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El cuerpo habla y no miente (Parte 1 de 2)

POR Esmeralda Cambuston

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Todo un tema el cuidado del cuerpo y hoy quiero compartirles sobre esto, pero creando conciencia de una manera muy especial.

Ahí donde ahorita te encuentras leyendo este artículo y sin importar que estás haciendo, por favor tú mismo o tú misma, voltéate a ver. Por unos breves segundo, observa tu cuerpo de abajo hacia arriba… ¿Ya listo? ¡Anímate y obsérvate!

Cuando dentro de mis cursos, conferencias o coaching personales les pido esto y les pregunto qué es lo que ven, la gran mayoría me dice:

• Veo mi cuerpo. Mis piernas. Veo que no planché mi ropa o que no limpié mis zapatos sucios y hasta en una ocasión me dijeron que se veían los pies chuecos, piernas de popotes y la panza chelera.

Y en verdad si nos volteamos a ver, la gran mayoría diríamos eso, pero quiero que le cambiemos un poco el enfoque a lo que vemos en nosotros mismos y que cada vez que nos veamos, sea en total agradecimiento por cada parte de nuestro ser.

Podríamos empezar a decir: “Gracias por mis pies, por mis piernas, por mis ojos, por mis manos, por mis oídos, por mi nariz, por mi boca”. Y es que si no amamos, lo que somos, definitivamente no nos cuidamos. Imposible cuidar algo que no se ama.

Y a eso quiero llegar, a que aprendamos a amarnos tal cual somos, incluso aunque la piel se haya secado, los juanetes duelan, la celulitis llegue, las lonjitas no te dejen, las arrugas aparezcan, el cabello se caiga o la flacidez te diga que la vejez va llegando.

Debemos aceptar las etapas de nuestra vida y vivirlas cuidando cada vez más el privilegio de tener un cuerpo que me sostiene todo mi ser. ¿Ya te diste cuenta que tu cuerpo es como tu carro? Eso que tu ves, es lo que te lleva y te trae.

Desde las 4:00 ó 5:00 horas que tú te levantas, hasta las 11:00 ó 00:00 horas que te duermes, tu cuerpo es lo que a ti te sostiene; te pregunto: ¿Será importante cuidarlo? ¡Claro que si!

Con este cuerpo llegaremos a la vejez, si Dios nos presta la vida, por supuesto. Entonces, debemos aprender a amarlo primero para poder cuidarlo, valorar y darle el mantenimiento que se merece.

Todo en esta vida, cobra factura… ¡Tu cuerpo también!

Algo sencillo que debemos hacer para cuidar nuestro cuerpo, es:
1.- Buena alimentación
2.- Ejercicio
3.- Emociones canalizadas

1.- Alimentación: En esta parte, ¡la verdad yo no te voy a motivar a que te pongas a dieta! ¡No! Porque de los privilegios más bellos que tenemos, es la bendita comedera, ¿sí o no? Pero sí te voy a motivar a que aprendas a desarrollar “hábitos alimenticios sanos”.

A estas alturas de la vida, todos sabemos lo que sí debemos y lo que no debemos comer; que nos hagamos los de la vista gorda, ¡eso es otra cosa! Pero todos ya sabemos sobre alimentos saludables y los que no; en las redes sociales nos dan un sinnúmero de videos, mensajes, libros con estos temas.

Una de las cosas que yo les comparto en mis cursos, es algo muy práctico que de alguna manera me motiva para llevarlo a cabo y es una de las frases que les he compartido en redes sociales: “Si no nutre, no te lo comas”. Así de sencillo y así de poderoso. Y lo tengo tan mentalizado y asociado a que si quiero una vejez en movimiento, sana y sin dolores, desde ahorita debo hacer algo por mi misma. Insisto, todo cobra una factura y debe ser horrible vivir con una enfermedad.

El detalle es que debemos tener factores fuertes en nuestra mente como la voluntad, conciencia y el amor para cuidar nuestro cuerpo. Yo me amo, y me cuido.

2.- Ejercicio: En lo que sea, ¡pero muévete! Tenemos un sinfín de oportunidades para ejercitarnos. Gimnasios, parques, albercas, el campo, caminadoras, programas en vivo en las mismas redes sociales; pero lo que nos hace falta es lo que les mencionaba en el punto anterior: Voluntad, conciencia y amor para cuidar nuestro cuerpo.

Si te dedicas a esto por lo menos 20 minutos diarios, estarás haciendo mucho por tu salud. Aparte, te regalas una vida sin estrés, una mente abierta a nuevas oportunidades, ya que con el ejercicio se levanta tu autoestima, tu aparato inmune se rejuvenece, tu cuerpo produce más endorfinas, que son las hormonas que te hacen sentir placer y felicidad y, por supuesto, una vejez en movimiento y libre de tantas enfermedades.

En la próxima edición, estaré compartiendo del punto 3 que se refiere a las “emociones canalizadas”, y que son factor sumamente importante para tu salud corporal, pero también mental y emocional.

Acerca del autor

Esmeralda Cambuston es coach de vida y capacitadora en desarrollo humano.

Correo Electrónico

esmeraldacambuston@hotmail.com

Twitter

@esmecambuston

Las opiniones expresadas en los artículos de nuestros colaboradores, son de exclusiva responsabilidad del autor, no necesariamente representan el sentir de Proyecto Puente

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