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La reconstrucción del PAN Sonora

Luis Alberto Medina

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En un ejercicio inédito de un partido político en Sonora, el PAN convocó a cinco analistas, académicos y periodistas para escuchar su visión sobre la imagen que tiene la sociedad de su institución.

Se trató de analizar por qué se llegó a la derrota del pasado 7 de junio. Qué fue lo que ocurrió con el partido en el gobierno. Cómo es que llegaron a abandonar el Palacio de Gobierno con el sello del periodo de mayor corrupción política e inmoralidad en Sonora.

La idea fue de Gustavo de Unanue Aguirre, de la Fundación Rafael Preciado. La tomó el líder estatal, Leonardo Guillén. El plan era escoger a un grupo de personas que pudieran analizar, sin censura, la debacle y futuro panista.

Fue el pasado 18 de marzo en un hotel de la ciudad. Los panelistas fueron: los periodistas Soledad Durazo, Juan Carlos Zúñiga y su servidor. También el presidente de Sonora Ciudadana, Guillermo Noriega, y el investigador Juan Poom Medina, del Colegio de Sonora.

La ruta de la reconstrucción panista atraviesa una autocrítica profunda, que muchos de ellos no han podido hacer, pero que estuvieron dispuestos a ponerse frente al espejo de sus errores como ningún partido lo había hecho en Sonora. No se puede regatear la apertura y el PAN lo hizo: escuchar a personajes externos, de frente, para que expusieran el por qué de la descomposición política.

Acudieron ex dirigentes estatales como Gustavo de Unanue Galla, Florencio Díaz Armenta. Los ex candidatos a la gubernatura: Ramón Corral y Javier Gándara. El ala padrecista: Agustín Rodríguez, el diputado federal y político más cercano al ex Gobernador, diputados locales, federales, alcaldes, ex funcionarios. Todos dispuestos a escuchar. Aunque algunos no estuvieron de acuerdo en lo que se dijo, aguantaron estoicos la crítica. Otros optaron por el arrebato y víscera política, el sello distintivo de su gobierno, para defenderse de lo indefendible. No entendieron, ni entenderán, que la conciencia tranquila es la mejor almohada para dormir.

La ausencia de integrantes de la familia Alcaraz, cómplices conspicuos de la derrota panista, imagen del arrebato, persecución, intolerancia, nepotismo, habla de su genética hecha para no aceptar errores.

¿Qué sigue?
Es sólo el principio. Leonardo Guillén mostró una apertura y respeto que sorprendió. Una imagen de tolerancia que no conocíamos. Un líder ávido de impulsar la reconstrucción del partido. El empuje de Gustavo de Unanue Aguirre para este evento habla de los valores de esos liderazgos en el partido: No todo está perdido en el futuro para el PAN.

Pero se necesita sacudir la casa. No es el tiempo ni el trienio del partido. La sociedad está dolida, desilusionada con el partido que prometía el cambio, en Sonora y a nivel nacional, que veía la rendición de cuentas y ataque a la corrupción como su base de Gobierno. Nada de eso fue el padrecismo. La aceptación, la derrota total, es inicio de reconstrucción. No se extraña al PAN en el gobierno.

Sí hace falta una oposición responsable, fuerte, que cuestione los excesos. Si el PRI volvió a gobernar Sonora y México cualquier partido lo puede hacer.

Limpia y unidad
El PAN debe sacudirse su imagen de corrupto impulsando desde adentro el castigo a los corruptos o el deslinde de los corruptos.

Pero, antes, ¿cuándo iniciará la reconciliación interna? Desde el Comité Ejecutivo Nacional, Damián Zepeda, el secretario nacional, no se sabe qué papel juega con el partido en Sonora. Todo lo maneja a control remoto pero se ha distanciado de la militancia aquí. Se volvió inalcanzable. En el Congreso del Estado la bancada panista está dividida y se boicotean entre ellos.

Algunos padrecistas no aceptan aún sus errores. ¿Cuándo entenderán que están en etapa de reconstrucción, catarsis y acomodo para el futuro? Es momento de poner orden y asumir costos. De invitar a líderes empresariales, ciudadanos honestos a las filas del partido. De regresar a las universidades. De ir a las bases. De volver a empezar. Manuel Espino no se equivocó en su diagnóstico que lo llevó a su expulsión: cuidar al partido del gobierno. Un partido que señalara los excesos y no cómplice. Nadie le hizo caso a nivel nacional.

Pero no todo está perdido. Ya empezó la reconstrucción.

Luis Alberto Medina es periodista; director de Proyecto Puente, en Radio Fórmula Sonora; Premio Nacional de Periodismo 2014; colaborador de Denise Maerker, columnista en periódico El imparcial y coordinador de la Licenciatura de Periodismo en la Universidad Kino. @elalbertomedina

Acerca del autor

Luis Alberto Medina es periodista, director de Proyecto Puente noticiero por internet y en Megacable; Premio Nacional de Periodismo 2014. Colabora con Denisse Maerker en Atando Cabos; con Carmen Aristegui, El Imparcial y Animal Político.

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