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Enfermedades no transmisibles

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Las enfermedades no transmisibles (ENT) han alcanzado proporciones epidémicas a nivel mundial. Provocan más muertes que todas las demás causas juntas y constituyen las principales causas de muerte. Afectan más a las poblaciones de ingresos bajos y medios.

Estos padecimientos podrían reducirse de manera significativa combatiendo los factores de riesgo y aplicando la detección precoz y los tratamientos oportunos, con lo que se salvarían millones de vidas y evitando muchos sufrimientos a quienes las padecen y a sus familias.

Las ENT se deben en gran medida de acuerdo al Informe sobre la situación mundial de las enfermedades no transmisibles, 2010, de la Organización Mundial de la Salud (OMS) a cuatro factores de riesgo o hábitos de vida poco saludables que se han afianzado de forma generalizada entre la población, como parte de la transición económica, los rápidos procesos de urbanización y los modos de vida del siglo XXI: el consumo de tabaco, las dietas malsanas, la inactividad física y el uso nocivo del alcohol.

Los efectos perniciosos de estos factores de riesgo afectan cada vez más en los países de ingresos bajos y medios y las personas más pobres en todos los países, como reflejo de los determinantes socioeconómicos subyacentes. En estas poblaciones se perpetúa un círculo vicioso: la pobreza expone a la gente a factores de riesgo comportamentales de las ENT y, a su vez, las ENT resultantes tienden a agravar la espiral que aboca a las familias a la pobreza.

Por consiguiente, a menos que se combata enérgicamente la epidemia de ENT en los países y comunidades más gravemente afectados, el impacto de esas enfermedades seguirá acentuándose y veremos alejarse el objetivo mundial de reducción de la pobreza.

Según la OMS, el tabaquismo se cobra una vida cada 6.5 segundos. Las investigaciones realizadas llevan a pensar que las personas que empiezan a fumar durante la adolescencia (como ocurre en más del 70% de los casos) y siguen haciéndolo durante 20 años o más vivirán entre 20 y 25 años menos que quienes nunca hayan probado el tabaco.

El cáncer de pulmón y las cardiopatías no son los únicos causantes de serios problemas de salud y de defunciones. Casi todos sabemos que fumar puede causar cáncer de pulmón; sin embargo, pocas personas se dan cuenta que también está asociado con un mayor riesgo para muchos otros tipos de cáncer, incluyendo el cáncer de boca, nariz, senos nasales, labio, laringe, garganta (faringe), esófago, vejiga, hígado, riñón, páncreas, ovario, cuello uterino, estómago, colon, recto y leucemia mieloide aguda.

La Encuesta Nacional de Adicciones 2011(ENA 2011). Muestra Tabaco: en población de 12 a 65 años, el 21.7% de la población total de México son fumadores activos (17.3 millones); 31.4% de los hombres son fumadores (12 millones) y 12.6% de las mujeres son fumadoras (5.2 millones), 26.4% son exfumadores (21 millones) y 51.9% nunca ha fumado (41.3 millones). Edad de inicio de consumo diario 20.4 años; en hombres, 20 años y en mujeres, 21.7 años.

La Prevalencia de consumo en adolescentes (población de 12 a 17 años), muestra que 12.3% son fumadores activos (1.7 millones), 16.4% de los hombres son fumadores (1.1 millones), 8.1% de las mujeres son fumadoras (539 mil), 9.9% son exfumadores (1.3 millones) y 77.8% nunca ha fumado (10.5 millones).

El tabaco provoca más de 60 mil muertes al año. Las principales causas de mortalidad relacionadas son: enfermedad isquémica del corazón: 22 mil 778 personas. Enfisema pulmonar: 17 mil 390 personas. Enfermedad cerebral vascular (ECV): 13 mil 751 personas. Cáncer pulmonar: 6 mil 168 casos de muerte. Costos anuales estimados para la atención médica de tan sólo cuatro de las diversas enfermedades atribuibles al consumo activo de tabaco: entre 23 mil millones de pesos (escenario conservador) y 43 mil millones de pesos (escenario alto) -Instituto Nacional de Salud Pública, 2009-.

Dentro de los factores de riesgo comportamentales se señalan las dietas malsanas consecuencia de ello son el sobrepeso y la obesidad, en México, afectan a 7 de cada 10 adultos mexicanos de las distintas regiones y localidades.

