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No te canses

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“Las cosas no han cambiado en México sino para empeorar”, fueron las palabras de Fernando del Paso, al ofrecer su discurso en la ceremonia de entrega del premio de las letras españolas, el Premio Cervantes 2016.

FERNANDO DEL PASO

Su mensaje refleja el coraje de un mexicano herido, no debilitado por el dolor de la realidad, al contrario, escuchamos la voz de un adulto mayor en recuperación de su salud, ansioso y alegre por querer volver a escribir, un escritor universal que muestra su fortaleza con la vida.

Encanecido, con lucidez admirable, Del Paso denuncia ante la comunidad internacional las políticas de lo que pareciera ser, tan sólo el principio de un estado totalitario en nuestro país, dijo: “en México continúan los atracos, las extorsiones, los secuestros, las desapariciones, los feminicidios, la discriminación, los abusos de poder, la corrupción, la impunidad y el cinismo.

Y agregó, entre otras cosas: “criticar a mi país en un país extranjero me da vergüenza. Pues bien, me trago esa vergüenza. No denunciarlo, eso sí que me daría aún más vergüenza”.

La vergüenza de Del Paso, no pierde esperanza, en su discurso advierte también, lo complicado, que por su salud, ha sido su existencia. Y sin embargo, a sus 81 años alienta entre líneas, a vivir agradecido por haber venido al mundo a vivir la vida, sugiere augurios de un país más justo para sus hijos, nietos y bisnietos cuando agrega: “Me pondré de nuevo la camisa para seguir escribiendo”.

El sentimiento de pena del escritor, reconoce la vergüenza de un sistema de justicia que no respeta leyes y procedimientos y resulta lesivo para impartir justicia a la población.

Humillante resulta vivir en un país donde 43 estudiantes fueron desaparecidos por las autoridades de los tres niveles de gobierno, las falsas y dolosas investigaciones de las autoridades, nos llevan a sospechar de la participación corrupta, en la investigación que pone en evidencia al Estado mexicano.

Desolador sentimiento, por el desorden y el desinterés de la autoridad, al no aclarar la muerte de 49 niños, bajo el fuego de un incendio en guardería. A casi siete años de la tragedia, los propietarios y responsables de la estancia infantil, quienes debían cuidar y proteger a los infantes, gozan de libertad.

Alarmante encontrar un país en el que las autoridades del orden público y la protección, han sido ineficientes, al grado de recurrir a los miembros del ejército, para que  cumplan con funciones de orden público, que no le corresponden.

Tristeza profunda de saber que 21.4 millones de niños viven en condición de pobreza en nuestro país. País rico en recursos naturales, que son malbaratados por los gobiernos al mejor postor en el extranjero, manoseando los dineros de sus ventas.

Retraso y mala voluntad cuando se derogan los derechos humanos laborales a la clase trabajadora, y la  someten a 73.04 pesos diarios de salario mínimo.

Convivimos con el temor de ser mujer en una sociedad que desaparece y condena a las nuestras, a nuestras hijas, condena de desprecio, odio y muerte por ser mujer,  y por vivir en una educación patriarcal que emerge desde el gobierno.

En nuestro estado de Sonora, en apariencia, en busca de una sociedad más igualitaria y de respeto, al igual que el gobierno federal con Virgilio Andrade, la ridícula y deshonesta designación, de una Fiscalía Anticorrupción dirigida por un cercano a la gobernadora en turno, cuya función es tan lenta, que ya es descalificada por la población.

Justicia es justicia, si es pronta y expedita.

Vergüenza de un país gobernado por una clase política que parece reproducirse cual endémica se observa  de “mentirillas y falsas realidades” negando, la existencia de un Estado incapaz de ofrecer presupuestos suficientes ante la magnitud de los problemas que vive.

Como Fernando del Paso, simpático e impetuoso a sus 81 años, así como él no cesa por un lado en denunciar corruptelas, y por otro, cual humano en emprender personales y públicas nuevas batallas, así es obligación de quienes habitamos este país, ponernos la camisa para construir una sociedad, donde queden atrás los insultos que hemos recibido de la clase política, la humillación de ver a nuestros hijos con hambre, así como Del Paso recuperemos la dignidad y dejemos atrás la vergüenza.

María Dolores Rodríguez Tepezano es licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de Sonora; pasante de maestría en Educación, por la Universidad Pedagógica Nacional; promotora en Gestión Cultural por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes; fundadora de la Red Sonorense por la Defensa de los Derechos Humanos Laborales.

Acerca del autor

María Dolores Rodríguez Tepezano es licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de Sonora; pasante de maestría en Educación por la Universidad Pedagógica Nacional; promotora en Gestión Cultural por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes; fundadora de la Red Sonorense por la Defensa de los Derechos Humanos Laborales.

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