La batalla por el PAN Sonora: riesgo y oportunidad - Proyecto Puente
Proyecto Puente > Opinión > La batalla por el PAN Sonora: riesgo y oportunidad

La batalla por el PAN Sonora: riesgo y oportunidad

Luis Alberto Medina

Compartir esta nota en redes Sociales

El PAN en Sonora se alista para vivir un proceso de elección inédita en la renovación de su dirigencia estatal. Lo hace en medio de un ambiente y contexto a su favor a nivel nacional: Fue el partido más fortalecido en los resultados electorales. Pero, en Sonora, el PAN es y ha sido otra cosa.

En los seis años de gobierno pasado en el poder, Acción Nacional practicó las peores prácticas antidemocráticas: corrupción, nepotismo, excesos, enriquecimiento y protección de funcionarios, venganza y revanchismo político. Todo lo que criticaron al PRI, no sólo lo copiaron, lo empeoraron.

Hoy son un partido de oposición débil, pero en una oportunidad de reconstrucción muy favorable por el empuje nacional. ¿Podrán los panistas tener madurez suficiente para hacer una elección democrática sin división? No sabemos.

Historia reciente

En el 2002 tuvo el partido a su primer candidato a la gubernatura electo en un proceso interno: Ramón Corral. Su rival, Francisco Búrquez, fue derrotado. Su corriente quedó muy herida. Se cobró la factura al año siguiente, cuando Guillermo Padrés buscó ser dirigente estatal del PAN. En ese proceso el ahora senador le ganó con siete votos de casi 80 delegados que elegían al dirigente. La relación se compuso hasta que Padrés se convirtió en gobernador e hizo a Búrquez, primero candidato al Senado, en primer lugar de la fórmula, que le permitió ser legislador. Después vendrían los procesos internos para elegir senador en el 2006 y candidato a gobernador, en el 2009, donde Guillermo Padrés ganó en las dos ocasiones a María Dolores del Río, Gustavo de Unanue, David Figueroa, Florencio Díaz Armenta. Se enfrentaron, pero no rompieron.

Los grupos

Hay tres grupos que luchan por el poder del partido. El primero es el del panismo tradicional mezclado con padrecismo: Lo representa Ernesto Munro, el exsecretario de Seguridad. Lo respaldan David Figueroa, Gustavo de Unanue Galla, Francisco García Gámez, entre otros exfuncionarios públicos severamente cuestionados.

El segundo grupo lo encabeza Adrián Espinoza, con el apoyo de Alejandro López Caballero, exalcalde de Hermosillo, resentido con el panismo, sin haber hecho una autocrítica de su papel como alcalde y su alianza con el PRI, junto con Roberto Romero, el prófugo exsecretario de Gobierno.

El tercer grupo lo representa David Galván, apoyado por la nomenclatura nacional del PAN, Damián Zepeda y compañía, así como Javier Gándara, Gildardo Real, y parte del padrecismo: Célida López, Javier Dagnino y Agustín Rodríguez, entre otros.

Ventajas

Es la oportunidad de demostrar que son un partido democrático. Si el dirigente estatal electo sale de un proceso limpio y no accidentado, estaremos frente a un líder legitimado por sus militantes. Alguien con el apoyo absoluto de sus bases. Con la imagen fortalecida. Tendrá seguridad, carácter, para poder hacer el contrapeso necesario. Siempre y cuando no defienda al pasado corrupto, el lastre que dañó a Sonora y acabó con el partido. La batalla del padrecismo es otra: El exgobernador paga un servicio de abogados que sólo los multimillonarios en México lo pueden hacer. Y debe seguir esa ruta hasta que se aclare su situación.

Riesgos

La división sin reconciliación. La trampa como método para ganar la dirigencia. El fraude para ser dirigente. Si se cometen las prácticas antidemocráticas que tanto gustaron al panismo en el sexenio pasado, el PAN perderá la oportunidad histórica de reconstrucción política, de imagen, de ser un partido de opción serio como lo fue en el pasado. Los tres candidatos tienen sed de representar al partido. Los tres representan ya un grupo de panistas que ven la oportunidad de trabajo, alianza política, de carrera, de continuar, de seguir su trayectoria. Es una lucha de ego y ambición de poder interna, como cualquier partido político lo vive. Si se desbordan los ánimos se saldrá de control la elección.

Padrés, con todos

En los tres grupos hay padrecismo. Deben de cuidar que el ex Gobernador no interfiera en el proceso interno. Se ha convertido en un pasivo político en el partido. Cualquier encuesta, sondeo, entrevista, consulta, lo dice. Es una triste realidad que el partido debe tomar en cuenta y sus aspirantes. Padrés debe de estar al margen de la elección porque, en cualquier grupo que gane, tiene aliados. Pedirá ayuda al que llegue. ¿Hasta dónde lo dejarán operar o intervenir? ¿Ganará la prudencia?

Luis Alberto Medina es periodista; director de Proyecto Puente, en Radio Fórmula Sonora; Premio Nacional de Periodismo 2014; colaborador de Denise Maerker, columnista en periódico El imparcial y coordinador de la Licenciatura de Periodismo en la Universidad Kino. @elalbertomedina

Columna tomada de El imparcial

Acerca del autor

Luis Alberto Medina es periodista, director de Proyecto Puente noticiero por internet y en Megacable; Premio Nacional de Periodismo 2014. Colabora con Denisse Maerker en Atando Cabos; con Carmen Aristegui, El Imparcial y Animal Político.

Correo Electrónico

luisalberto@proyectopuente.com.mx

Las opiniones expresadas en los artículos de nuestros colaboradores, son de exclusiva responsabilidad del autor, no necesariamente representan el sentir de Proyecto Puente

COMENTARIOS

1 Comentario

  • Rene Ceballos Sepulveda dice:

    en los tres contendientes se ve la mano de memo, tengo la duda que la tenga metida en el contendiente David Galvan, por que por el apoyo que le da Damian Zepeda que creo que no tenga muy buenas migas con los padrecistas, pero en la politica todo se puede, menos hacer lo correcto.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Proyecto Puente Recomienda