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¿Cómo evitar que el poder te vuelva ciego? No creérsela

Luis Alberto Medina

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El primer año de gobierno estatal o federal, comúnmente, es de apoyo popular. Es sentar las bases de lo que viene o será la administración que encabece el gobernante en turno. Puede asistir a cualquier evento y recibirá el respaldo ciudadano.

El primer año de Guillermo Padrés era de gloria. No salía de las primeras planas de periódicos. Todos hablaban bien de él. Había una esperanza de cambio en el gobierno, de la forma de hacer política. Los funcionarios de su administración le adjudicaban los logros, gestiones, buenos resultados, todo lo ordenaba y lo dirigía el gobernador.

Pero también lo malo que fue saliendo del gobierno, ciudadanos y oposición se lo empezaron a señalar a él. Es normal: Todo lo bueno de la administración, es del gobernante en turno. Todo lo malo, también. El gobierno que gira en torno a una agenda personal del gobernante en turno, se vuelve personalista. De rendición de culto a la cabeza. Si vemos a un gobernante diario en todos los medios, la gente también le exigirá cuentas de todo lo que suceda a su alrededor.

Es la naturaleza política: Si concentras los reflectores, concentras el escenario. Si falla el escenario, falla la función. Si falla la función, se cae el espectáculo. No importa que el actor principal no haya tenido la culpa. Pero él no dejó de exponerse en toda la obra.

Fue lo que sucedió con Padrés. El mismo Eduardo Bours: Cada mes salía evaluado con 90% de apoyo en encuestas. El mejor calificado en México. Fue cortisona política. La tragedia de la guardería le hizo perder el gobierno, mal manejado, y las elecciones. El ego es nuestro peor enemigo: Creer que todo nos sale bien y no nos equivocamos.

Renovación diaria del poder

Hay que leer a Moisés Naím: El Fin del Poder. Los gobiernos de todo el mundo han perdido fuerza, credibilidad. La era de la información ha hecho a cada ciudadano vigilante, demandante, cuestionador de lo que le ocurre y cómo lo gobiernan.

Alonso Lujambio advirtió en su obra “El Poder Compartido”, en 1997, de cómo el presidencialismo mexicano tenía que llegar a acuerdos con la oposición, las minorías, para evitar caer en excesos.

Si no hay cuestionamientos en el periodismo, debe preocuparse el político. Es lo que lo legitima. Cuando el gobernante ve la crítica profesional y fundamentada, como desleal, se empieza a perder el piso.

¿Cómo evitar la ceguera de poder?

1- Autocritica constante: ¿Qué puedo hacer mejor? ¿Estamos permitiendo corrupción en el gobierno? ¿Qué no hemos hecho bien? ¿Hay resultados de los funcionarios? ¿Estamos cometiendo excesos? ¿En qué hemos fallado? Algo y mucho pudiera salir.

2- Si dejas que funcionarios empiecen a hacer negocios, convertirse en proveedores del mismo gobierno con la creación de empresas, en cualquier nivel, se empezará a descomponer la situación.

3- El periodismo es necesario en una democracia. No ver a los medios de comunicación como enemigos. Una cosa es la información que los gobiernos dan. Otra es la interpretación que especialistas, ciudadanos, oposición, le da. ¿Evalúan antes de anunciar los programas el impacto? ¿Cómo lo verán? ¿Qué puede verse mal? ¿Qué no suena congruente con el discurso, con la acción de Gobierno? ¿Qué área tengo vulnerable?

4- La sumisión por dinero. El recurso público como intercambio de lealtades, fue lo que hundió a Padrés. El día que un proveedor, de cualquier giro, que reciba millones y millones, y le dejes de dar dinero, ya no estará de su lado.

5- Una agenda de impacto, no de saturación. ¿Los eventos que dará a conocer el gobernante en turno tienen impacto en el ciudadano? ¿Es necesario que vayan a todos la prensa?

6- ¿Por qué no hacer focus group ciudadanos, académicos, de expertos, de forma continua? Mínimo trimestrales. ¿Cómo nos ven desde afuera? ¿Cómo voy?

7- No esperar a que el que depende de ustedes, les digan siempre la verdad. Trabajan para cuidar el gobierno, al titular, al político. Para que no le pase nada. ¿Tienen asesores externos?

8- Los malos funcionarios. Es inherente a los gobiernos. Los exalcaldes, ex diputados, exsenadores. Todos ellos hicieron algunas cosas bien, o mal. Las que hicieron mal, defenderlas, es ponerse de su lado y no del ciudadano. Eso es muy del siglo pasado. Ya no funciona.

Luis Alberto Medina es periodista; director de Proyecto Puente, en Radio Fórmula Sonora; Premio Nacional de Periodismo 2014; colaborador de Denise Maerker, columnista en periódico El imparcial y coordinador de la Licenciatura de Periodismo en la Universidad Kino. @elalbertomedina

Columna tomada de El imparcial

Acerca del autor

Luis Alberto Medina es periodista, director de Proyecto Puente noticiero por internet y en Megacable; Premio Nacional de Periodismo 2014. Colabora con Denisse Maerker en Atando Cabos; con Carmen Aristegui, El Imparcial y Animal Político.

Correo Electrónico

luisalberto@proyectopuente.com.mx

Las opiniones expresadas en los artículos de nuestros colaboradores, son de exclusiva responsabilidad del autor, no necesariamente representan el sentir de Proyecto Puente

COMENTARIOS

1 Comentario

  • Rafael López dice:

    El logro de los objetivos y metas definidos y programados en el Plan Estatal de Desarrollo son el mejor termómetro para evaluar la eficacia de un gobierno y deben revisarse y adecuarse de manera programada y periódica. La soberbia es el padecimiento mas grave de un gobernante y sus colaboradores son el catalizador.

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