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Frida Sofía

POR Antonio Quintal Berny

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Columna A toro pasado

No es la primera vez que los mexicanos experimentamos el cruel embate de la naturaleza que nos pone una dura prueba de solidaridad.

Afortunadamente el actuar de muchísimos compatriotas que apoyan, aportan y trabajan sin visos de interés personal, opaca la cizaña con la que actúan algunos que, aprovechándose de las circunstancias, obtienen cuantiosos beneficios personales.

Molesto es ver falsos “topos” que, disfrazándose de voluntarios, en medio de la confusión entran en los escombros de edificaciones con el pretexto de localizar víctimas, con el único propósito de robar. Saber que organizaciones fantasmas aprovechadas piden depósitos bancarios para usarlos en la contingencia, pero que lo recaudado va a parar a cuentas personales de vivales; lamentable que políticos clamen por la declaración de desastre de sus zonas de influencia para que fluyan recursos del Fonden, que por la prisa se gastan sin la aplicación de controles y que se ejercen dispendiosamente para autorizar obras que no se realizan o para inflar groseramente los costos de las que se hacen a las carreras, en un ciclo perfecto para engrosar sus propias y nutridas carteras.

Es penoso saber que muchas aportaciones en especie que la ciudadanía entrega con generosidad se extravían, se desvía, se echa a perder o se roban para venderla después y es lamentable ver que políticos se aparecen como estorbos en las áreas dañadas con el único propósito salir en la foto.

Lamentablemente hasta la imagen del Presidente quede anulada por declaraciones desafortunadas que dan pie a memes grotescos dejando en la gente una sensación de desconfianza en las autoridades que “supervisan” las acciones del gobierno, cuando es claro que no tiene por qué saber cómo manejar este tipo de situaciones de emergencia, eventos para los que hay expertos que deben coordinar las labores de recate y reconstrucción. Los gobernantes deberían limitarse a no estorbar y a ofrecer apoyo moral a la gente.

Todo lo anterior deja ver a mexicanos con actitudes nocivas; afortunadamente son los menos con este tipo de comportamientos altamente perniciosos.

Pero sobre todo lo anterior, en esta catástrofe encontramos una perversidad aún mayor; la de jugar con los sentimientos de millones de personas que, en el afán de enterarse de lo que estaba ocurriendo, no se despegaban de la televisión para dar seguimiento minuto a minuto y por muchas horas, al proceso de rescate de una niña, Frida Sofía, que, enterrada en los escombros de la escuela Enrique Rébsamen, clamaba por oxigeno, agua y que dirigía a los rescatistas a su ubicación.

Todo lo anterior falso, cual novel chupacabras. Como él, la niña nunca existió, nunca pidió agua ni oxigeno, ni habló de otros niños atrapados. 

¿Quién hizo el mito de Frida Sofía?, ¿qué se buscaba con llegar a las fibras sensibles de los sentimientos de los mexicanos?, ¿enterarnos de que Aurelio Nuño, secretario de Educación Pública y precandidato presidencial del PRI, encabezaba la operación de rescate?, ¿darnos a conocer la forma en que la Marina utiliza la información de inteligencia?, ¿probar nuestra afición por las telenovelas de Televisa?

No sé quién es el responsable de la creación del mito de Frida Sofía, pero a todos nos encantaría saberlo, para desnudar sus intereses y las intenciones de quienes están detrás de esta “caja china.”

Lo que es cierto es que, aparte de las víctimas del terremoto, hubo muchas más que irán cayendo con el paso de los días; por principio, los que han obrado mal en estos acontecimientos; también los partidos políticos y muchos políticos que han tenido una respuesta tibia, tardía y legaloide ante el clamor público de reducir sus enormes prerrogativas electorales para destinarlas a la reconstrucción.

También verán mermados sus ingresos las grandes corporaciones comerciales extranjeras como Walmart y Home Depot que no se unieron a tiempo a las campañas de donativos, a pesar de ser proveedoras de artículos requeridos y comprados para la emergencia.

En estos días se ha escuchado una frase pegadora y cierta, “México es más grande que sus problemas” y lo es por tanta gente que se solidarizó en la desgracia de muchos y también por la inconmensurable respuesta de las empresas de México como Súper del Norte, Telcel, Banamex y TV Azteca que decidieron duplicar por su parte las aportaciones recibidas por ellos a favor de la reconstrucción de todo lo que le urge a México y a los mexicanos en desgracia.

Será necesario también que la ciudadanía vigile con lupa el destino de los fondos recabados, ya que su malversación puede ser tentadora, sobre todo a días del inicio de las campañas electorales.

Otra vez, México se levanta de la catástrofe con muchas lecciones buenas y malas; la mejor, que es una nación unida y solidaria.

Acerca del autor

Antonio Quintal Berny es socio-director de WB Solutions, Talento en Movimiento; ha sido director general del Tecnológico de Monterrey, Campus Sonora Norte; rector de UVM y UNO, subsecretario de Fomento Industrial y director general de Copreson; es conferencista, expositor y facilitador en congresos, seminarios y talleres en México y otros países y profesor en varias universidades de cursos en administración e ingeniería en profesional y posgrado.

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aqberny@hotmail.com

Twitter

@aqberny

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