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Fue el Estado

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El Estado mexicano tiene la obligación de proteger y brindar seguridad a todos, a niños, niñas, homosexuales, hombres, mujeres, ancianos, invidentes, indígenas, incapacitados, a todos quienes vivimos en este país. Los derechos sociales son obligaciones que el Estado tiene con la sociedad.

Brindar seguridad en el transitar diario, es obligación del Estado. Por ejemplo, proporcionar calles y avenidas iluminadas, con señalamientos claros y ordenados, banquetas anchas, seguras y espacios despejados de riesgo para minusválidos.

Servicios de transporte público con rutas seguras y calles bien pavimentadas, con precios módicos bajo el subsidio del gobierno. Carreteras libres y con acotamientos, construidas de materiales seguros y duraderos, y con señalamientos que eviten riesgo de desinformación y accidentes.

También seguridad en los paseos familiares, con centros recreativos limpios y verificados sin peligro alguno, con sanidad en todos los servicios, áreas arboladas, con ausencia de delincuencia y sin venta de drogas.

En casos de accidente o emergencia, brindar la tranquilidad de ambulancias y patrullas de seguridad pública que acudan al auxilio. Si se solicita ayuda o se presenta una denuncia, de inmediato ser atendidos. Policías municipales, estatales, federales y ejército deben resguardar la vida de las personas ante cualquier amenaza personal, pública o amenaza natural.

El Estado mexicano lo constituye gobierno, territorio y habitantes y aunque los sectores sociales que trabajan como columna vertebral, son la burocracia y el ejército, todos somos parte del Estado.

En México, en ocasiones se confunde la obligatoriedad del Estado con las obligaciones del gobierno en turno, pues el país al ser gobernado por un solo partido político durante décadas permitió el desarrollo de un partido de Estado, razón por la que en general no se reconocen con objetividad los derechos sociales, económicos, políticos, laborales y humanos de sus habitantes.

Ofrecer seguridad a la educación es primordial, velar porque todos los niños asistan a la escuela, tengan salones de clases limpios en ambientes ventilados iluminados y seguros, pizarras en perfecto estado, gocen de seguridad en las escuelas las 24 horas, herramientas tecnológicas, ordenadas bibliotecas de consulta, pasillos y patios reforestados y seguros, profesores preparados, competentes y responsables, atención a niños especiales, respeto a creencias religiosas, uniformes y útiles escolares de buena calidad y entregados antes del inicio del  ciclo escolar.

Todos los habitantes del país forman parte del Estado mexicano, es, en un acuerdo de voluntades, donde a través de procesos electorales se otorga autoridad a los gobernantes elegidos, para que los ciudadanos gocen de paz y seguridad en el diario vivir bajo una equilibrada distribución de la riqueza.

El Estado mexicano debe proporcionar empleo a todas las personas, para eso tiene las herramientas y los recursos necesarios. Existen en nuestro país instituciones y organismos capaces de programar eficientemente la generación de empleos, organismos previsores de valores económicos que con estadísticas, proyectos de inversión, análisis, probabilidades y más,  deben y pueden anticipar acertadamente la generación de empleos, en todas las ramas del desarrollo  económico. Brindar seguridad en el empleo con derechos de ley, es una de las tres principales obligaciones de un Estado.

En México el presidencialismo rebasa al Estado. En nuestro país las leyes dictan la división de poderes, sin embargo, el poder se concentra en una sola persona, el presidente de la República Mexicana en turno. El ejecutivo mantiene en un puño al poder legislativo y judicial, la soberanía de los 31 estados no existe, la influencia del presidente permite la intromisión directa en la elección de gobernantes estatales y en las políticas que ellos practican.

Un Estado responsable y sano, primordialmente atiende la salud de sus habitantes, pues en ella radica el bienestar de su población. Proporciona recursos suficientes para hospitales con personal bien pagado y especialistas altamente eficientes. Recursos capaces de absorber a todos los derechohabientes en consultas tratamientos y medicamentos, con estrategias y programas oportunos de prevención de enfermedades.

El Estado mexicano parece un estado fallido, contrario y lejos de brindar seguridad, por ello es señalado por sus habitantes ante instancias internacionales como responsable de grandes tragedias.

“Fue el Estado” es una consigna que retumba en las protestas sociales de nuestro país. El 5 de junio de cada año la consigna está presente en la marcha por la justicia del caso guardería ABC. Los días 26 de cada mes, en conmemoración de la desaparición de los 43 normalistas de la normal Isidro Burgos, la consigna es “fue el Estado”. Contra la Reforma educativa los maestros de la CNTE gritan “fue el Estado”. En la condena de Jacinta mujer indígena encarcelada por tres años acusada de secuestrar a policías estatales, fue el Estado. En la desaparición de miles de personas en el país donde policías de todos los niveles se encuentran involucrados, fue el Estado.

En la falta de medidas de prevención para brindar seguridad, regular, proteger, y garantizar la no discriminación hacia mujeres, fue el Estado. En la falta de atención para prevenir, atender y sancionar la violencia hacia las mujeres, fue el Estado.

En la ausencia de salarios austeros para la clase política, en tanto prevalecen millones de mexicanos en pobreza, fue le Estado.

El Estado mexicano lo constituimos todos y es por eso que el estado de inseguridad e insatisfacción en el que actualmente se encuentra el país, desarrolla en la población un estado anímico de inconformidad,  confusión y decepción personal.

Contra los trabajadores de la Comisión Federal de Electricidad fue el Estado, contra los habitantes de Cananea, contra Mexicana de Aviación, contra los yaquis en Sonora, contra los sonorenses en el sexenio pasado, en la inseguridad que da salir a las calles, en los rebasados servicios médicos, en el desempleo, en la mala calidad de las escuelas públicas, en la mala calidad del agua, en la falta de buenos servicios de transporte público, contra el magisterio.

En la falta de patrullas en la ciudad, en la falta de certeza en el empleo para los trabajadores de honorarios, en las calles con baches, en el abandono de la Sauceda, el parque ecológico, el Parque Infantil  y el Hospital General fue el Estado.

En la falta de un equipo legal competente y previsor, que colabore con seguridad en la impartición de justicia en el estado de Sonora, y que no repita como merolico desde la contraloría del estado “los acusados están amparados”, también fue el Estado. El Estado que conformamos todos, ése que según el Inegi, en esta semana señala, que es rico en corrupción destacando en trámites y servicios públicos realizados en instancias de seguridad.

Dar confianza, ayudar a favorecer condiciones de vida sana y productiva para todas y todos, evitar daños, generar ausencia de riesgo y peligro alguno, mantener firme sin suspensión alguna las garantías individuales, es, debe ser una obligación del Estado mexicano.

María Dolores Rodríguez Tepezano es licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de Sonora; pasante de maestría en Educación por la Universidad Pedagógica Nacional; promotora en Gestión Cultural por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes; fundadora de la Red Sonorense por la Defensa de los Derechos Humanos Laborales.

Acerca del autor

María Dolores Rodríguez Tepezano es licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de Sonora; pasante de maestría en Educación por la Universidad Pedagógica Nacional; promotora en Gestión Cultural por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes; fundadora de la Red Sonorense por la Defensa de los Derechos Humanos Laborales.

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