Esto implica que los esfuerzos para prevenir este problema deben además de la prioridad nacional expresada en el Acuerdo Nacional para la Salud Alimentaria (ANSA), estar aparejada con el desarrollo de esfuerzos locales sostenidos multisectoriales, para promover la salud y la participación de la población para su control. Para ello se requiere además de la regulación, la evaluación de los programas y una adecuada inversión de recursos.

La esperanza de vida al nacer (EV) en México, es la más baja entre todos los países miembros de la OCDE (lugar 34 de 34 miembros), en estos últimos este indicador se incrementó en promedio en tres años entre el 2000 y el 2012 (aumentando de 77.1 años a 80.2 años), en cambio la esperanza de vida en México se incrementó solamente en un año durante el mismo periodo (de 73.3 a 74.4 años). Por lo tanto, la brecha en longevidad entre México y otros países miembros de la OCDE se ha ampliado de aproximadamente cuatro a cerca de seis años.

Este lento progreso en la EV lo relacionan con los hábitos de vida saludables, sobre todo a los malos hábitos de nutrición y las altas tasas de obesidad, recordemos que en el 2012, la tasa de obesidad en la población adulta, en nuestro país – basada en medidas reales de talla y peso – fue de 32.4% en el 2012 (en el año 2000 teníamos una tasa de 24.2% ), de esta manera tenemos la segunda tasa más alta de los países de la OCDE, después de los Estados Unidos (35.3% en el 2012).

Esta creciente prevalencia de la obesidad nos augura incrementos en la incidencia de problemas de salud (como las enfermedades cardiovasculares, la diabetes y sus terribles complicaciones), como también desafortunadamente se perfilan mayores necesidades de recursos para afrontar los crecientes gastos de la atención médica por estos padecimientos.

Los costos atribuibles a la obesidad eran de 42 000 millones de pesos, equivalente a 13% del gasto total en salud (0.3% del PIB). De acuerdo a estimaciones presentadas por la doctora Mercedes Juan en 2015 (Conferencia Internacional “Hacia la cobertura universal en salud” Lima, Perú), podrían ascender para 2017 a 101 mil millones de pesos, 101% más respecto al costo estimado en 2008, los costos indirectos se incrementarían hasta 292% entre 2008 y 2017 (de 25 000 a 73 000 millones).

La inactividad física es considerada como uno de los factores de riesgo de mortalidad más importantes en México y está asociada con la aparición y falta de control de diversas enfermedades crónicas como obesidad, hipertensión, diabetes mellitus, dislipemias, osteoporosis y ciertos tipos de canceres. Por ello, promover la actividad física fue reconocido en el ANSA como el primer objetivo de una política para la prevención y control del sobrepeso en el ámbito nacional. La Organización Mundial de la Salud (OMS) reporta que la inactividad física en adultos ha tenido un incremento del 14% en los últimos tres años en el ámbito mundial.

A partir de los resultados de actividad física y sedentarismo de la Ensanut 2012, se estima que 58.6% de los niños y adolescentes de 10 a 14 años no refieren haber realizado alguna actividad física organizada (participación en deportes organizados) durante los últimos 12 meses previos a la encuesta, 38.9% realizo uno o dos actividades y 2.5% más de tres actividades; la actividad más frecuente para este grupo de edad es el futbol soccer. De acuerdo con la clasificación de la OMS, en México 22.7% de los adolescentes entre 15 y 18 años son inactivos, 18.3% son moderadamente activos y 59% son activos. Por otro lado se estimó que en adultos mexicanos de 20 a 69 años de edad, la prevalencia de inactividad física aumento significativamente 47.3% en los últimos seis años (2006-2012). Este fenómeno es similar al observado en otros países.

Uso nocivo del alcohol. El 71.3 % del total de la población mexicana de 12 a 65 años, ha consumido alcohol alguna vez en la vida (80.6% hombres y 62.6% mujeres). La prevalencia de consumo en el último año fue de 51.4% de la población (62.7% hombres y 40.8% mujeres).

Al analizar la prevalencia del consumo de alcohol en los adolescentes de 12 a 17 años, en el último año, muestra que 30% de este grupo lo consumieron, 31.8 % fueron hombres y 28.1% mujeres.

