas con mayor enfoque en materia de ingresos y gastos, para alcanzar los objetivos de seguridad alimentaria.

3) La utilización de los alimentos. La utilización normalmente se entiende como la forma en la que el cuerpo aprovecha los diversos nutrientes presentes en los alimentos. Ingerir energía y nutrientes suficientes es el resultado de buenas prácticas de salud y alimentación, la correcta preparación de los alimentos, la diversidad de la dieta y la buena distribución de los alimentos dentro de los hogares. Si combinamos esos factores con el buen uso biológico de los alimentos consumidos, obtendremos la condición nutricional de los individuos.

4) La estabilidad en el tiempo de las tres dimensiones anteriores. Incluso en el caso de que su ingesta de alimentos sea adecuada en la actualidad, se considera que no gozan de completa seguridad alimentaria si no tienen asegurado el debido acceso a los alimentos de manera periódica, porque la falta de tal acceso representa un riesgo para la condición nutricional. Las condiciones climáticas adversas (la sequía, las inundaciones), la inestabilidad política (el descontento social), o los factores económicos (el desempleo, los aumentos de los precios de los alimentos) pueden incidir en la condición de seguridad alimentaria de las personas”.

Es claro que la inseguridad alimentaria está relacionada con hambre, malnutrición y pobreza.

Aunque entendemos por hambre como una sensación momentánea, pasajera, que resolvemos mediante el consumo de alimentos, en realidad el término es más general, y se refiere a la privación de consumo de alimentos.

Podemos decir que quienes padecen hambre sufren de inseguridad alimentaria. Sin embargo, también la sufren quienes tienen un consumo insuficiente de nutrientes, particularmente de micronutrientes, como vitaminas y  minerales.

El término malnutrición, según la FAO, se refiere a una “condición fisiológica anormal causada por un consumo insuficiente, desequilibrado o excesivo de los macronutrientes que aportan energía alimentaria (hidratos de carbono, proteínas y grasas) y los micronutrientes (vitaminas y minerales) que son esenciales para el crecimiento y el desarrollo físico y cognitivo”.

La malnutrición, siempre según la FAO, “se manifiesta de muchas formas, entre ellas:

a) Subalimentación y desnutrición: ingesta de alimentos insuficiente para satisfacer las necesidades de energía alimentaria.

b) Deficiencias de micronutrientes: son deficientes en una o más vitaminas y minerales esenciales.

c) Sobrenutrición y obesidad: una acumulación anormal o excesiva de grasa que puede perjudicar la salud”.

Aunque la pobreza es indudablemente una causa de hambre, según la FAO, “la falta de una nutrición suficiente y apropiada es, a su vez, una de las causas subyacentes de la pobreza. Una definición de la pobreza de amplia aplicación en la actualidad es: ‘La pobreza engloba diversas dimensiones de privación relacionadas con necesidades humanas como el consumo alimentario, salud, educación, derechos, voz, seguridad, dignidad y trabajo decente’” (OCDE).

¿Cuál es la situación en México, en términos de seguridad alimentaria y malnutrición? Más allá de los datos generales del país, ¿qué sucede a nivel de los estados o regiones?

Comentaremos al respecto de estas interrogantes en nuestra colaboración de la próxima semana.

Samuel Galavíz Moreno es doctor en Ciencias Nutricionales por la Universidad de Arizona. Profesor universitario por más de 30 años. Director general de la empresa de servicios nutricionales SAM Health By Nutrition. sgalavizm@gmail.com; Tel. 210-0880.

Acerca del autor

Correo Electrónico

sgalaviz@guaymas.uson.mx

Las opiniones expresadas en los artículos de nuestros colaboradores, son de exclusiva responsabilidad del autor, no necesariamente representan el sentir de Proyecto Puente

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *