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Sueña pareja hermosillense construir ecosafari en Hermosillo (GALERÍA)

POR Luis Angel Carlin

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Una pareja de hermosillenses inició hace algunos años el proyecto de construir un ecosafari en la ciudad a falta de espacios públicos recreativos, para ello tienen en cautiverio varias especies exóticas, entre ellos dos tigres de Bengala y un león blanco.

Julio Alfonso Castro Núñez y su esposa Jenny López iniciaron su proyecto comprando diferente tipo de amilanes, para ello tuvieron que vender algunas propiedades pues los recursos con los que contaban no les alcanzaba.

“Empezamos a comprar animales, a vender carros, a vender propiedades para hacernos de ellos. Bastante dinero nos han costado, si te puedes fijar no los sedamos, no les cortamos los colmillos, no les cortamos las uñas, no los desgarramos, no nada”, relató Julio #ENVIVO durante una transmisión por Facebook Live para Proyecto Puente.

 

Las especies que más llaman la atención en su propiedad ubicada en el Ejido Nueva Ilusión son Baluma y Kia, dos tigres de Bengala de año y medio y casi un año de edad respectivamente; son parte de un proyecto que buscan consolidar en un terreno de 8 mil metros cuadrados ubicado en otro sector de los ciudad, este, reveló Julio, llevaría el nombre de Ecosafari, La jungla de Baluma.

El joven propietario de las especies comentó que los felinos son visitados cada dos meses por un veterinario que viaja de la Ciudad de México para Hermosillo. Baluma y Kia, además de recibir las dosis correctas de calcio, también son alimentados de manera adecuada. principalmente comen piernil de pollo fresco, para lo cual se realiza un gasto diario superior a los 700 pesos.

“Les damos la mejor alimentación posible, les metemos el calcio que ellos llevan, cada dos meses viene un veterinario de México, especializado en animales así, los revisa, nos da un diagnóstico de qué les hace falta, en qué estamos mal, y nosotros tratamos de mejorarlos”, relató Julio.

Aseguró que los tigres nunca han atacado a nadie y que esto se debe principalmente al tipo de cuidados que han recibido.

“Si te fijas siempre están activos, se puede meter cualquier persona con ellos y nunca los atacan, se puede meter un perro, se puede meter la borrega y no los ataca, no les da por atacar”, reiteró el entrevistado.

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Proyecto Puente tuvo acceso a la jaula de los tigres, estuvimos a centímetros de distancia mientras se les daba de comer, durante todo ese tiempo se comportaron tranquilos.

Julio expuso que a Baluma lo adquirieron hace un año dos meses, recién nacido, mientras que a Kia la compraron cuando tenía cuatro meses de edad. Son considerados cachorros, y aunque son hembra y macho, no se han apareado pues todavía no están en edad de reproducirse.

Dentro de la variedad de especies con la que cuentan en este lugar está un león blanco, el cual se encuentra en la capital de la República recibiendo atención médica pues, al decir de su propietario, se puso mal y fue trasladado para ponerlo en manos de especialistas y así no correr ningún riesgo en sus cuidados.

Julio asegura que todo el dinero que se ha invertido en el “ecosafari”, a salido de sus bolsillos, y aunque en alguna ocasión han recibido propuestas de asociaciones para verse beneficiados con algún recurso económico no lo han aceptado. Prefieren mantener suyo intengramente el proyecto ecológico.

 

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“Baluma costó 65 mil y Kia costó 55 mil, el león blanco costó 120 mil, las guacamayas costaron 38 mil pesos cada una, los cocodrilos 19 mil  y la víbora costó 12 mil, y así, el más caro fue un mono ardilla que costó 85 mil. Todo mundo piensa que uno tiene dinero hasta pa’tirar pa’arriba pero no saben que uno tuvo que vender casas, que vender propiedades, tuvo que vender carros para hacerse de ellos”, aseguró Julio.

Agregó que aunque no existe algún tipo de papeleo estricto para la adquisición de las especies y hay dependencias federales -como Profepa- que se encarga de realizar visitas a los lugares donde se resguardan estas especies, en el caso de ellos, al lugar donde se encuentran actualmente han ido poco, fueron más veces a su domicilio particular ubicado en el fraccionamiento Los Ángeles -al norponiente de la ciudad-, y esto obedeció a las constantes denuncias de los vecinos que se sentían amenazados por la presencia de los felinos.

“Nada más porque los tenía en la casa, me dieron un permiso para tenerlos nomas un año ahí. Cuando cumplieron un año los saqué”, finalizó Julio.

El propósito principal que los motiva a realizar este proyecto, comentó, es ofrecer un espacio donde puedan conocer una gran variedad de especies de manera segura y que estén en buenas condiciones de salud e higiene.

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