El alcohol es una droga de inicio: 63.2% de quienes iniciaron su consumo pasaron a una segunda sustancia, provoca dificultades frecuentes con la familia, peleas, problemas con la policía, detención de personas estando bajo los efectos del alcohol, problemas laborales, pérdida del empleo, violencia y comisión de delitos. Para más de la mitad de los menores de edad que son detenidos en el Consejo Tutelar de Menores por cometer infracciones (3 mil 757 de 6 mil 923), el alcohol es la segunda droga más utilizada después de la mariguana.

8 de cada 100 lesionados por causa externa, se encontraban bajo el efecto del alcohol al momento de ingresar a Servicios de Urgencias Hospitalarias. 6 de cada 100 personas mueren al año por cirrosis del hígado. Es la principal causa de muerte en jóvenes de 15 a 29 años por accidentes de vehículo de motor (incluyendo accidentes de tránsito y atropellados).

La quinta parte de los accidentes laborales se relaciona con la ingesta de bebidas alcohólicas y se encuentra entre las diez principales causas de discapacidad entre los trabajadores, lo que afecta directamente la productividad del empleado con altos impactos indirectos a la empresa.

Uno de los retos más importantes que enfrentamos como país, al igual que en nuestro estado, es en materia de igualdad de oportunidades para tener acceso a los servicios de salud, con equidad, lo cual requiere de un enorme esfuerzo, mayores inversión económicas y coordinación entre todos los niveles de gobierno, así como en un cambio de enfoque y estrategias en el modelo de atención en salud, privilegiando la Atención Primaria de la Salud, ampliar las acciones de promoción de la salud y prevención de enfermedades, así como la gestión de los riesgos sanitarios y estimular una participación comunitaria más informada y cada vez más comprometida.

Ampliar de manera eficaz la cobertura del primer nivel de atención, con centros de atención continua en lugar de modalidades solo matutinas, disminuyendo también las presiones de los servicios de urgencias de los Hospitales por urgencias sentidas no casos reales de urgencia.

Otro reto fundamental es la calidad, brindar servicios de salud eficientes, con calidad, calidez y seguridad para todos los sectores sociales, en todas las Instituciones del Sistema Nacional de Salud (SNS), por todos miembros e integrantes.

En este sentido como ejemplo Las Estadísticas de la OCDE sobre salud 2014 (Estadísticas de la OCDE sobre la salud 2014, México en comparación), indican que el número de médicos per cápita se ha incrementado en la última década, pasando de 1.6 médicos por cada 1,000 habitantes en el 2000 a 2.2 en el 2012, sin embargo esta cifra sigue siendo inferior al promedio de la OCDE de 3.2.

El número de enfermeras aumentó pero de forma más discreta de 2.2 enfermeras por cada 1,000 habitantes en el 2000 a 2.6 en el 2012. Esta cifra sigue estando muy por debajo del promedio de la OCDE de 8.8. Respecto al número de camas el promedio en nuestro país es de 1.6 camas por mil habitantes y el promedio a nivel de OCDE es de 4.8 por mil habitantes, ocupamos el lugar 34 de 34.
Estos indicadores en Sonora en 2014 se situaban por abajo del promedio nacional, teníamos 1.46 médicos por cada mil habitantes y 2.17 enfermeras por cada mil habitantes, mientras indicador de camas en el estado de Sonora en el 2014 era de .98 camas por cada 100 habitante, contábamos con 2863 camas en el sector salud para 2 millones 892 mil 464 habitantes.
FINALMENTE RESLATAMOS tres aspectos de la Estrategia Nacional de Combate al Sobrepeso y la Obesidad: CHÉCATE, MÍDETE Y MUÉVETE y Consulte a su médico.

Dr. Francisco Javier Muro Dávila. Médico cirujano (UNAM); maestro en salud pública (ESPM-SSA), presidente del Colegio de Profesionales de Salud Pública en el Estado de Sonora; REG SSA DGP 471325, Ced. Prof 471325 y O26403 SEC @MUROFJ

(Imagen tomada de internet).

Acerca del autor

Dr. Francisco Javier Muro Dávila es médico cirujano por la UNAM (Ced. Prof. 471325, Reg. SSA 58351), Maestro en Salud Pública, ESPM-SSA (Ced. Prof. 026403 SEC-Sonora), Vicepresidente del Colegio de Profesionales de Salud Pública del Estado de Sonora.

Correo Electrónico

fj_muro@hotmail.com

Twitter

@MUROFJ

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