Todos somos imperfectos - Proyecto Puente
Proyecto Puente > Opinión > Todos somos imperfectos

Todos somos imperfectos

POR Maroly Solís Zataraín

Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Email this to someone

Cuando tuve a mi hija con síndrome de Down y comenzamos a recorrer un camino en donde la imperfección se hace más obvia y cruda por distintas razones, reafirmé la idea de que los seres humanos somos tan imperfectos, tan ignorantes en algunos aspectos, tanto, como que en otros tenemos las mayores habilidades, conocimientos y aptitudes.

Y esto viene a colación porque dentro del “mundo de la discapacidad” que debiera ser visto como uno sólo, compartido por todos los seres humanos con diversidad de razas, credos, gustos, géneros, estatus sociales y demás preferencias o singularidades que marcan diferencias, se visualiza e intensifica la imperfección.

De la misma forma que se intensifica la búsqueda de que las personas con discapacidad puedan desenvolverse dentro de esa perfección idealizada, que muy a pesar de sus capacidades diferentes, se les impulsa y se les presiona a realizar diversas actividades que comprueben tales logros.

Es así que, actualmente, existe bastante material de análisis sobre temas de discusión en torno a esto, sobre cómo familias de personas con discapacidad, específicamente con síndrome de Down –que es lo que más leo y me avoco- están en constante búsqueda de que sus hijos obtengan logros y se comporten a la perfección.

Por poner un ejemplo básico, buscamos que los niños con trisomía 21 hablen bien, situación que ha sido criticada por especialistas del lenguaje y el habla, porque se desea una acción que parece fácil, sin tomar en cuenta los aspectos físicos y cognitivos que les impide tener una buena pronunciación y una buena transmisión de ideas.

Otro ejemplo y mucho más claro, son los rangos de edad y las capacidades que las personas con síndrome de Down logran en comparación con las que no lo tienen. Es decir, sabemos que en la infancia un niño de cuatro años es capaz de hablar, comunicarse, andar en triciclo u otra actividad física, que quizás el niño con trisomía no realice estas actividades a su misma edad.

Aún a sabiendas de que existe en todas –pero todas- las personas con este síndrome, un retraso psicomotor, cognitivo y de desarrollo, por lo que en su mayoría nunca podrán –ni deberán – comparar el desarrollo con una persona “regular”, por así decirlo.

De la misma forma debemos ser capaces de entender la forma más clara el desarrollo de las personas con síndrome de Down, desde su etapa inicial, niñez, adolescencia y etapa adulta, para permitir brindarle las opciones más adecuadas para desarrollen experiencias acordes a su edad.

No podemos exigir que un niño con discapacidad, curse un grado académico avanzado de primaria y secundaria, sin que antes sea capaz de leer o escribir, porque su proceso educativo se verá comprometido. Para eso deberá llevar nociones y principios de una alfabetización que le permita cursar un grado sin que se estanque.

Y esto será, si es que queremos que en realidad nuestros hijos entiendan y procesen los conocimientos escolares, sin que sean promovidos automáticamente por los planes educativos vigentes en México o, mejor dicho, que los pasen de año para obtener un certificado oficial.

Por lo tanto, considero que debemos ejercer presión en nuestros hijos con discapacidad, de acuerdo a las capacidades que vaya presentando, empatándola con sus gustos, habilidades, emociones, empatías, para que los procesos de aprendizaje se den de forma sencilla y completa.

“Buscar la perfección” es una frase que comúnmente escuchamos o leemos, que no creo que esté mal, muy al contrario, nos impulsa a mejorar y buscar corregir acciones que estemos realizando de forma incorrecta o que no representan las capacidades en algunos casos.

Pero en otros casos, esta búsqueda de la perfección nos impulsa a proyectarnos imposibles, presionarnos, compararnos, martirizarnos y nos impide ver las opciones de oportunidades que tienen nuestros hijos, con su individualidad y ritmos, como todos los seres humanos de este planeta.

Debemos ser capaces como padres de mediar entre la búsqueda de esa perfección idealizada y la imperfección con la que vivimos, lograr el balance que les permita a las personas con discapacidad lograr sueños y metas, porque con seguridad lo lograrán.

Acerca del autor

Maroly Solís Zataraín pertenece a la Asociación SD Hermosillo. Es responsable del área de Comunicación y difusión en INAH delegación Sonora.

Correo Electrónico

solis.marthaolivia@gmail.com

Twitter

@Marolysoza

Las opiniones expresadas en los artículos de nuestros colaboradores, son de exclusiva responsabilidad del autor, no necesariamente representan el sentir de Proyecto Puente

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

NOTAS RELACIONADAS