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El perverso sistema de transporte urbano en Sonora

POR Alfonso López Villa

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Históricamente el sistema de transporte público en Sonora ha sido botín de centrales sindicales, líderes y “empresarios” que, sin ningún empacho, han lucrado con una de las actividades económicas más importantes en cualquier comunidad.

Sonora no es el único estado donde pasa esta situación, no nos hagamos ilusiones de querer ser los únicos ni sentirnos “la última Coca Cola del desierto”; en la mayoría de los estados del país sucede lo mismo.

Por eso el éxito de otros sistemas de movilidad como UBER, que entró por la puerta grande, ofreciendo un servicio de calidad a un excelente precio y con mínimos tiempos de espera.

Quien quisiera dedicarse al servicio público de pasajeros en su modalidad de taxis o camión urbano necesitaba ingresar a un sindicato, inscribirse, pagar cuotas, rentar las placas a los líderes eternos de esos sindicatos –porque los líderes son los que poseen la mayoría de las concesiones, gentilmente adquiridas de las autoridades, siempre en deuda con ellos.

Además, los concesionarios y choferes tienen que estar disponibles para apoyar en todas las responsabilidades políticas de la organización sindical, que el favor de los poderosos no se logra solo y se tienen que “poner guapos” con apoyos.

¿Que UBER no cumple la ley?, ¿que los socios se están descapitalizando porque tendrán problemas al reponer el auto?, eso no importa al usuario que busca llegar a tiempo a su destino y de la forma más económica posible.

La situación se torna peor en el transporte urbano colectivo, porque se deja al concesionario la manipulación de la oferta, esto en cristiano quiere decir que ellos deciden cuántos camiones deben circular por línea con el fin de maximizar utilidad y donde la comodidad del usuario al viajar en unidades llenas es lo que menos les interesa.

Llegar tarde al trabajo es algo común para el usuario que trabaja en una empresa que no cuenta con transporte de personal, por eso cada vez más empresas tienen que ofrecer esa prestación a sus trabajadores, sobre todo en líneas de producción donde para empezar el día, tienen que estar todos los trabajadores presentes.

Curiosamente en las empresas de transporte de personal los dueños son concesionarios o exconcesionarios del transporte urbano que toda su vida “empresarial” la han dedicado al transporte, por lo que perversamente obligan a las empresas que quieren ser eficientes a contratarlos para que sus trabajadores estén a tiempo.

Otra curiosidad es que las empresas de transporte de personal sí llegan a tiempo a las plantas, cosa que no sucede con el transporte urbano donde es común que el usuario pierda sus bonos de puntualidad por la inestabilidad en los tiempos de recorrido.

Conclusión

El usuario necesita otras formas de movilidad, el modelo de transporte que históricamente se ha llevado ya está rebasado, no podemos seguir dependiendo de intereses corporativos que lo único que buscan es permanecer con sus privilegios, llegando incluso a inventar un Consejo “Ciudadano” de Transporte para tratar de validar su pésimo servicio queriendo hacer creer al usuario que existen ciudadanos cuidando la calidad del servicio. Nada más falso que un billete de 80 pesos.

Acerca del autor

Alfonso López Villa es representante de Vigilantes del transporte A.C.

Twitter

@vigiadeltrans

Las opiniones expresadas en los artículos de nuestros colaboradores, son de exclusiva responsabilidad del autor, no necesariamente representan el sentir de Proyecto Puente

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