Inseguridad y democracia - Proyecto Puente
Proyecto Puente > Opinión > Inseguridad y democracia

Inseguridad y democracia

Compartir esta nota en redes Sociales

El pasado 23 de febrero circuló en redes sociales un video en el que escuchamos a la gobernadora Claudia Pavlovich abordar el tema de la seguridad en el estado. Fue una breve entrevista frente a palacio de Gobierno. Dijo: “El tema de salud y educación son prioritarios para mí, para todos, y tema por supuesto de seguridad, que es más bien –insisto- un tema de percepción, también. Yo quiero ser muy, muy clara en ese tema, tú le preguntas a la gente y te dice que el gran problema es la seguridad; sin embargo le preguntas si ha sido asaltado, y te dice no y un familiar tampoco. Lo que sucede es que como todo la globalización, las redes sociales, tú ves que en un lugar como Colombia o Venezuela o Yucatán pasó algo y sientes que también está sucediendo en tu estado. Es un tema mucho de percepción. Pero también habremos que atacarlo con la participación ciudadana”.

Sin duda la organización de las y los ciudadanos, es el elemento clave, que permite la participación ciudadana en sociedades democráticas. Y aunque no es tarea sencilla su conformación, si es necesaria para la mejor y más sana convivencia.

La colonia Staus, donde mi familia y yo vivimos, se fundó hace 26 años. Sus primeros habitantes eran  personas muy jóvenes. Durante los primeros años los robos a casa habitación fueron permanentes, a diario tuvimos asaltos a nuestras viviendas, así como a transeúntes. Ante la denuncia en corporaciones policiacas, los servicios de seguridad pública no funcionaron, descubrimos a los policías como cómplices de malandrines, y lejos de protegernos avisaban a los ladrones de los horarios disponibles para sus atracos.

Ante esta fallida circunstancia, llamada de auxilio que mal brindó la policía municipal, las y los habitantes de la colonia optamos por agruparnos para protegernos. En 1994 nos constituimos como asociación civil sin fines de lucro. Formamos una mesa directiva con presidente, secretario, tesorero, encargados de vigilancia y jardines, y, representantes de cada calle. Fue lo mejor para nuestras familias.

Desde entonces, agrupados, nos hemos enfrentado a no pocas embestidas. Vencimos a vecinos aledaños que solapados por la autoridad intentaron despojarnos de nuestros espacios y violentar el derecho a la seguridad de vivir  tranquilos.

Soriana Encinas por ejemplo, inició su construcción utilizando nuestro principal acceso a la colonia, contemplándolo en sus planos sin ninguna autorización, como su principal vía de carga y descarga de productos, acceso pagado y pavimentado por nosotras y nosotros. Obviamente no lo permitimos y durante el conflicto, entre otras irregularidades mayores, encontramos que construían sin permiso de uso de suelo.

Lo mismo sucedió con el casino de baile Old West, quienes intentaron desfogar a sus clientes en la madrugada atravesando nuestra colonia. Poco les duró el gusto  pues exigimos a la autoridad que les dieran otras opciones a través de tránsito municipal.

El Hotel San Ángel -en su proceso de ampliación- invadió terrenos de la colonia y después de un largo litigio tuvo que retroceder, derrumbar y regresar el espacio que se había robado. Cuando Parques y jardines no acudía a la poda y mantenimiento de nuestros parques, denunciamos su incumplimiento ante la Contraloría, desde entonces vienen cada mes. Acuden a cumplir con su deber.

En cada uno de estos y muchos otros atropellos, la autoridad no respondió rápidamente a nuestro llamado. Como la gobernadora, también creían que nuestras denuncias por la falta de seguridad y nuestras sospechas de colusión entre empresarios y autoridades, eran percepciones sin fundamento, pero no fue así.

A casi un mes de las declaraciones de la gobernadora, que por sus palabras se aprecia que poco sabe de la conformación del Estado como ente proveedor de seguridad en toda la extensión de la palabra. Hoy nos encontramos con una ciudad capital en donde madres organizadas denuncian el robo de niños. 64 colonias se organizan como autodefensas ante la abrumadora cadena de robos de que son víctimas. La indigencia es el diario vivir de decenas de personas en nuestra ciudad. Accidentes viales que combinan la irresponsabilidad del conductor y el mal diseño de las avenidas con saldos mortales. Una ciudad donde los tiraderos de droga son reconocidos y ubicados por la autoridad, y donde el crimen organizado cobra vidas al mayoreo, como sucedió en el poblado Miguel Alemán. Además del ancestral problema de polución, causa de un sinfín de enfermedades respiratorias.

No, no es cosa de percepción la inseguridad que vivimos, la inseguridad en el país y en nuestro entorno inmediato es una realidad.

La condición inmediata y contestataria, de las autoridades, ante cuestionamientos sobre inseguridad en nuestra ciudad, es generalizada por parte de los servidores públicos, y pretende minimizar y discrepar con la opinión y las vivencias de las y los ciudadanos, lo que no abona a la resolución de los problemas. .

La seguridad y la democracia no son caminos fáciles de recorrer, pero tampoco deben ser una sala de cirugías donde en apariencia se puede barnizar con declaraciones, ocultando el fondo de nuestra verdadera constitución social.

Requerimos de más participación ciudadana que contribuya con propuestas y denuncias que permitan alcanzar nuestros objetivos de bienestar y desarrollo. Sin olvidar que requerimos que se apliquen a fondo las reglas que regulan la conducta, para una convivencia ordenada y sana, empezando por quienes nos gobiernan. La seguridad de vivir bien debe ser para todas y todos.

El Estado mexicano, a través de sus gobernantes, tiene como su responsabilidad constituir, seguridad total en el empleo, el tránsito libre y seguro, la educación sin riesgo alguno de abandono, la garantía de recreación gratuita y, la seguridad en la salud como factor determinante del desarrollo de una población.

Cabe mencionar que el pasado lunes se presentó el programa Interinstitucional para la Prevención Social de la Violencia y la Delincuencia del Estado de Sonora, con el que se aprobaron los recursos necesarios para cada municipio en programas contra el delito.

Esperemos que este programa también ayude a la construcción de instituciones confiables y al crecimiento de una sociedad consciente del alto  riesgo de vivir desorganizada.

Los resultados que arroje este programa, están por verse.

María Dolores Rodríguez Tepezano es licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de Sonora; pasante de maestría en Educación, por la Universidad Pedagógica Nacional; promotora en Gestión Cultural por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes; fundadora de la Red Sonorense por la Defensa de los Derechos Humanos Laborales.

Imagen tomada de Internet.

Acerca del autor

María Dolores Rodríguez Tepezano es licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de Sonora; pasante de maestría en Educación por la Universidad Pedagógica Nacional; promotora en Gestión Cultural por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes; fundadora de la Red Sonorense por la Defensa de los Derechos Humanos Laborales.

Correo Electrónico

mariadolores_tepezano@hotmail.com

Las opiniones expresadas en los artículos de nuestros colaboradores, son de exclusiva responsabilidad del autor, no necesariamente representan el sentir de Proyecto Puente

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *