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Sociedad con poder, sociedad de derechos

POR Wendy Briceño Zuloaga

Miradas (in)crédulas

En las últimas semanas observamos, en el contexto del 17 de mayo, Día Internacional Contra la Homofobia, Transfobia y Bifobia, una serie de anuncios y posicionamientos a propósito de los derechos de la comunidad LGBTTTI (lésbico, gay, transexual, transgénero, travesti e intersexual).

Como sabemos, el presidente Enrique Peña Nieto, firmó ese día una iniciativa que plantea reformar el Código Civil Federal, con el fin de que el matrimonio igualitario pueda llevarse a cabo “sin discriminación alguna” y, entre otros puntos, la propuesta contempla que los cónsules, en calidad de jueces del Registro Civil “puedan expedir actas de nacimiento con una nueva identidad de género”.

De igual manera, se plantea reformar el artículo 4º Constitucional, para incorporar –de acuerdo con la Suprema Corte de Justicia de la Nación-, como un derecho humano que el matrimonio se pueda contraer “sin discriminación alguna”.

Cabe destacar que, como han señalado diversos/as críticos/as y analistas, esta no es una concesión graciosa, amable, por parte del gobierno federal. Durante décadas activistas LGBTTTI han luchado para derribar muros mentales y transformar las miradas discriminatorias, planteando una agenda de derechos que ha revolucionado en muchos sentidos el mundo.

El gobierno de Peña (que podremos elucubrar si pretende verse moderno, para ser parte del concierto internacional a propósito de acuerdos que está celebrando, o pretende distraer, entre otras cosas más), llega incluso tarde en esta agenda. La Suprema Corte de Justicia de la Nación emitió en 2015 la jurisprudencia 43/2015 que establece que “son inconstitucionales los códigos civiles de aquellas entidades federativas en las cuales el matrimonio es entendido como la unión entre un hombre y una mujer”.

De igual manera, en la Ciudad de México, los matrimonios igualitarios pueden celebrarse desde 2010 (la enmienda al código civil de la ciudad se aprobó en diciembre de 2009).

Aun así, hay quien coloca el tema como un asunto que distrae la atención de otros de alta relevancia (como la ley anticorrupción, apostándole a que el tiempo transcurra en estos otros debates). Es posible -todo es posible- tratándose del PRI, eso no es de sorprender. Incluso porque Peña no se ha caracterizado por ser un presidente progresista en sus posiciones; muy por el contrario.

Sin embargo, no perdamos de vista lo realmente relevante del caso. Una sociedad que conoce y ejerce sus derechos, que a la par respeta los derechos de las y los demás, será por mucho una sociedad avanzada en muchos aspectos y difícil de engañar y eso, en este nuestro país, es urgente.

Los derechos humanos atraviesan todo lo demás y como señala el Dr. Guillermo Núñez Noriega, una lesbiana, un gay, una mujer transgénero, un hombre transexual, en pobreza, es aún más pobre si se le niega el ejercicio de sus derechos, y en general la sociedad misma es más pobre si no puede ejercer sus derechos. Fundamentales y a los que se les regatea importancia, por ejemplo: los derechos sexuales.

Una sociedad que conoce y defiende sus derechos es una sociedad con poder y necesitamos tener poder frente a gobiernos corruptos que observan en la política y en el gobierno mismo, un lugar para sus negocios, para el ejercicio de su impunidad, para el abuso.

Quiero traer a mención también el caso de Sonora. La gobernadora Claudia Pavlovich, como ya es conocido de todos/as, justo el mismo Día Internacional contra la Homofobia, Transfobia y Bifobia, señaló que, en lo que denominó “su” estado (nótese la intención de imponer el pensamiento propio –incluidos prejuicios- al ámbito público), “estos enlaces no son legales” y que los matrimonios son “entre hombre y mujer”.

