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Graffitis para sobrevivir a la #LeyDeSeguridadInterior

POR Hermes D. Ceniceros

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El viernes primero de diciembre varias de las fuentes más emblemáticas de la capital del país amanecieron teñidas de rojo en una acción de protesta por la recién aprobada Ley de Seguridad Interior.

Anteriormente un colectivo de artistas llamado Fuentes Rojas ya había hecho una acción similar. En ese entonces, los activistas querían visibilizar en el espacio público la sangre derramada por la guerra contra el narcotráfico que había desatado Felipe Calderón.

En esta ocasión las fuentes teñidas de carmín siguen visibilizando ese dolor, pero añaden la sangre que se ha vertido en el gobierno de Peña Nieto, así como la que seguirá corriendo de aprobarse en el Senado la Ley de Seguridad Interior.

Podemos dar esa interpretación de las fuentes teñidas del color de la sangre gracias al tuit de la cuenta oficial de Cencos que dice: “Hoy las fuentes de la #CDMX se pintaron de rojo, la seguridad no debe ser responsabilidad de las fuerzas armadas. La #LeyDeSeguridadInterior NO es la respuesta y únicamente perpetuará la violencia. Exigimos se busque la paz, continuar con esta guerra, sólo generará más sangre”.

Cencos y otras organizaciones de la sociedad civil han formado el colectivo #SeguridadSinGuerra para pedir que sus opiniones en contra de la Ley de Seguridad Interior sean tomadas en cuenta en el proceso legislativo, sin embargo desde comienzos de la semana pasada se vieron claras intenciones por parte de la bancada priista por aprobar esta ley de manera fast-track, sin socializarla y a puertas cerradas.

El jueves 30 de noviembre se concreta el albazo legislativo y la sociedad civil quedó fuera con muchas inconformidades por la imposición de una ley que faculta al ejército a hacer acciones policiales y a violentar derechos humanos como en una dictadura.

De acuerdo al colectivo #SeguridadSinGuerra la Ley de Seguridad Interior amenaza gravemente los derechos humanos en los siguientes puntos:

  1. Da a las fuerzas armadas facultades de policías y la capacidad de tomar acciones “preventivas” a su criterio.
  2. Deja sin controles para verificar el respeto a los derechos humanos.
  3. Permite a las Fuerzas Federales y Ejército intervenir en protestas sociales. (¿De casualidad esto no les recuerda a una dictadura?)
  4. No cuenta con protocolo para regular el uso de la fuerza que estén supervisados.
  5. Permite la opacidad bajo el argumento de que toda la información sobre medidas de seguridad interior deben ser confidenciales. (Ahora si no sabremos que tanto viajan los gobernadores y a donde por seguridad nacional.)
  6. No impone límites a las afectaciones de seguridad.
  7. Deja en el abandono a las policías estatales y municipales, dejándolas sin capacitaciones.
  8. Fomenta la intervención militar en ciudades y áreas de inteligencia civil. (Ecos del 68 y el Batallón Olimpia.)
  9. Deja sin controles y contrapesos al Ejército que únicamente le rendirá cuentas a la Secretaría de Gobernación y a una Comisión Bicameral del Congreso de la Unión.
  10. La falta de precisión hace que cualquier cosa quepa en la figura de seguridad interior. (Eso incluye los vuelos de la Gobernadora y los gastos de seguridad para el concierto de Placido Domínguez.)

Ante el albazo legislativo, la respuesta de las fuentes teñidas de sangre me recordó a un cuento de Julio Cortázar que escribió en los años de la dictadura Argentina; trata de una mujer que le habla a un hombre que hace graffitis en las calles de Buenos Aires, sin presentar una postura política clara pero sí con el deseo de trastocar el orden hegemónico. Entre el grafitero y la mujer de la voz narrativa comienza un diálogo a través de las pintas en las paredes que solamente fue interrumpido por la brutalidad policial del régimen.

Las fuentes teñidas de sangre se insertan en un diálogo lúdico y performativo de la ciudadanía que manifiesta su indignación por la hegemonía y el régimen que impone cada vez más tanto leyes como presupuestos injustos. Se tiñen las fuentes de rojo, se bordan pañuelos y se hacen graffitis para sobrevivir al régimen, para seguir sin caer en la obscuridad de la deshumanización.

Cuando escribía esta columna aun no salía la convocatoria para este martes 5 de diciembre donde se convoca a una manifestación frente al Senado, así como el Change.org para oponerse a la #LeyDeSeguridadInterior. Desde aquí lo mínimo que podemos hacer es firmar la petición. Te invito a que ayudes con eso para evitar que nuestro país se convierta en una dictadura en forma. Te comparto el link: https://goo.gl/GCigpZ

Acerca del autor

Hermes D. Ceniceros es doctor en Didáctica de la Lengua y la Literatura en contextos plurilingües y multiculturales por la Universidad de Barcelona. Comunicador freelance y colaborador en espacios alternativos como Nuestra Aparente Rendición y Crónica Sonora.

Correo Electrónico

nar.hermes@gmail.com

Las opiniones expresadas en los artículos de nuestros colaboradores, son de exclusiva responsabilidad del autor, no necesariamente representan el sentir de Proyecto Puente

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