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Derecho al trabajo: derecho humano

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¿Cuáles son los hechos y cuál es la verdad que los hechos revelan?

En el pasado desfile del Día del Trabajo en Hermosillo, las consignas de la clase trabajadora al marchar en sus contingentes, fueron las mismas consignas y denuncias de cada año:

Respeto al contrato colectivo de trabajo, derecho a pensiones y jubilaciones justas, derecho a la salud, derecho y cobertura de riesgos de trabajo, no a la privatización de los servicios públicos, respeto a la vida de las mujeres, derecho a educación pública, laica y gratuita, exención del trabajo infantil, derecho a huelga, justicia para los niños que murieron en el incendio de la guardería ABC y respeto al magisterio, entre otras.

Si el Estado mexicano tiene la obligación permanente de brindar seguridad laboral y fiscalizar la seguridad de los trabajadores, si como expresan sus voceros, en México las relaciones laborales entre patrones y trabajadores son estables y prósperas, por qué entonces siguen apareciendo las mismas demandas de los trabajadores año con año, ¿por qué no desaparecen estas reales consignas?

La respuesta es muy sencilla y además complementaria. Porque la clase política de nuestro país, no tiene interés alguno en el cumplimiento de las leyes laborales. Y por otro, porque los trabajadores no conocen sus derechos, y nadie defiende lo que no conoce.

En el sistema jurídico mexicano, en distintos instrumentos se reconocen los derechos laborales, se reconoce que el derecho al trabajo es un derecho humano, nacemos con ese derecho, los gobiernos están obligados a proveernos trabajo, deben programar estratégicamente a través de estadísticas y probabilidades, nacimientos y defunciones, jubilaciones y censos, y necesidades sociales y económicas, la creación y generación de empleos permanentes para todas y todos. Empleos que sean dignos y socialmente útiles como lo dicta la Constitución.

El trabajo, al ser un derecho humano es inherente a hombres y mujeres por igual, es inseparable de la persona que depende del trabajo para vivir.

El derecho al trabajo es irrenunciable e integral, por ser un derecho humano, la persona debe de tenerlo y el gobierno debe de darlo porque al no darlo también  niega el derecho a la salud y a la alimentación.

El trabajador siempre tiene derecho a exigir sus derechos individuales y colectivos. Asociarse de manera individual con otros compañeros de trabajo, por ejemplo.

A convertir, una vez unidos un derecho individual en un derecho colectivo, y juntos a través de ese derecho colectivo reivindicar salarios, horarios de trabajo, aguinaldo, derecho por lactancia, cuidados maternos, vacaciones, días de descanso y un sinfín de conquistas, que por ignorancia el trabajador las considera disposiciones de buena voluntad del patrón y de charros dirigentes sindicales, que en situación de poder violan y lucran con los derechos humanos laborales.

La verdad que los hechos revelan, es que lo que debería ser una relación justa y armónica entre trabajadores y patrones se ha convertido en un enfrentamiento permanente.

Enfrentamiento de barbarie con los trabajadores, también, por parte de autoridades y sindicatos a modo del patrón, al grado de negociar contratos colectivos en representación de los trabajadores exponiéndolos a doce horas de trabajo nocturno, en servicios de salud como es el caso de los hospitales, y en trabajos de alto riesgo como es la minería en nuestro estado, condiciones de trabajo que llevan a desenlaces fatales como las tantas muertes en la mina de Cananea. La Ley federal del Trabajo no permite más de siete horas de trabajo en horario nocturno.

“No olvidemos que el proceso educativo se da en el transcurso de la acción misma. La educación, desde una perspectiva comunitaria y participativa, como es la actividad laboral, ha demostrado ser fundamental para combatir el miedo y la desinformación  que promueven las autoridades patronales”.

El primero de mayo pasado desfilaron diecinueve contingentes de trabajadoras y trabajadores sindicalizados, además algunos otros grupos de trabajadores contratados bajo el régimen de  “outsourcing”, para variar, proceso de contratación amañado en beneficio del patrón, que consiste en que una empresa delega parte de sus responsabilidades de contratación a otra empresa, bajo la premisa de que el trabajo sea más eficiente y obtener mayor productividad.

Ni la gobernadora del estado Claudia Pavlovich Arellano, ni el presidente municipal -Manuel Ignacio Acosta Gutiérrez-, ni el secretario de Educación Ernesto de Lucas Hopkins, -los tres abogados- estuvieron presentes en el desfile; no fueron a escuchar las mismas consignas y demandas  de cada año.

En tanto la coordinadora de Trabajadores de la Educación en Sonora, lanzó consignas y descalificaciones al gobierno estatal y a la Secretaría de Educación por los desacuerdos que tiene con ellos y con la aplicación de la reforma educativa. Además el contingente de trabajadores del ayuntamiento, reafirmó su rechazo a la privatización del servicio de recolección de basura por parte del municipio.

Por último, cito de nuevo a Carlos Rodríguez Rivera, en su libro Derechos Humanos Laborales, “Como en cualquier otro aspecto del derecho, las leyes reglamentarias, contratos colectivos, reglamento interior, o cualquier acuerdo que se dé entre patrones y trabajadores, debe subordinase a la norma fundamental, es decir, a la Constitución Política y Convenios o Tratados Internacionales celebrados de acuerdo a ella”.

Pero vivimos en un estado de las cosas, en donde sistemáticamente encontramos una clase política siquiátrica y perturbada, que estudia derecho y no conoce las leyes del derecho, que con ley en mano persigue por años a delincuentes defraudadores, los encuentra, los saluda y no los aprehende. Una clase política que sólo busca puestos políticos para sobrellevar su condición social. Tremenda situación la nuestra.

Fuente: R. R. Carlos, 2002. Derechos Humanos Laborales. México D.F.

María Dolores Rodríguez Tepezano es licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de Sonora; pasante de maestría en Educación, por la Universidad Pedagógica Nacional; promotora en Gestión Cultural por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes; fundadora de la Red Sonorense por la Defensa de los Derechos Humanos Laborales.

Acerca del autor

María Dolores Rodríguez Tepezano es licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de Sonora; pasante de maestría en Educación por la Universidad Pedagógica Nacional; promotora en Gestión Cultural por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes; fundadora de la Red Sonorense por la Defensa de los Derechos Humanos Laborales.

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mariadolores_tepezano@hotmail.com

Las opiniones expresadas en los artículos de nuestros colaboradores, son de exclusiva responsabilidad del autor, no necesariamente representan el sentir de Proyecto Puente

COMENTARIOS

2 Comentarios

  • Rosa María O´Leary dice:

    Excelente María dolores, y qué pero le pones al consejo sindical permanente, es la peor burla que he visto a la clase trabajadora.

  • francisco mendoza dice:

    Dicen por ahi, que los trabajadores tienen a sus representantes que se merecen. Nadien puede defender lo que no conocen. Además a los trabajadores no les intereza conocer, mucho menos comprar libros, pero ahora es mas facil de bajar informacion, sobre la ley del imss, ley federal de trabajo etc… No hay pretextos para estudiar estas leyes.
    Nadien te va defender cuando esten incumpliendo la ley y tus representantes no te defiendan. Tu eres tu defenza estudia, prepararate..
    QUIEN DENUNCIA SALVA.

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