Independientemente del anuncio del propio Peña ese día, la gobernadora Pavlovich como abogada  que es, tendría que saber que la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos está por encima de cualquier otra ley o código, y el Artículo 1º Constitucional señala, entre otras cosas, que nadie será discriminado/a en razón de su género, edad, condición social, preferencias sexuales. Por lo que, si alguien de cualquier sexo/género y preferencia sexual quiere casarse, tomando en cuenta que el matrimonio es un acto jurídico, regulado por el derecho civil, puede hacerlo, porque la Constitución salvaguarda sus derechos. Ya ni qué decir después del anuncio realizado por Peña Nieto.

Por lo que en su caso, la gobernadora Pavlovich debiera estar más preocupada porque en “su” estado (que no es tal, sino de toda la gente que aquí vivimos y aquí construimos nuestro día a día de diversas formas), se protejan y se ejerzan plenamente los derechos humanos.

Lamentablemente, parece más bien que lo que está detrás de su posición, de su discurso, tiene el tufo de esos prejuicios atávicos, que pretenden plantear las cosas con miradas biologicistas, supuestamente desde lo “natural”, para contraponer lo que desde su juicio no lo es.

Esas posiciones, son de hace siglos y la Historia (esa que se escribe con mayúscula), ha demostrado que han hecho mucho daño a mujeres, a la comunidad LGBTTTI, a mucha gente a la que en su momento se le consideró “distinta” y por tanto “peligrosa” para un orden social establecido. Son discursos desde el fascismo.

Pero los siglos, las décadas han pasado, hay claridad sobre los derechos humanos, apeguémonos cada quien a su quehacer: a quienes les toca defender lo público, háganlo, para eso están, no para anteponer su visión o la visión moral de un grupo, y si no pueden con ello, si es demasiado porque su convicción desde el culto religioso por ejemplo, les dicta otra cosa, siempre podrán dejar su cargo para quien esté dispuesto a sí hacerlo.

Cierro nada más agregando, para quienes siguen teniendo miedo de que los temas de derechos funjan como “cortinas de humo” de otros temas considerados torales, que hagan su trabajo también: si es en el activismo, si es en la oposición, si es en las aulas, en donde sea; pero no regateemos los logros, porque no son logros de una administración, son logros de luchas de años, que han costado incluso vidas, más bien exijamos los avances y ocupémonos por comunicarlos, para que toda la gente sepa que hay que ejercerlos y tomar el poder que nos corresponde como sociedad.

Hasta pronto.

Wendy Briceño Zuloaga es maestra en Estudios de Género por El Colegio de México y licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de Sonora. celta110@hotmail.com @wzuloag

Acerca del autor

Wendy Briceño Zuloaga es comunicóloga, maestra en Género y diputada federal por el V Distrito.

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COMENTARIOS

2 Comentarios

  • wilfrido dice:

    Estamos completamente de acuerdo en lo que dice la lic. Wendy Briseño.según su exposición.pero en Sonora lo que necesitamos un Gobernadora con lo voluntad para quitarse, no solamente los atavismos o cuestiones religiosas.La ley anticorrupcion es pura teoría y mal fundamentada no va a funcionar porque solamente es un distractor y los problemas siguen no la van aplicar porque al hacerlo la rata de padres ya debería estar en la carcel con toda su recua que están esperando que el sr. Beltrones lo decida. que poca.seguimos con el caudillismo ,el nepotismo y los lacayos de este sr. según el encumbrado.creo que eso es lo que importa. que los sonorenses se sacudan este señor y adelante. sin menospreciar lo que aquí exponen los matrimonios entre igual poco a poco se van ir dando y la sociedad se va ir acostumbrando quiérase o no ellos también forman parte de la sociedad aunque muchos no lo acepten por su formación religiosa.Morena tiene mucho que hacer para el 18 si no quiere quedarse relegada , yo nomás digo y tú que piensas..bye

  • Arturo Martínez dice:

    Excelente nota, muy enérgica y asertiva. Gracias Wendy

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